Acuerdo entre acopiadores y Uatre

Ayer hubo una maratónica rueda de reuniones entre la cooperativa y el Centro de Acopiadores. Por la tarde, se trató una propuesta del gremio, que los empresarios debatieron antes en la Cámara Empresaria. Finalmente se allanó una salida.
Las conversaciones entre la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores y la Cooperativa Agrícola Ganadera de Tandil y Vela Limitada, avanzaron ayer hacia la resolución del conflicto que mantuvo paralizado por casi una semana una rama fundamental en el andamiaje de la actividad rural en el distrito.

Como se indicó en la edición de ayer, tras los piquetes y duros cruces mediáticos de la semana pasada, el lunes se inició un camino de diálogo, vía maratónicas reuniones entre las partes que, finalmente arribaron a buen puerto.

Por la mañana, se encontraron en el Ministerio de Trabajo provincial, Delegación Tandil, donde Uatre extendió su propuesta como “gesto de buena voluntad” que permita hallar una solución al diferendo.

“Hasta hora seguimos como llegamos, le hicimos una propuesta tanto a la cooperativa como al centro de acopiadores, ambos interlocutores de la parte empresarial”, indicó a LA VOZ Jorge Gigena, titular de Uatre (Tandil), a la salida de esa primera audiencia ministerial.

Los titulares de la firma mantuvieron un encuentro en la Cámara Empresaria de Tandil, pasado el mediodía, y retornaron al Ministerio a las 17, con el objetivo de poner conclusión al enfrentamiento.

Uatre llevó a la mesa de la cartera laboral su postura en torno a la colocación de “una persona sin costo alguno en las plantas, y a medida que se demande trabajo, ese hombre irá desempeñando funciones, todo atado a la existencia o no de tareas para realizar”.

LA BOLSA, PARA DESPUES

Según lo propuso el gremio, este empleado “al no trabajar, no tendrá el jornal garantizado ni costo alguno para la parte empleadora”.

Recordó Gigena que la resolución 336 fija que “los trabajadores de Uatre tienen los salarios garantizados, por lo que, el empresario solicita un operario, desde que sale del galpón, esa persona tiene el jornal mínimo garantizado”.

Por eso, Uatre exhibió como un “gesto de buena voluntad” en las conversaciones con la contraparte poner “un empleado en todas las plantas pero sin costo alguno, si están trabajando se les pagará, y no sin trabajar”.

Tras el encuentro matinal, Gigena destacó que los empresarios “lo entendieron, con vistas a destrabar el conflicto, por eso esperamos que se decida”.

Luego aclaró el entrevistado que el eje primero de la controversia, es decir, que los empleadores tomen personal incluido en la bolsa de trabajo de Uatre, “no se está discutiendo en esta instancia”.

“No hablamos (ayer) de la conformación de la bolsa, sino de destrabar el conflicto, porque la foja 6, que adjuntó el centro de acopiadores, adhiere a la postura de la cooperativa, por lo que se generalizó a toda la ciudad. No trabajan los acopiadores ni las agronomías”, matizó.

De este modo, dijo Gigena que si “después, el organismo máximo, la CNTA, plantea los términos legales referidos a la bolsa, bienvenido sea”.

También recordó que la bolsa “la constituyeron los mismos empleadores que hace un año y medio vienen pidiendo gente. Es como si alguien trabaja ese tiempo conmigo y luego les digo, ´no vengas más´, ya que es un derecho adquirido”.

Finalmente ya por la tarde, los acopiadores aceptaron el convite, traducido en un acta acuerdo, con puntos suspensivos en torno a cómo se iba a aplicar la propuesta, cuestiones operativas a resolver en los próximos días.

Los desempleados de Metalúrgica

Por su parte, otro conflicto que viene teniendo amplia repercusión en la ciudad, ocupó ayer la agenda de actividades del delegado ministerial, doctor César Sosa.

A las 13.30, el secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica, Carlos Reyes, protagonizó otra audiencia con representantes de la firma Man Power, responsable de la contratación de empleados despedidos recientemente de Metalúrgica Tandil.

En concreto, se puso en la mesa de negociación la posible reincorporación, en dicha fábrica, de 10 de los 26 cesanteados a fines de octubre.

Metalúrgica Tandil había planteado, en la génesis del conflicto, la necesidad de reducir su jornada por la falta de producción.

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