Sin acuerdo por Aerolíneas, pero con muchos gestos de apoyo

Sin acuerdo por Aerolíneas, pero con muchos gestos de apoyo
La Presidenta terminó ayer su viaje a España, en el que hubo grandes coincidencias de ambos gobiernos sobre la buena relación que une a los dos países. Quedó sin solucionar, sin embargo, el tema más problemático de la agenda bilateral.
Parecía que en los dos días de actividades oficiales de la comitiva presidencial en España ya se había oído todo en cuanto a elogios mutuos y augurios de un porvenir venturoso en la relación bilateral.

Pero el titular del Congreso de los Diputados, el socialista y ex ministro de Defensa, José Bono, alcanzó la cúspide ayer cuando, ante el pleno de ambas Cámaras legislativas y la Presidenta, afirmó que "Argentina es probablemente la nación del planeta con la que España ha mantenido la relación más intensa, profunda y singular". Por si acaso, agregó trascartón que "la comunidad de intereses entre nuestras naciones es tan evidente que no hay otras dos naciones que puedan igualarla".

Con esa declaración se coronó una visita que, antes de subirse anoche al avión de regreso, los integrantes de la comitiva argentina coincidían en calificar como: "Mucho más de lo que esperábamos".

Se referían a las manifestaciones públicas de afecto y consideración con las que las máximas autoridades españolas endulzaron la relación bilateral, intentando dejar atrás las divergencias.

Sólo quedó en el debe el conflicto por la expropiación de Aerolíneas Argentinas, al que ambos mandatarios coincidieron en calificar como "el 1%" en que desacuerdan, pero que se negocia en estas horas para encontrarle una salida que deje satisfecha a Marsans.

"Queda claro que el objetivo fue 'desaerolinealizar' la relación y relanzarla hacia adelante", comentó un integrante de la comitiva con larga experiencia en las negociaciones entre argentinos y españoles.

En años anteriores, los diferendos fueron por Repsol, por los bancos o por las concesionarias de servicios públicos españolas que operan en Argentina. Ahora es Aerolíneas la papa caliente. Y el objetivo en que coincidieron Cristina Kirchner y José Luis Rodríguez Zapatero es en darle un nuevo impulso a la relación, más allá de esta divergencia puntual.

Por la mañana, Cristina mantuvo un breve encuentro con el titular de la Secretaría General Iberoamericana, Enrique Iglesias, y luego expuso en la adyacente Casa de América, un palacete cargado de tapices, querubines dorados y arañas de cien velas. La acompañó la vicepresidenta española, María Teresa Fernández de la Vega.

"Una mujer que no se da nunca por vencida -la presentó De la Vega ante la audiencia de más de un centenar de empresarios y profesionales españoles y latinos residentes en Madrid-. Que sabe que la resignación es un suicidio cotidiano y nunca se ha resignado ni lo hará".

Cristina repitió conceptos que ya había expresado en la conferencia de prensa del lunes. Aseguró que "Argentina fue un conejillo de Indias de las recetas neoliberales" y que "estuvo a la vanguardia de lo que hoy vive el mundo" con la crisis de 2001. "Nuestra relación bilateral nunca fue tan profunda como en estos años", agregó, Por la tarde, la invitación a la Presidenta para que hable ante el pleno del Parlamento fue otro gesto de alto valor diplomático. Son contados con los dedos de una mano los presidentes de países amigos de España que recibieron ese convite. Lula fue uno de ellos.

Después del baño de afecto de Bono, Cristina comenzó su discurso recordando sus 18 años como legisladora, "oficialista y opositora" y culminó convocando "como una militante política, igual que ustedes, de toda la vida" a "abandonar las viejas diferencias y construir un nuevo capitalismo más justo".

La aplaudieron de pie diputados y senadores del PSOE y el PP, entre los que estaba el presidente del Gobierno, José Luis Rodriguez Zapatero y el líder de la oposición, Mariano Rajoy.

Apenas hubo tiempo para una serie de reuniones privadas en el Palacio de El Pardo con empresarios. Y un brindis de despedida de la delegación con los reyes al que se sumó el juez Baltasar Garzón.

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