Un acuerdo para unir a Sudamérica con China

Cristina Kirchner y Michelle Bachelet reeditaron ayer el histórico abrazo entre José de San Martín y Bernardo O’Higgins en la firma del Tratado de Maipú. Se prevé la construcción de un túnel por debajo de la cordillera para aumentar el traslado de mercaderías. De 5 millones de toneladas, se pasará a 70 millones. El comercio con China se verá muy favorecido.
Casi dos siglos después, el abrazo fue el mismo. Pero en lugar de dos hombres y militares, fueron dos mujeres, abogada una, médica la otra, quienes sellaron el común destino entre ambas naciones y el de toda la región. Ayer, en las alturas de Maipú, las mandatarias Cristina Fernández de Kirchner y Michelle Bachelet reeditaron el histórico abrazo entre José de San Martín y Bernardo O’Higgins en la firma del denominado Tratado de Maipú de Integración y Cooperación, un ambicioso acuerdo que profundiza los vínculos bilaterales entre ambos países pero que además, de concretarse, revolucionará económicamente al Cono Sur porque abrirá una estratégica salida al Pacífico en momentos en los que Asia, y particularmente China, se catapultan al podio de las potencias mundiales.

"Aquel Cruce de los Andes selló la libertad. Este cruce pretende sellar el derecho a la igualdad de nuestras sociedades y amistad entre los pueblos. La constitución de comisiones binacionales para el paso de Aguas Negras y el Trasandino constituye otro cruce, esta vez por debajo, para abrir potenciales que favorezcan mejores condiciones de vida para los pueblos", describió Kirchner. Y aunque el acuerdo entiende en varias materias bilaterales, el principal punto lo constituye el compromiso para avanzar en estudios de factibilidad sobre la construcción de dos túneles subterráneos que multiplicarán exponencialmente el tránsito de productos.

El denominado Túnel de Baja Altura-Ferrocaril Trasandino Central unirá, a través de la Cordillera, las ciudades de Luján de Cuyo, en Mendoza, y la chilena Los Andes, y consistirá en un ferrocarril que transportará sobre sus rieles, de uno a otro lado, los vehículos que crucen en ambas direcciones. Según cálculos aproximados, su construcción podría demorar entre cinco y diez años y arrancaría recién en septiembre del próximo año.

En rigor, este paso que multiplicará de 5 a 70 millones de toneladas el caudal de productos que viaja a través del cruce Cristo Redentor –sometido a las inclemencias de los temporales invernales que obligan a cerrarlo todos los años– es sólo el eslabón final de un proyecto mucho mayor, el Corredor Bioceánico, un emprendimiento que une uno de los mayores puertos brasileños y epicentro de la actividad industrial del sur verdeamarelo, Porto Alegre, con el puerto chileno de Coquimbo, ciudad que se transformó de poblado pesquero en plataforma de la producción minera, cobre especialmente, al extranjero.

En el medio, el trayecto recorre la región centro de Argentina, pasando por importantes ciudades como Santa Fe y Córdoba, y cambiando la lógica de los países atlánticos que, históricamente, miraron a Europa y Estados Unidos como destino natural de sus exportaciones.

En los últimos 15 años, China incrementó su intercambio comercial con la región convirtiéndose en el segundo socio comercial detrás de Estados Unidos, trazando especial lazos con Brasil, Chile, Argentina, Perú y México. Según el informe de agosto de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe titulado "Panorama de la inserción internacional de América Latina y el Caribe 2008-2009. Crisis y espacios de cooperación regional", los recursos naturales de la región la convirtieron, ante los ojos chinos, en una importante fuente de soja (el 60% de sus importaciones vienen de Argentina y Brasil), harina de pescado (el 80% proviene de Chile y Perú), despojos de aves troceadas (hasta el 69% se origina en Argentina y Brasil) y vinos (el 45% de origen chileno).

Pero el Tratado de Maipú de Integración y Cooperación comprende también otros puntos. Entre ellos la construcción del Túnel Internacional Paso de Agua Negra, otra vía para los cruces a lo largo de la frontera que recorre 5 mil kilómetros de tierra que unirá ambos países a través de la frontera sanjuanina, a la altura de Coquimbo.

"Hoy nos volvemos a encontrar para multiplicar ese abrazo entre chilenos y argentinos porque compartimos no sólo una valiosa historia común sino un extraordinario proceso de integración bilateral", celebró Bachelet. Además de los proyectos de conectividad, el acuerdo planea reforzar la integración en el plano bilateral, facilitando la libre circulación de las personas mediante la creación de la Tarjeta Vecinal Fronteriza, que beneficiará a los trabajadores migrantes, intensificando la cooperación, para dejar atrás los fantasmas bélicos que el Tratado de Amistad de 1984 enterró cuando Argentina era una incipiente democracia y Chile atravesaba la etapa final del pinochetismo.

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