Acusan de lavado de dinero a una de las mayores empresas de Brasil

Acusan de lavado de dinero a una de las mayores empresas de Brasil
Es la multinacional Camargo Correa, dueña de la cementera argentina Loma Negra.
Altos directivos de la constructora Camargo Correa, dueña de la cementera argentina Loma Negra (que perteneció a Amalia Fortabat), fueron acusados por la Justicia brasileña de pesados delitos: lavado de dinero, evasión de divisas, remesas ilegales a paraísos fiscales y coimas a distintos partidos políticos, en su mayoría de la oposición al gobierno de Lula da Silva. La Policía Federal de Brasil, que investiga el caso, tiene también en su mira al presidente del banco Bradesco Larazo Brandao y a la propia Federación de Industrias del Estado de San Pablo (FIESP).

Camargo Correa es una de las 14 compañías multinacionales de Brasil que forma parte del selecto club de 100 firmas mundiales con mayor facturación. Entre los 20 países en que actúa, la firma tiene subsidiarias en Perú y en el vecino Uruguay.

El miércoles pasado en una operación bautizada "Castillo de Arena", la Federal brasileña detuvo a 4 ejecutivos de Camargo y 2 secretarias. Además puso detrás de las rejas a cuatro "doleiros", como se les llama aquí a los dueños de "cuevas" de dinero especializadas en transferir divisas en forma ilegal al exterior o enviar a cuentas en paraísos fiscales.

Aunque los ejecutivos de la constructora multinacional fueron liberados mediante habeas corpus, la Policía Federal y la Justicia avanzan en la investigación. De acuerdo con el juzgado federal que tramitó las detenciones y que respalda la operación policial, hay indicios también de casos de corrupción durante las elecciones municipales de octubre de 2008, en que Camargo Correa entregó por vía indirecta dinero a varios partidos políticos nacionales. El juez federal Fausto Martin De Sanctis señaló en un dictamen, necesario para las detenciones, que entre los intermediarios de entregar dinero a los políticos había altos miembros de la FIESP. El titular de la entidad Paulo Skaf admitió que personalmente había dado dinero por encargo de Camargo Correa a los principales partidos de la oposición PSDB y el DEM. Pero señaló que todo se hizo "dentro de la ley".

Según el juez, los aportes de la constructora a las campañas políticas se habrían realizado "por afuera" con el fin de obtener "beneficios indebidos en obras públicas". Además del PSDB, liderado por el gobernador paulista José Serra y precandidato presidencial, los investigadores mencionaron al partido Demócrata o DEM (ex Partido del Frente Liberal, de tendencia ultraconservadora), a su socio el Partido Popular Socialista y a un único agrupamiento miembro del bloque oficialista, el Partido Socialista de Brasil.

Esta vez, no hay ninguna referencia al Partido de los Trabajadores (PT) ni a miembros del gobierno de Lula da Silva como tampoco a ninguno de sus legisladores.

Según la Policía Federal, el esquema de lavado de dinero y su transferencia a paraísos fiscales se hacía a través de operadores ilegales de cambio, con contactos en Perú y Uruguay.

El principal sospechoso de actuar en estos ilícitos es el "doleiro" Kurt Pickel, cuyos pasos eran seguidos por la Policía Federal desde hace tiempo. En ese monitoreo se lo fotografió en septiembre de 2008 justo al ingresar a la sede de Camargo Correa en San Pablo. Para ese entonces, la PF ya tenía información procedente de escuchas de celulares y teléfonos que fueron pinchados mediante autorización judicial.

Fue así que se pescaron conversaciones del "doleiro" Pickel y el dueño del Bradesco, Lázaro Brandão. El titular del Bradesco desmintió formalmente el episodio. Pero según las fuentes policiales, "Lázaro Brandão quedó en entregar por medio de su chofer algo encomendado por dolero Pickel en su casa". Los investigadores siguieron al automóvil del chofer y comprobaron el episodio. Ayer la Policía Federal pidió ayuda a Uruguay y Perú para avanzar en la investigación del esquema.

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