La UIA, en "una actitud retrógrada"

La reacción de un sector del establishment por la nacionalización en Venezuela de empresas del grupo Techint fue descalificada ayer por el ex presidente. A esa postura se habían sumado sectores de la oposición de derecha.
"El gobierno venezolano se ha portado muy bien con Argentina en reiteradas veces (...), defendemos fuertemente nuestra industria nacional, pero nuestra industria nacional no es sólo una empresa", subrayó el ex presidente Néstor Kirchner, aludiendo al conflicto que pretende instalar parte del establishment empresario en torno de la nacionalización de empresas siderúrgicas en Venezuela controladas por Techint. Calificó como "una actitud retrógrada la de algunos que dicen que hay que sacar a Venezuela del Mercosur; se está admitiendo que Cuba regrese a la OEA y hay algunos que quieren sacar a Venezuela del Mercosur, es absurdo".

En una entrevista que concedió ayer a Radio América, Kirchner, que encabeza la lista de candidatos a diputados del Frente para la Victoria en la provincia de Buenos Aires, defendió la alianza del gobierno argentino con el de Hugo Chávez, pero diferenció un modelo de otro. "Cada país tiene su propio modelo, el gobierno venezolano se ha portado muy bien con Argentina en reiteradas veces, pero el modelo venezolano no es el modelo argentino", sostuvo. "Nosotros queremos un modelo con Estado presencial –remarcó–, pero articulando lo público con lo privado. Cada vez que nosotros nos tuvimos que hacer cargo de una empresa fue porque (los privados) la abandonaron."

Señaló, en tal sentido, que una de las características del sector político que representa es que "somos fuertes defensores de la actividad privada con sentido nacional (...). Defendemos fuertemente nuestra industria nacional –insistió–, pero nuestra industria nacional no es sólo una empresa, hay cientos de empresas". Recordó que, incluso, una empresa del grupo Techint, Sidor, fue defendida por el gobierno nacional cuando, a comienzos de 2008, fue nacionalizada por Venezuela, aunque sin cuestionar la decisión soberana de ese país. "Cristina logró, en el caso de Sidor, que se le pague un precio excelente a este grupo económico (Techint), y de la misma forma nuestra Presidenta va a luchar para que por estas dos empresas que fueron estatizadas por el gobierno de Chávez, también se pague el precio que corresponde". Techint cobró 1970 millones de dólares como indemnización por Sidor, y al cobrar el primer pago de 400 millones de dólares transfirió esos fondos a un banco de Luxemburgo, lo que también fue criticado por la presidenta Cristina Fernández como "una actitud poco argentina".

El conflicto entre Techint y el gobierno de Venezuela, originado en actitudes monopólicas de la transnacional fabricante de chapas de acero y tubos sin costura, pretendió ser aprovechado por un sector del empresariado argentino como argumento de campaña contra el kirchnerismo. La intención fue cargarle en las espaldas del gobierno argentino una decisión que fue presentada como "abusiva" y en contra de capitales nacionales, eludiendo el tratamiento del verdadero origen del problema y la radicación de los capitales detrás del holding.

La UIA, acompañada por otras entidades que representan a los mismos intereses y sectores políticos con similar posicionamiento ideológico, reclamó que Argentina revea su postura en favor del ingreso de Venezuela al Mercosur. "Es absurdo", calificó Kirchner ayer dicha postura. "Una actitud retrógrada, que el presidente (de Brasil) Lula dijo que era una locura (...). Puede haber quejas, discusiones, disputas entre países, pero eso no se resuelve por la exclusión, se resuelve por la racionalidad y por la responsabilidad", advirtió. "El desencuentro que puede haber con una determinada medida que haya tomado el gobierno venezolano, bajo ningún aspecto implica que esto lleve a medidas de estas características, porque no se procede así en el marco internacional", explicó. Reafirmó, en cambio, que "nosotros somos respetuosos de la autodeterminación de las naciones y los pueblos".

Sin calificar directamente la actitud ideológica de los sectores que se alinearon con el cuestionamiento a Venezuela, Kirchner marcó distancias y puso límites. "Los resultados de nuestra relación con Venezuela son muy positivos", destacó, comparando la situación de aislamiento al que se pretende condenar a ese país con el anacrónico bloqueo a Cuba. Y puso distancia entre esos reclamos y la auténtica representación de la industria nacional, la que "será defendida por el gobierno nacional siempre que corresponda".

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