Acuerdo petrolero: solo un respiro hasta las elecciones

Se firmó que 10 equipos de perforación entrarán a la brevedad en actividad. Sin embargo, uno demandará al menos 90 días para concretarse y hay otro que depende de la decisión del directorio de una petrolera. De exploración nadie habla.
El gremio de petroleros privados que conduce Guillermo Pereyra suspendió este jueves el paro de actividades por 36 horas que había decretado, ante el acuerdo alcanzado por la provincia de Neuquén, el Estado Nacional y las firmas YPF, Petrobras y Apache. Pero el acuerdo, con muchos vacíos que generan dudas sobre su efectividad, deja en claro que es tan solo coyuntural para permitir llegar, en tiempos electorales, a los próximos comicios legislativos con cierta paz social. En concreto, no resuelve el problema de asegurar rentabilidad a las empresas petroleras, y con ello asegurar el nivel de actividad y el pleno empleo.

Es tan endeble el acuerdo, que Ramiro Canedo, representante de la empresa Apache, dudó de su efectividad al momento de rubricarlo al dejar asentado en forma manuscrita junto a su firma que el mismo está sujeto a la aprobación por parte del directorio de la empresa.

Pero también es casi imposible que en forma inmediata, las empresas estatales Enarsa y Gas y Petróleo del Neuquén puedan poner en funcionamiento un equipo de producción, tal como se dejó asentado en el acta.

Fuentes de la firma neuquina aclararon a este diario que se necesitarán al menos unos 90 días para que los geólogos de ambas empresas puedan determinar el área provincial a explotar y proceder a la contratación de la empresa para que haga los trabajos. Precisó además que los fondos para dichos trabajos serán aportados por el estado Nacional a través de Enarsa.

También genera dudas la efectividad en cuanto a la cantidad de puestos de trabajo que se recuperen gracias a este acuerdo. Desde las empresas precisaron que un equipo que se sube al campo implica unos 35 puestos en forma directa y otros 30 en forma indirecta. Es decir, que siendo optimistas, los 10 equipos comprometidos a entrar en funcionamiento a la brevedad significarán 650 trabajadores que recuperan su actividad. Si se toman en cuenta las propias afirmaciones de Pereyra que el número de trabajadores suspendidos trepa a 3.000 (2.000 del gremio petrolero y otros 1.000 del personal jerárquico), la tan promocionada reactivación sólo alcanzará al 22 por ciento del personal que hoy se encuentra en su hogares esperando el llamado a trabajar o el telegrama de despido.

Pero presionado por las bases que no quieren despidos ni más suspensiones, Pereyra libra otras dos batallas que este viernes podrían concluir con la firma de otro acuerdo entre el gremio y las cámaras empresariales. En ambas, el dinero es lo que está en juego. En una de ellas se disputa el salario del personal que está suspendido y que hoy recibe magros salarios para la actividad pero envidiables para gran parte de la actividad privada. Según expresó el propio sindicalista, al menos deberían percibir entre el 60 y 65 por ciento de lo que le correspondería si estuviese en actividad.

El otro combate tiene que ver con los aportes a la obra social. Para el gremio, la situación es crítica. Ya tuvieron que rescindir el contrato que tenían con la prestadora Swiss Medical por una deuda que algunos estiman que superan los 100 mil pesos y que otros aseguran que está saldada. Lo que se pretende es que se regularice el pago por afiliado, principalmente de aquellos que están suspendidos, y que se realice según el haber correspondiente a un trabajador en plena actividad, más allá que esté trabajando o suspendido.

Queda aún por definir qué pasará con los otros equipos a poner en funcionamiento. El acuerdo, sin precisiones ni tiempos, ni plazos definidos, indica que una comisión, conformada por las partes, deberá realizar los estudios necesarios para que se puedan poner en funcionamiento otros 10 equipos, dentro del plazo que se establezca en dicha comisión. Además, el Estado Nacional se comprometió a convocar al resto de las empresas operadoras con operaciones en el país para participar de esa comisión.

Sumando todos estos aspectos se llega a la conclusión que todo tiende a un acuerdo coyuntural firmado para evitar un conflicto con final impredecible.

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