Acta de defunción firmada para las AFJP

El proyecto del Gobierno pasó sin cambios por las comisiones de la Cámara alta y en una semana llegará al recinto, donde el oficialismo espera tener holgada mayoría. Sin acuerdo, la oposición llevará posiciones diferenciadas.

Por Miguel Jorquera

Fabián Ríos salió exultante. Al final de la última jornada de debate en las comisiones legislativas, el senador oficialista logró el objetivo del bloque k: redactar los dictámenes de mayoría de las comisiones de Trabajo y Previsión y de Presupuesto a favor del proyecto oficial que elimina las jubilaciones privadas. Mientras el texto de la iniciativa aprobada en Diputados se imprimía sin modificaciones en el Senado, el kirchnerismo volvía a repasar el conteo que le asegura el respaldo del grueso de su tropa y una cómoda mayoría para transformar en ley el proyecto, cuando el jueves 20 se vote en la Cámara alta. La oposición, en tanto, aparece disociada: la Coalición Cívica discutía si llevaría al recinto sólo su rechazo al final de las AFJP o adheriría al dictamen de minoría que presentó la UCR; los distintos referentes del PJ disidente debatían la posibilidad de llevar una propuesta común; y el socialismo presentaba la propia, aunque votará en general el proyecto oficial.

Poco después de las 18, tras la clausura del debate en comisiones, Ríos, titular de la Comisión de Presupuesto, volvía a esgrimir el principal argumento del Gobierno: “Nadie, salvo los empresarios que representan a las AFJP, defendió el sistema de capitalización”. Un “consenso” tácito que, según el senador correntino, “tendrá los votos necesarios para convertir en ley el proyecto”.

Diez de los quince senadores que componen la Comisión de Trabajo y Previsión –presidida por el radical Gerardo Morales–, y ocho de los también quince integrantes de la comisión de Presupuesto, estamparon la firma en los dictámenes de la mayoría oficialista. Propuestas que reproducen, sin cambios, el texto que aprobó la Cámara baja.

De los oficialistas que integran ambas comisiones, sólo el salteño Juan Carlos Romero –que no participó del debate– esquivó rubricar el proyecto. La santafesina Roxana Latorre –alineada con Carlos Reutemann– lo hizo en disidencia parcial. Nada que no estuviera en los cálculos previos del kirchnerismo. En la conducción del bloque K no contaban con Romero y su comprovinciana Sonia Escudero, que votarán en contra del proyecto oficial. Mientras que a los santafesinos los contabilizan entre quienes, dentro de su propia tropa, respaldarán en general la iniciativa, pero disentirán con algunos artículos.

Un rato antes, el jefe de la bancada de senadores K, Miguel Angel Pichetto, soltaba ante Páginal12 su pronóstico para la votación del próximo jueves. “En promedio, de la votación en general y en particular, rondaremos entre los 40 y 30 votos”, dijo, mesurado, sin mencionar altas y bajas propias. Y agregó que “algunos senadores de la oposición también acompañarán el proyecto”, en referencia a Rubén Giustiniani (PS), el neuquino Horacio Lores (MPN) y los fueguinos José Martínez y María Díaz (ARI).

Mucho más relajado que en otros debates, Pichetto siguió de cerca el trabajo de las comisiones sobre la iniciativa que marca el fin de las AFJP, pero casi sin intervenir. Dejó en manos de Ríos y del resto de los senadores oficialistas cualquier réplica o contrapunto sobre el proyecto. Lo mismo hizo ayer durante las intervenciones del ombudsman porteño de la Tercera Edad, Eugenio Semino, y del defensor del Pueblo de la Nación, Eduardo Mondino, por la mañana. Y de los economistas Javier González Fraga, Oscar Cetrángolo y Carlos Heller, quien reemplazó a Aldo Ferrer, por la tarde (ver aparte). El oficialismo se mostró seguro de su propia fuerza.

El radicalismo se encolumnó detrás de su propio proyecto de 196 artículos sobre una “reforma integral del sistema previsional”, firmado por los senadores Gerardo Morales y Ernesto Sanz, entre otros. La UCR insistió en que está de acuerdo con el sistema estatal de reparto, pero cuestionó duramente el manejo por parte de la Anses –“no tiene experiencia”– de los 120 mil millones de pesos que acumulará tras el traspaso de los fondos que hasta ahora disponían las administradoras privadas. Por eso, los radicales abogaron por que ese fondo lo administre el Banco Nación o una institución creada con ese fin. Una idea que ayer sumó el apoyo de los economistas González Fraga y Cetrángolo, invitados al plenario por pedido de Morales.

María Eugenia Estenssoro volvió a repetir el mismo argumento que su jefa, Elisa Carrió. “El Gobierno quiere hacer caja con el dinero de trabajadores y jubilados para manejarlo discrecionalmente en un año electoral”, dijo la senadora de la CC. Junto a su compañero de bancada, Samuel Cabanchik, discutían anoche si ir al recinto el próximo jueves a rechazar el proyecto oficial o si se sumarían, como parte del acuerdo electoral que comenzaron a sellar con el radicalismo, al proyecto redactado por sus futuros aliados.

Los referentes del peronismo anti K, como Hilda “Chiche” Duhalde y Adolfo Rodríguez Saá, no dudan en oponerse al proyecto gubernamental, pero esa coincidencia no alcanzaría para apoyar un dictamen conjunto. El socialista Giustiniani, en cambio, está seguro de que hay que aprobar el proyecto en general –“una reivindicación histórica” de su partido–, aunque en su propio dictamen incluirá la “universalización” de las jubilaciones, aun para aquellos que no han aportado nunca al régimen previsional porque “han estado siempre fuera del mercado formal de trabajo”.

Comentá la nota