Acuerdo en Siderar para preservar los puestos.

Unos 2.300 obreros aceptaron un plan de suspensiones con la consecuente reducción en el pago de los contratos.
La compañía Siderar aceptó garantizar la continuidad laboral de 2.300 operarios de su planta de San Nicolás, encargados de la reparación de un alto horno de la siderúrgica, a cambio de una baja en el ritmo de la obra y un cronograma de suspensiones con la consecuente reducción en el pago de los contratos. La empresa alcanzó ayer el acuerdo con los sindicatos de la construcción (UOCRA) y metalúrgico (UOM), aunque los términos deberán ser ratificados este lunes en una asamblea conjunta.

El entendimiento, que se alcanzó ya vencida la conciliación obligatoria que había fijado el Ministerio de Trabajo, representó también una tregua entre el Gobierno y Techint: el grupo liderado por Paolo Rocca logró del Ejecutivo un compromiso de acelerar el resarcimiento que Venezuela debe pagarle por la expropiación de SIDOR en ese país. Confía en que los lazos entre el matrimonio Kirchner y Chávez sirvan para apurar la cuestión.

La obra, que debía estar finalizada en el transcurso del primer cuatrimestre, se extenderá por lo menos hasta noviembre. Pero la jornada de doce horas diarias y de seis días a la semana, pautada desde octubre, en el inicio de las reparaciones, se reducirá a ocho horas de lunes a viernes.

Además se organizará un esquema de dos semanas de trabajo por cada dos de suspensión, con pagos equivalentes al 80% del salario mensual de bolsillo.

Los negociadores explicaron que el personal, a cambio de la estabilidad, cobrará sueldos cercanos a los que establecen los convenios de la UOCRA y la UOM, cuando en este tipo de obras los ingresos suelen estar entre el 40 y el 100% por encima de los montos usuales, de acuerdo con la especialidad de cada operario. La estabilidad alcanzará a 2.200 afiliados de la UOCRA y a otros cien de la UOM, en todos los casos empleados de empresas contratistas de Siderar. Otros cien operarios aceptaron retiros voluntarios en los últimos días.

El conflicto comenzó hace un mes, cuando luego de reducir las horas de trabajo Siderar les comunicó a sus trabajadores su intención de frenar la obra. El argumento fue que la reparación de uno de los dos altos hornos de la siderúrgica sería innecesaria ante la fuerte baja de la demanda internacional de chapa de acero.

Pero de fondo se libró otra batalla. Techint le hizo saber al Gobierno que no continuaría con su plan de inversiones hasta no cobrar el resarcimiento del gobierno venezolano por entre u$s1.650 millones y u$s1.900 millones a raíz de la expropiación de SIDOR. En medio de las negociaciones, el Ejecutivo confirmó que el pago por parte de Venezuela era inminente, lo que aceleró el compromiso de estabilidad laboral.

Para el Ejecutivo era clave asegurarse la continuidad del personal. La posibilidad de despidos masivos involucraba al mayor grupo industrial de la Argentina y amenazaba con constituirse en un caso testigo de los efectos de la crisis externa sobre las fábricas locales.

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