Acusan a Genneia de violar normas ambientales y contratos laborales

Acusan a Genneia de violar normas ambientales y contratos laborales

Desde Luz y Fuerza apuntan contra la firma que maneja Lizzano, el empresario que le compró los parques a Socma.

Genneia, la empresa que manejan Darío Lizzano y Jorge Brito hijo y que estuvo involucrada en el negocio de los parques eólicos con el grupo Socma, está nuevamente en el centro de la polémica, esta vez por una denuncia de los trabajadores por violar normas ambientales y contratos laborales en sus centrales eléctricas.

"El crecimiento exponencial de Genneia no se vio reflejado en el cumplimiento de la norma convencional de los trabajadores ni en el cuidado del ambiente", denunció el sindicato de Luz y Fuerza de Mar del Plata, que también apuntó contra la conducción nacional del gremio por la paritaria que firmó el año pasado con la empresa.

"Lamentablemente la empresa no está cumpliendo lo que establece la norma convencional en las centrales de Pinamar y Las Armas. Nos encontramos con incumplimientos de las normas de seguridad e higiene. El caso más concreto es que no está funcionando la planta potabilizadora de agua de Las Armas, que cumple la función de reducir los niveles de contaminación. Hace más de 30 días está sin funcionar", explicó a LPO José Rigane, secretario general de la seccional marplatense. A esto se agrega, según el gremio, que no están operativos los silenciadores de los motores por lo que hay contaminación sonora.

"Genneia tampoco tiene personal de control de acuerdo a los convenios homologados. En Pinamar tienen un operador sin el Procedimiento Técnico Nº15 (PT15), que es una certificación de Cammesa que indica que está capacitado para esa tarea", agregó Rigane, que reveló que hicieron denuncias ante los organismos de control para que realicen inspecciones en las plantas pero hasta ahora no se concretaron.

El sindicato también denunció que la empresa no abona el régimen de especialización y tampoco el plus por guardería. "El año pasado acordamos un aumento del 27% en el Ministerio de Trabajo, pero Genneia se encaprichó y pagó sólo 25%. Mientras hacen negocios de millones de dólares, se niegan a dar algo que debe representar 300 pesos por trabajador", continuó.

"Es algo que no pasa con ninguna otra empresa. Puede haber situaciones de despidos directos porque cambian las políticas gubernamentales, pero no porque no cumplen los derechos laborales. Es la única que tenemos estos inconvenientes", completó el dirigente, que también es Secretario Adjunto de la CTA y Secretario General de la Federación de Trabajadores de la Energía (Fetera).

Las irregularidades denunciadas por el gremio se dan en un contexto de fuerte crecimiento de Genneia, que a través de las licitaciones del programa Renovar también se metió en el negocio de la energía eólica, y amplió su presencia en la convencional.

Ese crecimiento quedó a la vista cuando salió a la luz el escándalo de los parques eólicos del grupo Socma. Genneia le compró por unos U$S40 millones al Grupo Macri el parque eólico Loma Blanca IV, que el holding de la familia del presidente le había comprado a la española Isolux por mucho menos.

Como explicó LPO, el auge de Genneia (que representa en Argentina al fondo PointState) está vinculado al rol que asumió Lizzano en la firma, en la que tiene como socios principales a los Brito, y en menor medida al mexicano David Martínez, socio de Clarín en el flamante grupo Telecom-Cablevisión.

Desde que asumió Macri, Lizzano y el fondo PointState se metieron como un pulpo en numerosas empresas y tiene porciones accionarias de Pampa Energía de Mindlin; en YPF; en TGS; la desarrolladora TGLT; en el Banco Macro; Banco Superveille y hasta se quedó con la empresa Plaza Logística que planea la construcción de una serie de parques industriales en el Conurbano. También acaba de comprar la constructora de Nicky Caputo, el mejor amigo de Macri. A través de TGLT también compró el Sheraton.

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