Acuerdo para disminuir el volumen

Argentina se dispone a firmar con Bolivia un nuevo acuerdo de compra de gas desde ese país, que propone actualizar hacia abajo los volúmenes de compra durante los próximos veinte años.
La nueva versión del convenio podría ser anunciada el próximo 22 de enero, cuando la presidenta Cristina Fernández de Kirchner viaje a La Paz con motivo del inicio del segundo mandato de Evo Morales. Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos y Enarsa están trabajando en la redacción de un convenio que ajuste los valores comprometidos en el acuerdo marco vigente, que fue rubricado en el 2006. Este preveía que Bolivia tendría que proveerle a la Argentina 7,7 millones de metros cúbicos día durante el 2009, con la posibilidad de ampliarlo hasta los 16 millones. El incremento progresivo permitiría llegar a 27,7 millones.

La realidad es que en el año que acaba de finalizar en el pico de demanda invernal se llegó a comprar a Bolivia hasta seis millones de metros cúbicos, volumen que disminuyó hasta dos millones en la época estival. Pero las dificultades que tiene el país vecino para la producción del fluido obligan a revisar las metas, ya que no sería posible cumplir con los compromisos de entrega.

Otro punto neurálgico es a qué precio se le compra ese gas, que hoy se paga casi el cuádruple de lo que se les reconoce a los productores locales. La encargada de comprarlo es Enarsa, que luego lo inyecta a la red local al mismo precio que se remunera en el mercado local, asumiendo la diferencia de costos como uno de los varios subsidios al sistema.

El presidente de YPFB, Carlos Villegas, informó que se suscribirá ese contrato actualizado con Argentina, para lo cual aún faltan coincidencias acerca de tres puntos que no precisó. La empresa estatal está intentando seducir a las petroleras para que se asocien con ella para la exploración y explotación de unas veintisiete áreas con reservas identificadas, pero las condiciones que hasta ahora impuso la administración de Morales para esta operatoria no resultaron lo suficientemente seductoras para las firmas privadas.

Para que Argentina pueda incrementar sus importaciones desde Bolivia no sólo es necesario que ese país aumente su producción sino que también se precisa un ducto con capacidad suficiente para traerlo. Así fue pensado el Gasoducto del Nordeste, originalmente una iniciativa del grupo Techint, pero que ahora construiría Enarsa con fondos estatales. Sin embargo, Julio De Vido consideró que la obra –cuya licitación por tramos ya comenzó– tiene justificativo y vida propia con independencia de la disponibilidad del gas boliviano, ya que serviría para redistribuir en la región el que pueda inyectarse al sistema a través de los gasoductos sureños.

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