Acusó la Presidenta a Cobos de conspirar

"Quiere ser presidente antes de 2011", dijo; dura réplica
Como nunca antes, sin eufemismos ni frases de doble sentido, Cristina Kirchner acusó a Julio Cobos de conspirar para tomar el poder. "Quiere ser presidente antes de 2011", denunció.

"Hace cualquier cosa. No quiere esperar a 2011 y habla de institucionalidad", afirmó la Presidenta en un día de fuerte agitación en la Casa Rosada después del embargo que dispuso el juez neoyorquino Thomas Griesa sobre fondos del Banco Central depositados en una cuenta en la Reserva Federal de los Estados Unidos.

Cobos, en Mendoza, no tardó en contestar. "La conspiración que veo es en contra mío. No me consultan nada. No hay diálogo", respondió en una conferencia que ofreció de urgencia en la puerta de su casa. Se lo percibió enojado ante la acusación presidencial.

La Presidenta no sólo responsabilizó a Cobos por la crisis, sino que acusó también a Martín Redrado, restituido por la Justicia en la presidencia del Banco Central, de ser un "okupa", y llamó "jueza delivery" a María José Sarmiento, que decidió esa reposición del economista en el cargo. Además, defendió el uso de los decretos de necesidad y urgencia, y anunció que no dará marcha atrás con la creación del cuestionado Fondo del Bicentenario.

"Tiene derecho a ser candidato por el partido de la oposición, aunque no resulte ético, aunque no resulte institucional que no cumpla con el rol que le marca la Constitución", afirmó Cristina Kirchner en referencia a Cobos, durante un acto en el que la única euforia de la tarde la aportaron los efervescentes seguidores de la intendenta de Campana, Stella Maris Giroldi, mientras se anunciaba la construcción de una planta potabilizadora.

"[Cobos] está ante el incumplimiento del rol de un funcionario público, que en este caso es el vicepresidente de la Nación", agregó la jefa del Estado. Fue entonces cuando arremetió aún más: lo acusó de pergeñar una jugada desestabilizadora.

"Me parece que no quiere esperar a 2011 y entonces quiere ser presidente antes. Estos son los que hablan de institucionalidad", lo descalificó.

Minutos antes, el ministro Economía, Amado Boudou, también había aportado lo suyo en contra de Cobos. "Señor vicepresidente, ¿cuál es su rol? Usted no es un legislador, está en el Senado para llevar la voz del Gobierno, no está en el Senado para ser el líder de facto de la oposición", lo criticó en una conferencia de prensa que dio en el Palacio de Hacienda apenas un rato después de conocerse el fallo de Griesa contra la Argentina.

Por el momento, la embestida oficialista contra Cobos no se traducirá en un avance del Gobierno contra el vicepresidente para echarlo de su cargo.

Aunque anteayer el senador santacruceño Nicolás Fernández deslizó la posibilidad de iniciarle un juicio político para destituirlo, anoche un encumbrado senador confió a LA NACION que está descartada esa opción, simplemente por falta de apoyo en el Congreso.

Según la opinión del Gobierno, una avanzada de ese tipo fracasaría antes de comenzar en la Cámara de Diputados, que actúa como cuerpo acusador, donde el oficialismo está en minoría. Además, tampoco en el Senado el kirchnerismo tiene garantizado el número para avanzar contra el vicepresidente.

Por el momento, en la Casa Rosada la estrategia será criticar públicamente a Cobos para que en algún momento renuncie. Esperan, claro, que sea lo antes posible, pero el vicepresidente ya dejó trascender que sólo lo hará el año próximo, una vez avanzada la campaña presidencial.

"Cuando hablo de una formidable maniobra política, no estoy hablando con subjetividades, sino con hechos inéditos en la historia argentina", sostuvo la Presidenta respecto de la actitud de Cobos.

Después del fuerte cimbronazo que provocó el embargo decidido por el juez Griesa, Cristina Kirchner le ordenó a Boudou que diera una conferencia de prensa para "minimizar" el impacto de la medida del juez norteamericano.

Desviar la atención

En la quinta de Olivos, donde la jefa del Estado estaba con su esposo, el diputado Néstor Kirchner, el matrimonio decidió avanzar en los cuestionamientos en todos los frentes para desviar la atención: Cobos, la oposición, Griesa, Sarmiento y los medios, específicamente los diarios Clarín y LA NACION.

Parte por parte, la Presidenta comenzó su discurso descalificando a los diarios por adelantar las medidas de la Justicia. "Curioso ¿no? Si uno quiere leer qué va a pasar con la justicia internacional, puede recurrir al diario Clarín . Si quieren saber qué va a pasar con la justicia nacional, pueden recurrir al diario LA NACION", abundó, y mostró la tapa de la edición de Clarín del lunes pasado.

En cuanto a Redrado, Cristina lo llamó "okupa", y desconoció el fallo judicial que lo restituyó en su cargo. Lo llamó lisa y llanamente como "el ex presidente" del Central.

"Hay maniobras en curso con complicidad de funcionarios argentinos", agregó. Pareció apuntar, al igual que antes hizo Boudou, a una supuesta complicidad de Redrado con los bonistas que pidieron a Griesa el embargo de las cuentas del Banco Central.

Fue entonces cuando la jefa del Estado descargó sus críticas también contra María José Sarmiento. "¿Qué necesita un okupa? Una suerte de jueza delivery. La jueza que les hace lugar a todos los pedidos", finalizó con tono didáctico.

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