Un acuerdo que pinta no positivo

Un acuerdo que pinta no positivo
El fraccionado radicalismo mendocino no encuentra la manera de llegar a un arreglo. Aseguran que el sector que responde a Cobos no da pasos concretos para acercarse a la estructura. El tironeo tiene que ver con las candidaturas.
Las negociaciones entre el cobismo y la UCR están empantanadas. El pronóstico para el 2009, un año signado por las legislativas de octubre, les auguraba una convivencia armoniosa pero, aunque las compatibilidades entre los hombres de Julio Cobos y del radicalismo parecen óptimas, la posibilidad de que terminen bajo la misma estructura partidaria sigue siendo remota. “Es materialmente imposible volver a la UCR, más allá de nuestra voluntad de transitar juntos”, explica Juan Carlos Jaliff, titular de Consenso Federal –la fuerza cobista– de Mendoza. Del otro lado, y ya con cierto fastidio, los máximos dirigentes de la UCR le reclaman a Cobos pasos concretos en pos de la declamada vuelta al partido. Argumentan que ellos ya hicieron lo que tenían que hacer y le piden al vice que sea coherente con su discurso. “Incluso el levantamiento de la expulsión de Cobos es algo que ya está”, desliza en reserva un radical cercano a la conducción partidaria.

El centro de operaciones del vice sigue siendo su provincia, Mendoza. En gran medida lo que allí suceda definirá la situación en los otros distritos del país. Después de varias reuniones entre los dirigentes de ConFe y del radicalismo local lo único que consiguieron acordar es el trabajo en conjunto en el parlamento provincial. “Juntos formamos un bloque mayoritario”, explica un radical mendocino. Así, la bancada que responde al gobernador kirchnerista Celso Jaque pasará a ser la segunda.

Desde hace tiempo, las negociaciones de cara a las próximas elecciones están trabadas entre dos opciones: por un lado, la vuelta de los ex radicales K a la UCR orgánica y, por el otro, un acuerdo de partido a partido. “No le encontramos salida, porque además de la decisión política, tampoco le encontramos mucha posibilidad de ingeniería partidaria”, aseguraron desde el ConFe para descartar la primera opción. Esgrimen que el partido ya está constituido y tiene alrededor de 15 mil afiliados. “No podemos disolverlo ni decir que era de mentira. Tampoco se pueden fusionar dos partidos”, insiste Jaliff.

Pero además de ese problema formal las peleas internas están trabando las negociaciones. La UCR mendocina está dividida en cuatro partes: los que responden al ex gobernador Roberto Iglesias, enfrentado a muerte con Cobos; el sector del intendente de la ciudad de Mendoza Víctor Fayad, cercano a Elisa Carrió; una parte de la Corriente Nacional que conduce Raúl Baglini y la última que lidera el jefe del bloque de senadores nacionales, Ernesto Sanz, parte de la conducción partidaria.

De ellos, sólo el sector de Sanz se mostró dispuesto a acordar con el cobismo una lista de unidad para las internas que se realizarán en abril. Algunos, como Iglesias, están en contra de la vuelta y otros, como Baglini, impulsan su propia candidatura. Sin garantías de que se logrará un acuerdo, el cobismo no está dispuesto a sacrificar su incipiente armado. “Si de cuatro hay tres que no quieren esta solución, que cada partido resuelva sus candidaturas independientemente y después armamos un frente”, aseguran los operadores del ConFe, quienes exigen el levantamiento de la expulsión del vicepresidente. Hay una posibilidad de hacerlo pero la condición es que Sanz tiene que encabezar la lista de senadores.

Ante esas respuestas, la cúpula de la UCR se empieza a irritar. “La gente de Cobos está viviendo una suerte de luna de miel con las escuestas, creen que solamente con su figura les alcanza. Por lo pronto no nos vamos a someter, el partido se normaliza con Cobos o sin Cobos”, desafió un líder radical.

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