Los acusados por la tragedia de LAPA quedaron libres

Tras 23 meses de juicio, el fallo fue favorable para los máximos directivos de la empresa y dos ex miembros de la Fuerza Aérea. Sólo dos funcionarios intermedios de la compañía recibieron penas por una tragedia que dejó 67 víctimas.
Los jueces del Tribunal Oral Federal Nº 4 tuvieron que interrumpir la lectura del veredicto, recluirse en una sala y esperar que los ánimos se apaciguaran un rato. Veinte minutos después, cuando retomaron, terminó de tomar forma la noticia que jamás hubieran querido escuchar ni los sobrevivientes ni los familiares de las víctimas del accidente aéreo ocurrido el 31 de agosto de 1999 con el saldo de 67 muertos y 33 sobrevivientes con graves secuelas: ninguno de los ocho acusados por la tragedia de LAPA irá preso.

La Justicia absolvió a los máximos directivos de la empresa, el ex presidente Gustavo Deustch y el director general Ronaldo Boyd, y también a los ex gerentes Nora Arzeno y Fabián Chionetti. Los ex oficiales de la Fuerza Aérea Damián Peterson y Diego Lentino fueron sobreseídos porque se consideró prescripta la causa en lo que a ellos respecta. Sólo fueron condenados Valerio Diehl y Gabriel Borsani, dos directivos intermedios de la aerolínea, a tres años de prisión en suspenso por el delito de estrago culposo. Pero la pena les permitirá continuar libres. El tribunal también multó con 35 mil pesos a los abogados defensores en beneficio de los querellantes.

El fallo, cuyos fundamentos se darán a conocer recién en marzo, fue repudiado con vehemencia por familiares y sobrevivientes y derivó en pequeños incidentes y momentos de tensión en el interior de la sala. Una mujer que estaba con sus dos hijas tuvo un ataque de nervios. Silvia Serrano, hija del sindicalista Aldo Serrano, muerto aquella noche, expresó: "Estoy muy mal, los jueces corruptos están comprados por estos mercaderes, y vamos a apelar".

El padre del copiloto fallecido –Luis Etcheverry– se quejó porque "nadie va preso" y señaló a los acusados principales como asesinos de guante blanco. "Vamos a seguir con el mismo dolor hasta que nos muramos y con un poco más de peso; la muerte de un hijo no se supera", sostuvo.

El abogado querellante, Hugo Wortman Jofre, hizo una lectura mesurada del panorama. Explicó que familiares y víctimas esperaban un fallo más ejemplificador y valoró lo conseguido. "No se cortó el hilo por lo más delgado –aclaró–, condenaron al número tres de la aerolínea y al jefe de línea, que además fue instructor y capacitó a los pilotos".

El juicio por la tragedia tuvo una duración de 23 meses y demandó más de dos mil horas de audiencia. Los abogados que representan a las víctimas pidieron quince años de prisión para Deutsch y Boyd, trece para Chionetti y Diehl, doce para Borsani, diez para Arzeno, tres para Peterson y dos para Lentino.

Los fiscales Carlos Rívolo y Guillermo Friele pidieron condenas de tres años y medio de cumplimiento efectivo para Deutsch, Boyd, Chionetti, Diehl y Borsani por el delito de estrago culposo, y las absoluciones de Arzeno por el beneficio de la duda, y de Peterson y Lentino por prescripción del delito que se les imputaba. El resultado está lejos de la idea de justicia con que se habían esperanzado los familiares de los muertos y sobrevivientes de una de las mayores tragedias aéreas de la historia argentina.

"Es insostenible jurídicamente"

"El fallo es insostenible jurídicamente", opinó el ex piloto de LAPA Enrique Piñeyro, quien renunció tras denunciar a los directivos de la compañía aérea porque no aseguraban "los estándares de seguridad en los vuelos para maximizar ganancias".

A la salida de los tribunales de Comodoro Py, Piñeyro cuestionó: "No puedo creer que los jueces absuelvan a esta gente. ¿Uno puede matar a 65 personas y llevárselo de arriba?".

Piñeyro, que fue piloto de LAPA entre 1988 y 1999, se convirtió en uno de los testigos fundamentales del juicio, donde sostuvo que "la empresa premiaba a los empleados que aceptaban su línea de baja seguridad, aunque no fueran aptos, y castigaba a los que la denunciaban".

En su film Whisky Romeo Zulú, Piñeyro detalló que en la caja negra del Boeing 737 que se accidentó en la costanera podía confirmarse que "los flaps de sustentación del avión no estaban debidamente configurados para que se elevara, presumiblemente por una negligencia del piloto que tampoco pudo abortar la maniobra cuando sonaron las alarmas de seguridad".

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