Un acusado de espía, entre el plan nuclear de Chávez y de Perón

El tucumano Leonardo Mascheroni quedó en medio de una trama de espías, desde que el FBI sospecha que le ofreció a Venezuela un plan para desarrollar tecnología atómica con características similares a la del austríaco Ronald Richter, quien le vendió a Juan Perón un faraónico proyecto que terminó en fracaso. Mascheroni cobró 20 mil dólares por sus servicios.
Adolf Hitler llevaba tres años muerto cuando en la patagónica Isla Huemul un presunto científico austríaco, Ronald Richter, comenzó un ambicioso plan nuclear durante la primera presidencia de Juan Domingo Perón. El europeo, señalado luego como nazi refugiado, le prometió al caudillo desarrollar la fusión nuclear controlada. Todo terminó en un fiasco, hacia 1952.

El episodio volvió al presente cuando esta semana, cuando The New York Times reveló la historia del físico nuclear argentino radicado en Estados Unidos que, aunque con otros métodos, también busca conseguir la fusión para que su proyecto sea financiado por un gobierno extranjero. Pero como Richter, su historia terminó mal: el lunes el FBI allanó su vivienda en Nuevo México, donde reside desde 1963.

Leonardo Mascheroni, de 74 años, está sospechado de haber vendido a Venezuela información estratégica para el desarrollo de una bomba atómica en Caracas. Aunque aún no se presentaron cargos en su contra, si la causa prospera podría ser condenado como espía por traición a la patria, dada su condición de estadounidense naturalizado.

Definido a sí mismo como "antiarmamentista", Mascheroni explicó a la prensa que en 2008 un agente del gobierno venezolano, identificado como Luis, ofreció pagarle 800 mil dólares para crear un programa de armas nucleares y acceder a información técnica de un "artefacto con tecnología láser" que el científico venía desarrollando y que tenía que ver con fusiones nucleares. El argentino, conocido como crítico de la política estadounidense en materia nuclear, intentó varias veces comparecer ante el Congreso norteamericano para exponer sus ideas.

"Es como un Quijote que lucha contra molinos de viento", le dijo a PERFIL el doctor Francisco de la Cruz, decano de la comunidad científica argentina y ex compañero de estudios de Mascheroni en el Instituto Balseiro, de Bariloche. "Recuerdo que era un tipo sumamente inteligente, uno de los alumnos con mayor capacidad intelectual en el curso, especialmente en física teórica", destacó de la Cruz. "Hace tiempo que él está tras ese proyecto, pero estamos a muchos años de lograr lo que busca", precisó.

Mascheroni detalló que por su asesoramiento profesional cobró de Venezuela 20 mil dólares en efectivo que fueron dejados en un buzón en el aeropuerto de la ciudad de Albuquerque. "Quería la oportunidad de probar mis teorías sobre la fusión nuclear. Soy de ese tipo de personas que vive en su propio mundo. Considero que la seguridad global es una parte muy importante de mi labor científica", dijo entonces.

En julio de 2008, durante el último encuentro entre Mascheroni y Luis, éste le habría informado que el gobierno venezolano aprobó su propuesta. De inmediato, surgió un desacuerdo sobre los honorarios: el argentino quiso que los primeros 400 mil dólares le fuesen depositados en un banco en Los Alamos, y el resto, pagado cuando viajara a Venezuela para ofrecer una presentación. Pero el presidente venezolano Hugo Chávez desmintió todo vínculo con el argentino. "Es una campaña del país más nuclearizado del mundo", dijo el jueves.

Mascheroni trabajó en la división de diseño de armas nucleares en el laboratorio de Los Alamos desde 1979 hasta su despido en 1988, tras haber defendido el desarrollo de un láser de fluoruro de hidrógeno para generar la fusión. Desde que su idea fue rechazada, Mascheroni comenzó a acercarse a otros países. Venezuela fue el último caso.

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