El acto del 30 y la relación con Ocaña, en la agenda de la CGT

Fuerte debate entre moyanistas, independientes y "Gordos" en la interna gremial.
Un rato antes de visitar a la Presidenta el lunes en la Casa Rosada, hubo en la sede de la Federación de Camioneros una reunión de la mesa chica de la CGT más trascendente para entender el presente y futuro sindical.

Con modales expeditivos, algunos pesos pesados de la CGT se le volvieron a plantar a Hugo Moyano y le dieron vuelta la carpeta que había preparado para llevarle a la Cristina Kirchner. "Era una ensalada con propuestas insólitas", contó uno de ellos. Pasado el tamiz gremial, se acordó concentrar las demandas en el aumento de las asignaciones familiares y del seguro de desempleo. Puntos que la Presidenta en un principio rechazó, pero que ayer comenzaron a ser encausados.

"Gordos" e "independientes" insistieron ante el camionero para que evitara cualquier mención a ante la Presidenta de las demandas pendientes por las obras sociales. No es que no les preocupe los cientos de millones que aseguran el Estado les retiene a los trabajadores y empresas. Pero muchos no acuerdan con la pelea personal que, según su punto de vista, Moyano estableció con Graciela Ocaña.

Empezando por Armando Cavalieri, son varios los gremialistas que cultivaron una relación cordial con la ministra de Salud y creen que ella no es la culpable de todos sus males.

Pero los moyanistas piensan distinto. "No es nada personal", alega un ladero del líder de la CGT, "pero es lenta e ineficiente. Nunca termina de implementar los planes que anuncia y lo único que hizo fue demorar los pagos por las prestaciones que ya brindamos".

En todo caso, lo que más enoja a los sectores que no responden al camionero es que Moyano no reclame con la misma energía ante lo que llaman el "verdadero poder". "Siempre vuelve de Olivos con las manos vacías", se queja el mandamás de un poderoso gremio industrial.

Un último tema surgió sobre la mesa que compartía Moyano junto a Juan Belén (UOM), José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), Cavalieri, José Pedraza (Unión Ferroviaria), Roberto Fernández (UTA), Gerardo Martínez (UOCRA), Andrés Rodríguez (UPCN), y Amadeo Genta (SUTEGBA).

"¿Para qué es el acto del 30?", le pidieron explicaciones a Moyano.

Muchos sindicalistas cuestionan que la movilización masiva que prepara la CGT para la próxima semana en la 9 de julio, en la que Moyano será el único orador. Y que, a dos meses de las elecciones, tendrá demasiado olor a acto kirchnerista.

"Si esto le sirve al Gobierno, deberíamos sentarnos y negociar espacios de poder político en serio y no la estupidez de lugares en las listas de diputados que nunca sirvieron para nada", vienen advirtiendo.

Moyano les aseguró que el acto sólo pretende ser una "demostración de fuerza del movimiento obrero" y una muestra de "independencia política".

Pero en la Rosada surgieron nuevos disgustos. No cayó bien a la treintena de sindicalistas que lo acompañaron que Moyano los hiciera esperar media hora a que terminara una charla privada con la Presidenta. Y menos la forma "lavada" en que presentó luego los reclamos de la CGT en la reunión conjunta.

Al igual que en otros ámbitos, en el seno de la CGT muchos creen que el 29 de junio, después de las elecciones, será tiempo de barajar y dar nuevo.

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