La actividad económica del interior cayó 30%

Influyen el prolongado conflicto del agro y el parate en la producción industrial. En algunos rubros hay bajas de hasta 70%.
No hay camiones varados en las rutas, ni piquetes de productores agropecuarios, ni bloqueo de mercadería. Y sin embargo, la actividad económica en el interior provincial ha experimentado en el último mes una caída tan abrupta como en los días más complicados del conflicto agropecuario del año pasado.

La mayoría de ciudades y localidades no se había recuperado aún de esa retracción cuando comenzaron a sentirse los primeros cachetazos de la crisis internacional que ha colocado contra las cuerdas a la industria metalmecánica.

"En octubre hubo una especie de reactivación, pero en enero se experimentó un fuerte descenso. Hubo una especie de escalón más profundo. Lo peor es que lo más grave está por venir, ya que el menor poder adquisitivo hará que la retracción dure, por lo menos, hasta mediados de año", indicó Rubén Martos, de la Federación Comercial de Córdoba (Fedecom).

Sin contar las áreas turísticas, en el resto de la provincia la actividad ha caído, en promedio, 30 por ciento. El relevamiento que este diario hizo por varios puntos del mapa provincial no sólo confirma los datos de Fedecom, sino que también permite advertir que en algunos rubros hay bajas de hasta 70 por ciento.

De norte a sur. El interior del interior, ese que empujó desde sus vísceras la recuperación productiva de la Argentina tras la crisis de comienzos de siglo, desanda el estío de 2009 bajo los efectos de un escenario inesperado.

A la depresión del agro, agravada en algunas zonas de la provincia por los efectos de la sequía, se suma la inestabilidad en la que cayeron las plantas de maquinaria agrícola, los talleres de agropartes y los comercios relacionados con el campo.

Ese es el punto de partida de un efecto dominó que voltea a su paso todas las expectativas. "No sólo ha dejado de comprar el productor agropecuario, sino el resto de los consumidores. El sector comercial no es el primero que capta la caída, pero al final es el que más la siente", agregó Martos.

En Jesús María, la ciudad que abre la puerta al norte provincial, la reciente edición del Festival Nacional de Doma y Folklore fue un verdadero bálsamo. "Ayudó al movimiento económico de enero, pero pasó el festival y ahora se siente el lamento", advirtió Héctor Raselli, presidente del Centro Comercial e Industrial de esa localidad.

"El impacto se siente en todo el comercio y en la cadena de pagos. Por ejemplo, se están pagando deudas de noviembre del año pasado con cheques a cobrar en abril", agregó. Además de los comercios ligados al agro, hay dos rubros que experimentan un fuerte parate: la construcción y la venta de autos. Raselli afirma que "se paralizaron los proyectos de edificios", mientras que en las concesionarias "la actividad cayó 75 por ciento".

A 400 kilómetros de distancia, la situación en Laboulaye no cambia demasiado. "El área metalmecánica está destruida. La venta de casillas (dos empresas fabrican y comercializan) es nula. Esa misma situación se ha trasladado mes a mes, con algunos matices, a toda la economía porque la gente de campo no invierte", comentó Eduardo Bassi, del Centro Comercial de esa ciudad.

El dirigente ratificó que la cadena de pagos "está muy afectada" y aseguró que "hay un volumen de cheques devueltos importante de finales del año pasado". Al desgaste y la incertidumbre también se suma el malestar por los aumentos impositivos en varias localidades.

Es que los intendentes (a través de la suba de tasas) y la Provincia (incrementó Ingresos Brutos) saben que las cuentas públicas no saldrán indemnes y pretenden curarse en salud. Los comerciantes creen que esa medida profundizará la retracción en el consumo.

Un tobogán

General. La actividad comercial y productiva se redujo 30 por ciento promedio en todas las zonas no turísticas, con picos de 40 a 50 por ciento en algunas ciudades.

Maquinaria agrícola. Hay bajas de hasta 70 por ciento. La retracción afecta a los talleres de agropartes y metalmecánicos. Hay suspensiones y salarios caídos.

Concesionarias. Las ventas de camionetas están prácticamente paradas. Se relevaron caídas de 75 por ciento.

Construcción. Muchas obras privadas están paralizadas. En Río Cuarto se perdieron entre 500 y 600 empleos.

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