Adaro, Salgado y los concejales negocian un pacto de convivencia

Adaro, Salgado y los concejales negocian un pacto de convivencia
El intendente volvió a prometer más diálogo y los ediles del PJ le pidieron que no haga un acto político en su vuelta a la comuna.
Mañana, el justicialista Sergio Salgado volverá a ser el intendente de Santa Rosa y se cierra así el lapso de 112 días que duró su exilio, luego de que en noviembre del año pasado fuese expulsado del cargo por el voto unánime de todo el Concejo Deliberante.

La vuelta de Salgado llega tras un fallo de la Suprema Corte, que declaró nulo el proceso de destitución y se hace en medio de las promesas del intendente por abrir el diálogo con los ediles (especialmente con los de su propio partido), modificando el ostracismo que tan malos resultados le trajo en su interrumpida gestión.

Pero es precisamente teniendo en cuenta la experiencia de los once primeros meses de gobierno -marcada por la rupturas entre Ejecutivo y HCD-, que a los concejales les resulta difícil creer que Salgado esté dispuesto a una apertura ("muchas veces dice una cosa y hace otra", aseguran), y es por eso que los tres ediles oficialistas -Ricardo Cobo, Antonio López (intendente interino), y Ramón Moreno- participaron en la tarde del lunes de una reunión con el ministro de Gobierno, Mario Adaro, y con el propio Sergio Salgado.

"Los muchacho quisieron marcar algunas pautas claras para restablecer la convivencia y pidieron que Adaro fuese una especie de garantía de lo pactado", comentaron desde el Concejo.

Así, y para comenzar a limar las diferencias, los ediles oficialistas piden que el acto de la restitución de Salgado no termine siendo una muestra de poder y triunfalismo. Y es por eso que le han solicitado a Adaro que el trámite de mañana no se transforme en un acto político, donde se movilice a las puertas de la comuna a los grupos salgadistas más combativos, aquellos que en noviembre participaron de diversos disturbios.

"Un acto sencillo y sin discursos", exigieron durante la reunión en Casa de Gobierno. Les dijeron que sí, pero habrá que ver. A cambio, los ediles prometieron no apelar el fallo de la Corte.

Durante estos días, Salgado ha declarado, más de una vez, que su nuevo gabinete estará integrado por "algunos miembros afines al Concejo" (léase al sector disidente al que pertenecen los ediles peronistas), pero hasta el momento no han trascendido nombres y tampoco han sido consultados los concejales al respecto.

"Si vuelve con la misma gente con la que ya fracasó, habrá demostrado que no tiene pasta de líder y que desperdicia la nueva oportunidad", dicen sus opositores. Al respecto, Salgado dijo a Los Andes que "habrá un 50% de cambios dentro del gabinete y rotación de algunos de los funcionarios que ya me acompañaron".

Sin embargo, más que poner algún hombre de confianza en el Gabinete, los concejales oficialistas aspiran, por ahora, a transformarse en los voceros del Ejecutivo ante el Concejo, algo que resulta una obviedad en cualquier departamento pero que en Santa Rosa no se ha dado. "Desde que Salgado asumió, los muchachos estuvieron ninguneados como concejales y ante la gente a la que representan", explicaron desde el Concejo.

Pero para que esta relación de diálogo exista, primero tienen que ocurrir algunas cosas. "Es fundamental que el entorno de Salgado deje de amenazar con juicios a los concejales por la destitución y, por otro, que se detenga la persecución a empleados que no son afines al intendente, porque por definición un gobierno justicialista no se encarga de ?ajusticiar' a un obrero", dijeron.

En definitiva, el Concejo Deliberante, que hasta acá se ha movido como un todo compacto, opina que una buena gestión de Salgado "va a depender de que practique la apertura y el diálogo que viene prometiendo. Todo dependerá de su actitud y en el Gobierno lo saben".

Mientras tanto, en la calle los vecinos piden que los políticos santarrosinos dejen sus aspiraciones personales de lado y que trabajen para sacar al departamento de la pobreza y el estancamiento en el que se encuentra hundido. Para el Gobierno, el objetivo urgente es unificar el Partido Justicialista sumando a los sectores disidentes detrás de un solo objetivo: ganar las elecciones de octubre sin internas previas.

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