Acuerdo sobre Guantánamo.

Fue el primer encuentro a solas de Berlusconi con Obama, en medio de los escándalos que parecen no inmutar al premier italiano. Il Cavaliere partió de Washington con el compromiso de recibir a presos del penal, consensuado por el bloque europeo.
"Bienvenido, amigo mío", le dijo Barack Obama a Silvio Berlusconi al recibirlo ayer en la Casa Blanca por primera vez. De inmediato, ambos mandatarios se reunieron y, al término del encuentro, el presidente de Estados Unidos anunció que Italia aceptará recibir a tres detenidos de la prisión estadounidense de Guantánamo. "Los lazos entre nuestros dos países son ahora más fuertes", se congratuló Obama en la conferencia de prensa posterior al encuentro.

El anuncio del acuerdo sobre los prisioneros llegó horas después de que la Unión Europea (UE) y Estados Unidos emitieran ayer un comunicado conjunto en el que los países del Viejo Continente afirmaron estar dispuestos a recibir a algunos reclusos de la prisión naval estadounidense situada en la bahía cubana.

Ya el mes pasado el ministro italiano de Asuntos Exteriores, Franco Frattini, había dicho que Italia estaba considerando una petición de Washington para que aceptara dos presos de origen tunecino del penal militar, lo que fue interpretado en su momento como una anticipación de la medida que, algunas semanas después, se terminó de negociar.

Además, Washington intensificó en las últimas semanas sus esfuerzos por comenzar a reubicar a los cerca de 220 detenidos que aún permanecen en la cárcel que se hizo famosa a nivel mundial por ser un centro de torturas, lo que constituye uno de los principales obstáculos para que Obama cumpla con la meta de cerrar la prisión para fines de enero del 2010.

En este sentido, y luego de varios meses de no encontrar más que negativas a nivel mundial, la semana pasada cuatro ciudadanos chinos de la etnia uigur fueron enviados a las Bermudas debido al temor de las autoridades estadounidenses de que sean torturados en su país de origen, y otros tres presos de Arabia Saudita fueron devueltos a su país de origen. El de ayer fue el primer encuentro a nivel bilateral entre ambos mandatarios y, quizá previendo que podía no haber otro antes de mediados de julio, Berlusconi aprovechó para abordar la cuestión de la próxima cumbre del G-8 que tendrá lugar por esas fechas en Italia, sobre la cual dijo esperar que contribuya a la superación de la actual crisis económica internacional.

Asimismo, el premier italiano aseguró que desea que la reunión de las ocho economías más industrializadas del mundo a celebrarse en su país contribuya a desbloquear los flujos del comercio internacional. "Me gustaría que lográramos reimpulsar la ronda de Doha", señaló Berlusconi, en referencia al ciclo de negociaciones que busca eliminar las barreras arancelarias entre los países.

Il Cavaliere llegó a Washington en pleno escándalo por su amistad con la joven de 18 años Noemi Letizia que lo llama "papi" y que ya desencadenó el pedido público de divorcio de su ex esposa Verónica Lario, así como toda una polémica por una serie de imágenes que un fotógrafo sardo habría tomado de los jardines de la mansión de Berlusconi en la isla de Cerdeña, donde se ven a decenas de jovencitas paseándose desnudas por la propiedad del hombre más poderoso de Italia.

La última vez que Berlusconi visitó Washington había sido en octubre del año pasado, en tiempos de George W. Bush. En ese entonces, el recibimiento fue fastuoso, el republicano dio una cena de honor para el italiano y ambos dialogaron juntos en el salón oval. Ayer, su primera cita con Obama fue distinto: Il Cavaliere llegó pasado el mediodía y, tras un breve encuentro, por la noche tomó un vuelo para regresar a Roma.

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