Acuerdo entre las potencias para controlar el clima global

El Grupo de los 8 logró ayer por primera vez un acuerdo para poner un límite de dos grados al aumento de la temperatura global, con respecto al período del comienzo de la era industrial, hace más de dos siglos. Pero para alcanzar el objetivo, hasta el año 2050 se debe reducir a la mitad la emisión de gases con efecto invernadero respecto a los niveles de 1990 y las promesas no son concretas. El presidente ruso Dmitry Medvedev heló a los otros líderes al afirmar anoche que para Moscú es "inaceptable" cumplir el objetivo de reducir las emisiones de anhídrido carbónico en la atmósfera del 80% para 2050.
Hoy los 8 negociarán con las potencias mundiales emergentes -China, India, Brasil, México, Sudáfrica- un acuerdo común, pero el premier italiano Silvio Berlusconi, que oficia de anfitrión, dijo que no obtuvo buenas respuestas por parte de China.

Los países industrializados deberán reducir su emisión de anhídrido carbono en un 80%, pero China y otras naciones en rápida industrialización utilizan la mayor cantidad de energía que producen con carbón y otras fuentes más contaminantes, por lo que es difícil que se logre una acción común, de cara a la reunión mundial sobre el cambio climático que tendrá lugar en Copenhague, la capital de Dinamarca, en diciembre próximo. La negociación con las naciones emergentes será muy difícil.

"El límite de los dos grados de temperatura es ahora nuestra base común", dijo la premier alemana Angela Merkel, refiriéndose al acuerdo del G-8.

Detener el calentamiento global del planeta es un imperativo de la comunidad científica internacional, porque si la temperatura promedio de la Tierra aumenta más de dos grados se producirán cambios catastróficos en el clima y aumentarán los fenómenos desastrosos como tormentas, inundaciones, sequías y hambre.

El presidente de turno de la Unión Europea de 27 miembros, el premier sueco Fredrik Reinfeldt, dijo que "es la primera vez que el G-8 logra un acuerdo sobre los dos grados de temperatura". El primer ministro británico Gordon Brown calificó el consenso de "histórico". Los delegados destacaron la actitud positiva del nuevo presidente de EE.UU., Barack Obama, cuyo predecesor, George W. Bush, resistió los acuerdos para detener el calentamiento global.

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