Acuerdan comprar combustibles a Rusia

El Gobierno busca limitar la dependencia de Venezuela y pactó el desembarco en la Argentina de la gigantesca petrolera Lukoil
MOSCU.- El más firme acuerdo de la visita oficial a esta ciudad significó un sorpresivo revés nada menos que para Hugo Chávez. La Casa Rosada abrió las puertas a la petrolera rusa Lukoil, la segunda más grande del mundo, para comprarle combustible y, así, disminuir la dependencia energética de Venezuela.

Aunque Cristina Kirchner no hizo referencia pública al acuerdo al reunirse ayer con el presidente Dimitri Medvedev, el Gobierno escuchó los reclamos rusos y se llevó un nuevo socio de estas lejanas tierras. "Este acuerdo abre la enorme posibilidad de que Lukoil tenga un pie en la Argentina y sea un oferente más en materia tanto de servicios como de insumos energéticos", se entusiasmó el ministro de Planificación, Julio De Vido, minutos después de reunirse con el vicepresidente de la poderosa empresa rusa, Vladimir Nekrasov.

El acuerdo que firmaron en la helada mañana moscovita, la primera más dura de este invierno con 5 grados bajo cero, establece la asociación entre Enarsa, la empresa estatal de energía, y Lukoil, para duplicar la capacidad de reserva de barriles en un punto concreto, Campana.

Pero el convenio deja abierta la opción de que la compañía rusa, que quiso entrar en Repsol y fue rechazada por el gobierno de España, se convierta en "un actor de peso", según la consideración del Gobierno, para la demanda energética argentina, hoy muy dependiente de Chávez. "Ahora tendremos más capacidad de elección", sorprendió De Vido.

En la comitiva se encogían de hombres cada vez que se preguntó sobre la posición oficial con respecto al posible ingreso de la petrolera rusa en Repsol. A juzgar por la relevancia que la comitiva oficial le dio al acuerdo con Lukoil, no lo veían nada mal, pero prefirieron guardar silencio y prudencia.

La compañía rusa quedará habilitada, además, para realizar exploraciones off shore, para la explotación y la refinación de crudo. Verborrágico, como suele mostrarse cuando algo lo entusiasma, De Vido anticipó una primera compra al gigante ruso. "Con este acuerdo vamos a tener una provisión directa", dijo. Evitó dar precisiones sobre el precio que pagará, y sólo contó que se analiza incorporar medio millón de toneladas de gasoil. La Argentina siempre valoró las "grandes ventajas" que, según la Casa Rosada, proporcionaba Chávez, cuya oferta de combustible parecía insuperable. A partir de ahora, la rusa le hará competencia.

El área energética deparó la firma de varios acuerdos que balanceó el resultado negativo de la frenética gestión oficial para eliminar el trámite de visado entre Rusia y la Argentina, un beneficio que Cristina Kirchner había anunciado como un hecho consumado.

La gestión del Gobierno para el desembarco de Lukoil fue una buena noticia para el Kremlin después del pedido tanto del presidente Medvedev como del primer ministro ruso, Vladimir Putin, ante Cristina Kirchner, de avanzar en el área energética. "Existen posibilidades de fomentar la cooperación en la industria del gas, en particular, en el tendido de un nuevo gasoducto que unirá a la Argentina con Bolivia y que esperamos poder implementar", presionó Medvedev en su discurso ante la Presidenta, en el Salón Malaquita del Palacio Facetado, uno de los edificios más suntuosos dentro de la gigantesca cofradía del Kremlin.

Con una traducción simultánea cortada y poco clara, Medvedev sostuvo que la relación con la Argentina podría ser "cinco veces mayor", y pidió "desarrollar la cooperación entre compañías" de ambos países. Rusia presiona ante el histórico desequilibrio comercial y pide a cambio llevar sus empresas al país. Antes de emprender el regreso, la Presidenta volvió a acceder a los reclamos rusos y sumó a la empresa Saturn -85% estatal- para que compitiera en la venta de turbinas con la norteamericana General Electric, la alemana Siemens y la francesa Alstrom.

Comentá la nota