Sin acuerdo en Costa Rica

Arias propuso que los golpistas restituyeran al presidente a cambio de que éste se olvidara de cambiar la Constitución. Zelaya aceptó, pero los negociadores del gobierno de facto rechazaron el acuerdo. Marchas y contramarchas en Honduras.
No hay acuerdo en el horizonte hondureño. Por segunda vez en dos semanas, la delegación del presidente legítimo Manuel Zelaya se reunió en Costa Rica con la comitiva de la dictadura y por segunda vez ninguno aflojó. El mediador, el presidente costarricense Oscar Arias, les propuso un acuerdo en el que los dos debían renunciar a algunas de sus demandas. Los golpistas debían restituir a Zelaya y éste debía olvidarse de cambiar la Constitución. Los primeros en responder fueron los enviados del presidente de facto, Roberto Micheletti. "No vamos, por ningún punto, a realizar ningún acuerdo sin respeto a nuestras instituciones y sin respeto a la Constitución de la República", sentenció Vilma Morales, ex presidenta de la Corte Suprema. Zelaya, por su parte, aceptó la idea de un gobierno de reconciliación nacional. "Siempre y cuando todos los poderes del Estado estén integrados en el nuevo gobierno", aseguró, según reprodujo la cadena Telesur. No comentó sobre el resto de la propuesta.

El plan presentado por el presidente se titula "Es posible alcanzar la reconciliación" y tiene siete puntos:

- Reinstituir en el cargo al presidente legítimo, Manuel Zelaya, hasta el final de su mandato, el 27 de enero de 2010.

- Conformar un gobierno de unidad y reconciliación nacional, compuesto por representantes de los principales partidos políticos.

- Declarar una amnistía general exclusivamente para los delitos políticos cometidos en relación con este conflicto, antes y después del 28 de junio, día en que se ejecutó.

- La renuncia expresa del presidente Zelaya a la pretensión de colocar una "cuarta urna" en las próximas elecciones para convocar a una Asamblea Constituyente, o realizar cualquier consulta popular no autorizada expresamente por la Constitución de la República de Honduras.

- Adelantar las elecciones nacionales del 29 de noviembre al último domingo de octubre, así como la anticipación de la campaña electoral de los primeros días de septiembre a los primeros días de agosto.

- Trasladar el comando de las Fuerzas Armadas del Poder Ejecutivo al Tribunal Supremo Electoral, un mes antes de las elecciones, para garantizar la transparencia y normalidad del sufragio.

- Crear una comisión de verificación compuesta por hondureños notables y miembros de organismos internacionales, en especial por representantes de la OEA, que vigile el cumplimiento de estos acuerdos y supervise el retorno al orden constitucional.

La propuesta provocó reacciones encontradas en Honduras, en donde los zelayistas y los golpistas medían fuerzas con manifestaciones en todo el país. Las organizaciones sociales y sindicatos se negaron a renunciar a una de sus mayores conquistas políticas de los últimos años, la posibilidad de reformar la constitución. Los militantes zelayistas más duros, en cambio, no fueron tan duros con la idea. "Cualquier cosa puede ser negociable, menos la restitución del presidente", sintetizó la primera dama, Xiomara Castro, mientras marchaba con unas cuatro mil personas en las afueras de la capital.

Los golpistas también se movilizaron ayer, pero centraron sus fuerzas en el interior del país. La Unión Cívica Democrática, la coalición de partidos, iglesias y empresarios que apoya al gobierno de facto, lideró una multitud en la localidad norteña de Tocoa. A unos kilómetros de allí, en un incidente poco claro, un grupo de golpistas se enfrentó a cientos de zelayistas que reclamaban la vuelta del presidente constitucional. Los medios, adictos a la dictadura, denunciaron varios heridos, pero las organizaciones sociales anoche aún no tenían noticias de sus compañeros.

En Costa Rica, la presión de las manifestaciones se sentía. Las dos delegaciones llegaron a la casa de Arias después de las 10 de la mañana y estuvieron reunidos hasta entrada la tarde, cuando una de las delegadas de Micheletti confirmó lo que se rumoreaba. No habría acuerdo ayer, pero el diálogo continuaba.

Arias trabajaba contra reloj para conseguir el compromiso de las dos delegaciones de quedarse en la mesa durante todo el día de hoy. Si lo conseguía, señalaron fuentes de su gobierno, ayudaría a bajar la tensión en Honduras, en donde los rumores sobre la vuelta de Zelaya esta madrugada se hacían más fuertes con el pasar de las horas. Anoche el mandatario legítimo prometió volver en las próximas horas. "Posiblemente el lunes", adelantó.

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