Sin acuerdo con el Gobierno, el campo presiona al Congreso

Sin acuerdo con el Gobierno, el campo presiona al Congreso
Tras la reunión con los ministros Randazzo y Giorgi, los ruralistas señalaron que no obtuvieron respuesta a sus reclamos. Y llamaron a una movilización para lograr que el Parlamento apruebe un proyecto de rebaja de las retenciones
El Congreso volverá a ser el ámbito donde el Gobierno y el campo buscarán dirimir los pleitos que no pueden resolver en una mesa de negociación. Mejor dicho, su gran pleito: las retenciones agrícolas. Ayer, frente a una nueva negativa del kircherismo a discutir el asunto, la Mesa de Enlace convocó a los productores a movilizarse mañana hacia Buenos Aires, para apoyar un proyecto de ley consensuado por todo el arco opositor. La presión se sentirá también en varias rutas del interior, algunas de las cuales ya sufrieron cortes.

La cuarta reunión entre los ministros Florencio Randazzo y Débora Giorgi con los máximos dirigentes del campo no ofreció resultados para nadie. Los ruralistas se fueron sin ninguna respuesta sobre el petitorio que dejaron la semana pasada. Los funcionarios tampoco lograron su fin, que era aplacar el clima hostil que domina al sector. Aunque prometieron volverse a ver las caras en quince días, nadie confiaba demasiado. La posibilidad de un nuevo conflicto quedó a la vuelta de la esquina.

"Se reitera una vez más que lo que más preocupa al Gobierno es la recaudación y que el destino de millones de argentinos se subordina a esa prioridad", dijo Eduardo Buzzi, titular de la Federación Agraria, a la hora del balance. "No aparece la voluntad de modificar el instrumento confiscatorio que se llama retenciones", agregó. Frente a la intransigencia oficial, al bloque rural solo le quedó apostar al Congreso, el mismo lugar que una madrugada de julio de 2008 puso freno al intento del kirchnerismo por imponer retenciones móviles.

Cuando a las 14,15, los dirigentes de la Mesa de Enlace ingresaron al despacho de Giorgi, esperaban alguna otra cosa. Había trascendido una discusión interna en el Ejecutivo sobre la necesidad de ceder algo para desactivar el largo conflicto con el campo y transitar en paz el camino que queda hasta las elecciones. En esos cabildeos volvió a imponerse la línea dura de Néstor Kirchner. A los dirigentes les quedó claro ni bien Randazzo les confesó: "Nos sentimos unos tontos. Nosotros procuramos alguna solución mientras ustedes van al Congreso a buscar otra cosa".

Así, la reunión de ayer --que duró algo más de tres horas-- transcurrió revisando la implementación de las medidas que el Gobierno ya anunció y otras cuestiones menores. Ni siquiera pudo hablarse de las retenciones al trigo, la carne o el maíz, temas que la presidenta Cristina Kirchner había habilitado quince días atrás. Randazzo siempre eludía el tema con una queja: "Le hacen el juego a la oposición". Buzzi retrucaba: "Háganse responsables. Esto es una discusión por plata y ustedes no quieren ceder".

Con productores al filo de las rutas, la Mesa de Enlace declaró anoche el estado de "alerta y movilización", y convocó a los chacareros mañana al Congreso. Su apuesta es que allí pueda debatirse mañana un proyecto de ley consensuado por 18 bloques de la oposición, que devolvería al Poder Legislativo la facultad de fijar el tributo y reduciría sustancialmente la presión impositiva sobre el sector, en especial para los pequeños y medianos productores. Detrás de esa iniciativa, se cuentan hasta ahora cerca de 110 diputados firmes. Faltan 19 para el quórum.

El lobby agropecuario se puso en marcha ayer mismo: ya hubo contactos con el bloque de Eduardo Macaluse y Claudio Lozano. La presión chacarera se acentuará en las próximas horas, en especial sobre aquellos legisladores que pertenecen al kirchnerismo pero provienen de provincias agrícolas. "Denunciaremos a todos los que voten en contra", avisaba anoche el entrerriano Alfredo De Angeli.

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