FIA acusa a FOTA de querer apropiarse de la Fórmula 1.

La Federación Internacional del Automóvil (FIA) ha hecho público hoy un comunicado en el que asegura que el objetivo de la asociación de equipos, FOTA, es hacerse control tanto del reglamento como de los derechos comerciales del Mundial de Fórmula Uno, y que no está dispuesta a aceptarlo.
"Eso es exactamente lo que ocurre en el mundo real y es la única forma válida para que la Fórmula Uno siga adelante. Sin innovación técnica, la Fórmula Uno morirá. Pero sin limitar los costes, la Fórmula perderá a sus equipos" agrega.

La FIA también se opone a la propuesta de la FOTA de jugar un papel en el gobierno de la Fórmula Uno: "La Fórmula Uno necesita un regulador fuerte e imparcial porque en este deporte la gente quiere ganar a cualquier precio".

Según comunicó la FIA, los representantes de la FOTA no estaban dispuestos de ninguna manera a discutir sobre las nuevas reglas. Por ello, las propuestas de la FOTA siguen distantes de las de la FIA y sigue sin encontrarse una posición común para sellar la paz y evitar la escisión de la Fórmula 1.

"La reunión no pudo lograr su propósito de comparar las reglas de la FIA con las propuestas de la FOTA para encontrar una posición común", se expresa en el comunicado. "A falta de un diálogo adecuado, se discutieron las propuestas financieras de la FOTA, pero quedó claro que no serían capaces de limitar los gastos de un equipo que tiene recursos para gastar más que sus competidores", agregó. "Otra carrera de armamento financiera sería entonces inevitable". "Las regulaciones financieras de la FIA siguen por ello como fueron publicadas", concluye el comunicado.

La FIA estableció un límite presupuestario de 60 millones de dólares para la temporada 2010, concediendo ventajas técnicas a quien se atenga a esa cifra, que hace más sostenible la Fórmula 1 y permite la entrada de nuevos equipos. Sin embargo, ocho escuderías están en contra de ese recorte tan drástico y de que haya dos reglamentos diferentes en función del gasto. Las escuderías rebeldes, lideradas por la tradicional Ferrari, quieren continuar en la Fórmula 1 pero sólo si se da marcha atrás a esa norma.

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