Acusan a seis militares por crímenes en Campo de Mayo

Se trata de Santiago Riveros, Osvaldo García, Fernando Verplaetsen, César Amadeo Fragni, Raúl Harsich y Alberto Aneto, juzgados por el TOF de San Martín por el secuestro y asesinato de Floreal Avellaneda, un militante estudiantil de 15 años.
El ex general Santiago Omar Riveros quedó formalmente acusado este lunes, junto a otros cinco militares, por el brutal crimen del adolescente Floreal Avellaneda cometido en 1976, en el comienzo del juicio oral en el que se conoció que el ex mandamás de Campo de Mayo y otros dos ex jefes castrenses fueron enviados a una cárcel común.

La decisión la tomó el Tribunal Oral Federal 1 de San Martín, que comenzó a ventilar el secuestro de Iris Etelvina Pereyra y su hijo Floreal, militante de la Federación Juvenil Comunista (FJC), de 15 años y asesinado luego de feroces torturas.

Santiago Riveros (86), ex representante de la Argentina en la Junta Interamericana de Defensa, perdió el beneficio de la prisión preventiva domiciliaria y ahora comparte el pabellón de condenados y procesados por delitos contra la humanidad con el dictador Jorge Videla, siendo así los dos más ancianos en la prisión federal de Marcos Paz.

También perdieron el arresto en su casa otros dos ex generales enjuiciados, Fernando Exequiel Verplaetsen (83), ex jefe de Inteligencia del Comando de Institutos Militares con jurisdicción en Campo de Mayo y ex jefe de la Policía Bonaerense, y Osvaldo García (78), ex jefe de la Escuela de Infantería de Campo de Mayo.

La noticia se conoció hoy en la audiencia inaugural del juicio por el asesinato de Floreal Edgardo "Negrito" Avellaneda, pero los tres ex jerarcas castrenses ya están en Marcos Paz desde el miércoles pasado.

La defensa oficial de los ex generales hizo un planteo al tribunal porque dijeron que aquellos "fueron levantados a las dos de la mañana" para ser trasladados a San Martín y, a su entender, eso atenta "contra su avanzada edad y estado de salud", lo cual despertó risas en el público. Pero el tribunal oral tomó la decisión con vistas a que los acusados "estén a derecho" durante la tramitación del debate oral y hasta que se llegue a una sentencia.

Los jueces Lucila Larrandart, Marta Milloc y Héctor Sagretti abrieron este debate, el primero que tiene lugar en la llamada "megacausa Primer Cuerpo" a ex comandantes de la mayor base militar del país, donde funcionaron tres centros clandestinos de detención durante la represión ilegal.

Riveros, Verplaetsen y García están acusados como "coautores mediatos" del secuestro, torturas y homicidio de Avellaneda, que militaba en la FJC de Avellaneda, y el secuestro y torturas sufridas por su madre, Iris Etelvina Pereyra de Avellaneda, ambos capturados en la casa familiar el 15 de abril de 1976.

Los otros tres ex uniformados sentados en el banquillo, acusados como "coautores materiales", son el ex capitán César Amadeo Fragni (75), el ex teniente primero Raúl Harsich (62) -ambos estaban en la Escuela de Infantería de Campo de Mayo-, y el ex oficial de la Policía Bonaerense Alberto Aneto (75).

En la audiencia se leyó la requisitoria de elevación a juicio que hizo el fiscal de San Martín Jorge Sica, y las acusaciones que formularon las querellas del Partido Comunista, la Secretaría de Derechos Humanos y el colectivo "Justicia YA".

A Floreal y su madre los capturó una patota de militares, algunos con pelucas y otros con capuchas, que allanaron la casa familiar, en Munro, en busca del jefe de familia, Floreal Avellaneda, militante comunista y delegado en la fábrica metalúrgica Tensa, que logró huir por los techos.

A la madre y al hijo los trasladaron a la comisaría de Villa Martelli donde recibieron tormentos con picana eléctrica, submarino seco y golpes, según la acusación fiscal.

"Mamá, decile a estos señores que no sabemos dónde está papá", fueron las últimas palabras de su hijo, entre los alaridos de dolor en la mesa de torturas, que Iris alcanzó a escuchar. A la semana, la trasladaron al centro clandestino de detención "El Campito", en Campo de Mayo.

Allí sufrió más torturas y un día la llevaron a un paredón de fusilamiento: "Pedí tres deseos porque sos boleta", escuchó que le decía una voz conocida, la de "Rolo" o Aneto, ya familiar porque había estado presente en el allanamiento a su casa. Iris pidió saber dónde estaba su hijo y le contestó: "Ya lo matamos", según dijo en la instrucción la mujer, que fue dos años más prisionera política en la cárcel de mujeres de Olmos. Fragni y Harsich firmaban la orden de traslado de Campo de Mayo a ese penal, según la investigación.

Al chico lo torturaron hasta morir -incluso lo "empalaron"- y arrojaron su cuerpo al Río de La Plata. Su cadáver apareció un mes más tarde en las costas uruguayas a la altura de Montevideo y fue inhumado en el cementerio Norte de la capital oriental.

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