Adiós a las corbatas y a las comidas románticas

Reanudan actividades en México, con cambios
CIUDAD DE MEXICO.- (De un enviado especial).- Ante la certeza de que lo peor de la epidemia de la gripe porcina ya pasó, el gobierno mexicano decidió ayer relajar parcialmente las rigurosas medidas preventivas, que incluían el cese de actividades escolares, la paralización de la administración pública, el cierre de bares y restaurantes, y la suspensión de todo lo que implicara la aglomeración de personas.

Ayer se decidió que a partir del jueves empezarán a reanudarse las clases en forma escalonada. Mañana se retomarán las actividades en la administración pública y se permitirá la apertura de bares y restaurantes, pero sólo con el 50% de su capacidad colmada.

Cines, teatros, estadios de fútbol y centros de diversión nocturna permanecerán cerrados. El secretario de Salud, José Angel Córdova, dijo ayer que en caso de decidirse, por ejemplo, la apertura de los estadios, se deberá respetar la distancia mínima de dos metros entre espectador y espectador.

Las noticias de ayer fueron tomadas con evidente alegría por los habitantes de Ciudad de México, que ya el domingo habían comenzado lentamente a volver a las calles.

Pese a que aún seguía rigiendo la prohibición de apertura para los comercios que no fueran esenciales para la comunidad, todas las tiendas y negocios de Ciudad de México abrieron sus puertas y en las calles se notó un mayor movimiento.

Dentro de la magnitud de la tragedia sanitaria que aún se vive en estas tierras, las buenas noticias motivaron, también, cierto toque de humor. Sobre todo, luego de que el propio secretario de Salud decretara el domingo por la noche la muerte lisa y llana de la corbata, acusada de ser receptora de todo tipo de gérmenes y, para colmo, de terminar metiéndose en la sopa de cualquier hijo de vecino, con la agravante de no ser sometida con la regularidad necesaria a una reparadora limpieza a base de agua, jabón y plancha.

Fue, justamente, la corbata el blanco de las chanzas, seguida muy de cerca por aquellos que deseen reencontrarse en el corto plazo en una romántica cena a la luz de las velas en algún acogedor restaurante. Sucede que, a partir de mañana, la distancia para respetar entre comensales en los restaurantes debe ser, como mínimo, de dos metros. Y esos sitios sólo podrán trabajar con el 50% de sus mesas ocupadas.

Otro tanto ocurrirá con las clásicas parejas de enamorados que, en la penumbra de un cine, encontraban el lugar ideal para arrumacos. Cuando se autorice la apertura de cines y teatros (cosa que todavía no ocurrió), deberá haber por lo menos dos butacas vacías entre espectador y espectador. Además, la fila de asientos anterior y posterior al espectador deberá permanecer vacía.

Siguiendo con esta suerte de manual de nuevas costumbres sanitarias, con la consigna del "distanciamiento social", la Secretaría de Salud advirtió que la flexibilización de las medidas no implica un relajamiento de las recomendaciones de higiene. Se insiste en el uso del barbijo, en el lavado constante de manos con agua y jabón, y en el uso de desinfectantes o gel de alcohol.

Además, el gobierno pidió evitar compartir plumas, lápices, marcadores y CD en oficinas, así como desinfectar tres veces al día teléfonos, manijas y teclados como medida preventiva.Muy a pesar de las parejas de enamorados, también besos, abrazos y estrechamiento de manos siguen en veda.

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