Se adelantó la interna peronista por la intendencia

El intendente Amaya suprimió las adscripciones de tres concejales justicialistas que votaron en favor de interpelar al secretario de Gobierno. Los tres ediles opositores que impulsaron la medida en la última sesión también fueron afectados por la disposición oficial.
Se interpretó como una declaración de guerra. Seis concejales están que trinan desde el viernes a la tarde, cuando se enteraron de que el intendente de la capital, Domingo Amaya, les quitó de un plumazo a los empleados adscriptos con los que venían trabajando.

La decisión del jefe municipal afectó únicamente a seis concejales. La actitud de Amaya estalló como una bomba en el Concejo Deliberante porque, curiosamente, son los mismos seis representantes que en la última sesión habían apoyado el pedido de interpelación al secretario de Gobierno, Walter Berarducci. Se trata de los oficialistas Humberto Marcuzzi, Teresa de Heredia y Esteban Dumit, y los opositores José Luis Avignone (UCR), Claudio Viña (FR) y José Costanzo (Partido Autónomo).

"¡Estos están locos!", bramó un concejal. "Esto no va a quedar así", advirtió a los gritos en su oficina cuando se enteró del decreto 3.848, firmado por Amaya y por Berarducci. Esa fue la primera reacción. Otros, en cambio, se enteraron por medio de sus propios empleados, a quienes el municipio les notificó del fin de la adscripción en sus domicilios particulares.

Inicio de las hostilidades

El clima de hostilidades explotó el jueves, cuando en el recinto de sesiones, el opositor Costanzo presentó un proyecto -sobre tablas- para que el secretario de Gobierno rinda cuentas en el recinto sobre presuntas irregularidades en la contratación del arreglo de la fachada de la Asistencia Pública. Esa propuesta de Costanzo fue respaldada por los otros cinco concejales (incluídos los tres oficialistas).

El argumento de la intendencia para dejar sin efecto las adscripciones de 32 empleados fue "garantizar el uso eficiente de los recursos humanos de la administración municipal". Ayer, ante la consulta de LA GACETA, Berarducci sólo se limitó a decir que el decreto del intendente responde a una necesidad operativa de funciones. Sin embargo, el enfrentamiento con los seis concejales escondería otras razones de carácter político.

Los afectados entienden que la intendencia buscó enviarles un mensaje por haberse atrevido a pedir la interpelación un integrante del gabinete amayista. El concejal Dumit, por ejemplo, es un hombre que responde al diputado nacional Gerónimo Vargas Aignasse, quien ya anunció sus intenciones de postularse para la intendencia en 2011. Marcuzzi, por su parte, es un dirigente del riñón político de Rolando "Tano" Alfaro, actual titular del Ente de Infraestructura Comunitaria y con expectativas de competir electoralmente en la capital por el sillón municipal.

Teresa de Heredia, en tanto, había tenido fuertes críticas hacia Amaya en la misma sesión del jueves. En duros términos, había advertido que el intendente fue beneficiado con múltiples medidas económicas, pero que nunca tuvo una actitud de agradecimiento hacia los ediles por esas "gentilezas".

Peligro de escalada

El caso no está cerrado. Al contrario, se especula que el cruce tendrá otras derivaciones políticas durante esta semana. El martes, el bloque oficialista debe reunirse para definir la nueva mesa de conducción del Concejo. En esa reunión podría explotar la ruptura del bloque si se mantienen las rivalidades. Esta situación fue admitida ayer por el edil José Franco (PJ), que votó contra la interpelación a Berarducci. "Mis colegas no merituaron su actitud y están poniendo en peligro la unidad del bloque. Antes de la votación debían haber pedido un cuarto intermedio para consensuar una postura dentro de la bancada, como ya pasó con otros temas polémicos", advirtió.

Además, el presidente del cuerpo, Ramón Cano (PJ), deberá capear el temporal antes del miércoles, cuando se realice la sesión para definir la mesa de autoridades. "No creo que sirva actuar enojado", aconsejó el edil que pretende reencauzar las relaciones. Parece un objetivo difícil, porque -según trascendió-, se pretende desplazar de la vicepresidencia primera del cuerpo a la concejala Noemí Correa, esposa de Rolando Alfaro, lo que aumentará las enemistades políticas dentro del oficialismo.

Premios y castigos

Los adscriptos forman parte de la planta de personal municipal que colabora con la actividad legislativa de los concejales.

Hay 12 concejales que mantienen su grilla de empleados. Se trata del grupo que no avaló la propuesta de interpelar al secretario de Gobierno.

En febrero de 2008, Amaya había firmado un decreto para habilitar las adscripciones hasta 2011, pero el viernes cambió de parecer.

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