"Actualmente las mujeres son objetos, no sujetos de políticas públicas"

La socióloga Virginia Franganillo afirma que las profundas desigualdades sociales aún no cedieron con años de crecimiento económico sostenido.
Neuquén > Convertirse en una herramienta frente a la necesidad de construir conocimiento y agenda sobre la pobreza y su impacto sobre las mujeres, es uno de los objetivos trazados por el Observatorio de Género y Pobreza, un proyecto impulsado por la Asociación Civil Nueva Ciudadanía y apoyado por el Fondo de Desarrollo de Naciones Unidas para la Mujer (Unifem) y el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA). Participan como colaboradoras de este espacio, especialistas y equipos de una decena de universidades nacionales, distintas organizaciones no gubernamentales, institutos de investigación privados y áreas de gobierno.

Según la socióloga Virginia Franganillo, quien preside esta organización, la misión es la de intercambiar estudios académicos sobre género y pobreza, y las acciones de las organizaciones sociales y de los programas estatales. "Para ello nos hemos planteado tres líneas de acción prioritarias como la de promover la investigación y la capacitación en género, incentivar el debate social e incidir en las políticas públicas", explicó Franganillo en diálogo con La Mañana de Neuquén.

¿La pobreza puede considerarse también un problema de género?

La pobreza es el producto de las desigualdades sociales y de múltiples factores. En la Argentina la pobreza dejó de ser un tema marginal y se convirtió en un tema estructural y masivo. Los últimos datos presentados por el Observatorio de la Deuda Social Argentina(*) son alarmantes: el 48 por ciento de los niños nacen pobres. Estos niños no tienen destino. A pesar de seis años de crecimiento económico y una disminución de la pobreza todavía sigue habiendo casi tantos niños que nacen pobres como no pobres. Y este tipo de pobreza segmenta, y la segmentación social produce segregación y es difícil de resolver. Por lo tanto las intervenciones en materia de políticas públicas tiene que ser desde el nacimiento mismo. Qué hubiera sido del país si veinte años atrás se sancionaba la asignación universal por hijo. Sin duda se hubieran creado servicios de atención de excelencia desde la primera infancia hasta los 6 años. Hoy tendríamos otra sociedad.

¿Por qué esos servicios no son reconocidos?

Porque ese papel se le asigna naturalmente a las mujeres. Las políticas estatales siguen siendo políticas maternalistas que suponen que las mujeres debemos ocuparnos de eso. En los últimos años las mujeres han sido los objetivos centrales de la política social. Ahora son objetos no sujetos de políticas públicas. Las mujeres son mediadoras de los pobres recursos que asigna el Estado y no han servido para resolver la pobreza ni las desigualdades de género.

Lo más crítico en el caso de la Argentina tiene que ver con los servicios de atención a la primera infancia porque creo que en relación a las personas mayores se ha avanzado mucho con las nuevas políticas de incorporación que hizo el gobierno nacional.

¿La asignación universal por hijo provocará un cambio?

Creo que sí. Las políticas sociales no sólo en la Argentina sino en la región empiezan a cambiar con la asignación universal por hijo. Que exista fortalece la condición de las mujeres. Antes los planes de jefes o jefas o el propio plan familiar era una transferencia de recursos que no distinguía entre las familias que tienen un hijo y las mujeres pobres que desgraciadamente tienen muchos hijos porque no han tenido el derecho a elegir y planificar su familia.

La educación en la Argentina no discriminó entre varones y mujeres.

Así es. Las mujeres estamos más educadas que los varones, pero eso no impacta sobre la situación de las mujeres en el trabajo, seguimos estando discriminadas y segregadas por tipo de trabajo, por salario, etcétera. Ahí el tema principal tiene que ver con la responsabilidad de las mujeres en el mundo de lo privado. En este sentido se debe recuperar un poco la historia de que si bien las mujeres hemos crecido en la participación en la población económicamente activa, seguimos siendo y tenemos las mayores desempleadas y subempleadas y la forma de participación de las mujeres crece cuando se pierde el empleo formal, entonces crece la precariedad y la informalidad.

Acceden al mundo del trabajo, ¿pero en qué condiciones?

Las políticas sociales han sido no para resolver y reestructurar esa discriminación sino que han ido desde políticas proteccionistas a políticas que lo que han hecho es aumentar las horas de trabajo de las mujeres.

¿Qué relación encuentra entre la pobreza y la violencia hacia las mujeres?

La pobreza es violencia, y la pobreza generar toda forma de violencia. No es lo mismo una mujer trabajadora profesional que una mujer que trabaja en negro, sin ningún tipo de protección que es explotada y corre mucho más riesgos de sufrir violencia en su trabajo. Las mujeres pobres están sometidas a toda forma de violencia, desde las condiciones de hacinamiento en que viven en sus casas hasta que salen a la puerta de calle y ni hablar de la falta de acceso a los servicios. Lo que se ha producido desde los años ‘80 hasta la actualidad es que del mismo modo que ha crecido la pobreza y en este sentido las mujeres y los niños han sido las mayores víctimas aquellos servicios que eran brindados por el Estado han tenido que ser brindados por la familia. Cuando hablamos de sustituidos por la familia estamos hablando de sustituir en este sentido, una mujer pobre tiene que procurarse desde la luz, el agua, etcétera.

¿Cómo vislumbra el siglo respecto al rol de las mujeres dentro del mercado de trabajo?

Creo que hay una doble cara de los procesos de cambio. Ha habido un avance muy importante en la conciencia social y esto produce transformaciones en las prácticas sociales y en la subjetividad. Hoy está mal decir "cuando llegue a casa la fajo", es políticamente incorrecto. Considero que ha ganado otro discurso social, sabemos que las prácticas son muchos más complejas y requieren de cantidad de procesos. Pero creo que ha ganado el discurso de la igualdad. Ahora bien, ese proceso también ha ido en paralelo de un crecimiento de las igualdades y de la pobreza muy brutal. Entonces, hay dos mundos, está el mundo de las mujeres que hemos conquistado mejores condiciones de vida y otro mundo que hemos condenado a un sector muy amplio de la sociedad que padecen vidas que no son humanas. Entonces, en esas vidas que no son humanas, las mujeres y los niños, obviamente, son mucho más vulnerables.

(*) El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina realiza una encuesta anual sobre la situación social y las capacidades de desarrollo humano de la población que reside en áreas urbanas del país desde el año 2004.

Empobrecidas pero más autónomas

Neuquén > En Argentina las mujeres se han empobrecido, especialmente en los sectores sociales medios y en las colectividades migrantes, sin embargo ganaron en autonomía. Hoy día participan masivamente en el mercado de trabajo y cuentan con leyes que garantizan sus derechos humanos. De todos modos continúan existiendo problemas de discriminación, opresión y maltrato. Estos son algunos de los resultados de un estudio dirigido por Ana Esther Koldorf, investigadora de la Universidad Nacional de Rosario y colaboradora del Observatorio de Género y Pobreza que preside Virginia Franganillo.

Según Koldorf entre 1990 y 2000, 7 millones de personas dejaron de ser clase media para pasar a ser pobre.

Sostiene que el quiebre económico y de las condiciones de vida alimentó la venta de mujeres, convirtiéndose en la tercera actividad más lucrativa después de las drogas y las armas.

Indica que la entrada masiva en el mercado de trabajo «permitió el manejo de dinero propio, lo que nos ha dado una mayor autonomía».

Los impactos de estas modificaciones, económicas y culturales en las mujeres, según la investigadora, tienden a impulsar una mayor capacidad de negociación, en la medida «que les permiten acceder a ideas de emancipación, libertad, igualdad. Pero esta realidad no significa que los problemas de discriminación hayan desaparecido. Se han dado transformaciones en la conciencia y sobre el papel que en el contexto de las relaciones cotidianas, donde siguen existiendo la violencia interpersonal y maltrato psicológico".

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