La actualización del salario mínimo, vital y móvil fija nuevo piso de las negociaciones con los sindicatos

Por Julián A. de Diego

Asesor laboral de empresas y profesor titular de Derecho del Trabajo de la UCA

El Consejo del Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM), la Productividad y el Empleo acordó un ajuste ‘progresivo’ del haber mínimo. En efecto, a partir del 1´ de agosto el salario mínimo, que es de 1240 pesos mensuales, pasará a ser de $ 1400. En octubre, esa cifra pasará a ser de $ 1440 y en enero de 2010 será de $ 1500.

El monto permitiría la compensación o absorción de sumas fijas no remunerativas concedidas por los convenios colectivos, según una promesa que se sostiene fue concensuada en el seno del Consejo con las autoridades nacionales. Recordemos que esta suerte de compensación solo sería viable si la norma lo aclara, ya que dichas sumas -cuando se pactaron como no remunerativas-(no sujetas a aportes y contribuciones y sin efectos laborales) y no se pueden compensar o absorber con sumas de naturaleza diversa. En nuestro análisis el SMVM es una prestación remuneratoria sujeta a aportes y contribuciones sindicales y de la seguridad social, y obviamente cuenta con todos sus efectos laborales (es base de cálculo de las licencias pagas como las de enfermedad o accidente, o las vacaciones, etc.). En cambio, el nuevo mínimo se puede compensar sin reservas con el REPRO en los casos o para las empresas en las cuales se está liquidando a través del subsidio estatal.

En función de este análisis, y a los efectos de la comparación del nuevo SMVM con la retribución del trabajador, se computan los ingresos de cada dependiente, por todo concepto y de naturaleza remuneratoria, y los rubros o conceptos que las normas legales permitan absorber o compensar.

El SMVM es un piso interprofesional para quién trabaja la jornada completa de 8 horas diarias y de hasta 200 horas mensuales, valores que emplean los decretos respectivos para asignar el monto del valor por hora, por jornal o diario y mensual. Se aplica pues a todos los trabajadores en relación de dependencia sin ninguna diferenciación de arte, oficio, profesión o actividad, y solo resultan excluidos algunos trabajadores no alcanzados por la Ley de Contrato de Trabajo, como por ejemplo, el personal del servicio doméstico. Otro aspecto fundamental, además de la necesidad de la absorción precitada, es que el SMVM no afecta los acuerdos convencionales en forma automática ni de modo explícito, y por ende, si un trabajador cobra su categoría convencional por debajo del nuevo monto acordado obviamente tendrá derecho a que se le liquide la diferencia hasta alcanzar el valor mínimo, pero no altera su categoría ni los adicionales convencionales.

El acuerdo solo tuvo la oposición de la CTA que votó en contra, y que en rigor, participa como invitados a pedido del gobierno Nacional, ya que los tres lugares concedidos son a préstamo de la CGT, que es la única entidad que tiene derecho legal a estar en el Consejo en representación de los trabajadores.

Repasando los datos estratégicos y estadísticos, el Poder Ejecutivo a iniciativa del Ministro Carlos Tomada utilizó el SMVM como una herramienta para disparar dos procesos que hoy están perfectamente instalados: n elevar considerablemente la base mínima con el fin de activar la negociación de los convenios colectivos a través de los sindicatos, que obviamente no pueden aceptar ni admitir que los básicos convencionales sean inferiores; y

n se la consideró una herramienta idónea para mejorar la distribución del ingreso, concediendo mayores aumentos a los trabajadores de base, que a los mandos medios y superiores o a los profesionales. Para los sindicatos, el ajuste del SMVM los despertó del letargo que experimentaron -en materia salarial-desde comienzos de los ‘90 hasta 2004.

Tomando como base el congelamiento en $ 200 que se mantuvo entre 1991 y el 2003, y considerando el último ajuste, el SMVM creció un setecientos cincuenta por ciento (750%) contra ajustes generales en las retribuciones convencionales que siguieron la inflación real y la superaron, con valores que oscilan entre 100 y 160%. Ambas evoluciones se produjeron entre los años 2004 hasta el 2008 inclusive.

El incremento de este último tramo, incluyendo las tres etapas asciende en total al 21%, contra una inflación proyectada por el Gobierno Nacional del 7,7% (según el Presupuesto Nacional) y la estimada por el sector privado que oscila entre el 12 y el 16%. En otros términos, se pueden considerar como lecturas válidas del aumento acordado, que se busca generar ajustes superiores a la inflación, que el monto del SMVM trata de situarse levemente por encima del nivel de pobreza (cuyo valor real estaría en torno de los $ 1350), aún cuando no cubra los objetivos legales de completar el monto de la canasta familiar, que según los análisis realizados por estudios privados oscila entre $ 1650 y $ 2200. Recordemos que la Ley de Contrato de Trabajo en su art. 116 afirma que es "la menor remuneración que debe percibir en efectivo el trabajador sin cargas de familia, en una jornada legal de trabajo, de modo que le asegure alimentación adecuada, vivienda digna, educación, vestuario y asistencia sanitaria, transporte y esparcimiento, vacaciones y previsión". En definitiva, los objetivos legales van mucho más allá de lo que se pueda afrontar con los $ 1500 acordados, pero son el disparador de dos efectos claves en materia de ingresos:

n Los convenios colectivos establecerán los salarios profesionales del arte, oficio, profesión o actividad siempre por encima del monto mínimo fijado por el SMVM, y existen unos setenta convenios cuyas categorías más bajas están por debajo. En síntesis, este valor mínimo será tomado como referente incuestionable de dichas negociaciones entre los sindicatos y las entidades empresarias;

n El nivel del 21% es también un dato insoslayable, y muchos acuerdos tomarán como referencia dicho porcentaje, con prescindencia de las graves dificultades por las que atraviesan bastos sectores de la actividad económica;

n En el futuro inmediato, la activación del Consejo y el ajuste del SMVM será la base de negociaciones salariales convencionales, tanto para el sector privado como para el sector público, tanto en lo que hace al piso como al porcentaje;

n Hay quienes sostienen que la economía informal (37% del total) también toma en cuenta el valor del SMVM para el cómputo salarial de los empleados ‘en negro’. Si bien nosotros sostenemos que la informalidad no hay reglas, no es menos cierto que algunos valores como éste pueden producir también algún proceso de nivelación.

En definitiva, la incorporación a la realidad económica del Consejo y del ajuste anual del SMVM es un dato no menor que condiciona y condicionará la autonomía de la negociación colectiva con los mismos interlocutores que acordaron el nuevo SMVM. Es también un mecanismo de elevación de la base que puede contribuir de modo diverso al futuro de las negociaciones y conflictos por aumentos de salarios, y no contempla todavía los nuevos paradigmas de la crisis. Es probable que se evolucione pronto en el sentido precitado, porque ninguna crisis como la vivimos en nuestro país por causas exógenas y endógenas se resuelve con los mismos medios e instrumentos que se utilizaron en un mundo y en una realidad que ya cambió dramáticamente para todos.

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