ETA acribilló a un constructor del tren bala del País Vasco

Ignacio Uría, de 70 años, era dueño de la empresa encargada del proyecto, muy resistido por la organización terrorista. La víctima se habría negado además a pagar el llamado "impuesto revolucionario". Buscan a dos hombres por el crimen.
Dos semanas después del arresto de su máximo dirigente, "Txeroqui", ETA asesinó al empresario vasco Ignacio Uría Mendizábal (70), cuya empresa es una de las más importantes en la construcción del Tren de Alta Velocidad en el País Vasco. Esta es una obra saboteada por la organización terrorista, que ha atacado varias veces a las compañías que participan en los trabajos, especialmente la que presidía la víctima de ETA. Además, la víctima se había negado a pagar el llamado "impuesto revolucionario".

El empresario era un hombre de rutinas fijas y no llevaba escolta, lo que lo convirtió en un objetivo fácil para los asesinos. Era consejero delegado de la compañía constructora Altuna y Uría, casado y padre de cinco hijos. Sus hermanos son también directivos de la empresa.

Todos los días, Ignacio salía de su casa en la localidad guipuzcoana de Azpeitia cercana a San Sebastián y se dirigía a la empresa. Pero tenía la costumbre de acudir a ver a sus amigos en el bar, donde además siempre "echaba una partida" de cartas. De carácter abierto y afable, era una persona muy conocida en la zona, igual que su familia. Ayer, a las 13,05, Uría Mendizabal estacionó su auto en el estacionamiento del restaurante "Kikur". En ese momento, de un auto Alfa Romeo donde se encontraban dos hombres, descendió uno de ellos portando una pistola, se acercó de frente al empresario y le efectuó dos disparos, uno en la cabeza y otro en el pecho.

El ruido de los disparos atrajo la atención de los clientes del restaurante, que pudieron ver al auto de los terroristas que salía a toda velocidad. Los asesinos consiguieron despistar a sus perseguidores y llegar hasta el Alto de Itziar, en Guipuzcoa, donde habían dejado atado y amordazado al propietario del Alfa Romeo. El lugar se encuentra a unos 25 kilómetros de donde se cometió el asesinato. Los pistoleros de ETA abandonaron este vehículo y ocuparon otro, con el que desaparecieron sin dejar rastros. De inmediato se puso en marcha un operativo para tratar de localizar y detener a los terroristas. "La herida en la cabeza era mortal. Estuvimos más de 40 minutos tratando de reanimar a la víctima pero fue inútil", explicó un vocero de los equipos sanitarios. Cuando el cadáver del empresario fue conducido hasta una ambulancia, se produjeron escenas de gran conmoción. Algunos vecinos lloraban. "¡Ignacio, no puede ser!", gritaba desesperada una amiga de la familia. Desde el restaurante habían llamado a la esposa del asesinado. "Manoli, vente enseguida que le han hecho algo a Ignacio". Pronto los hijos llegaron al lugar donde yacía el cuerpo de su padre.

El presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, suspendió un viaje a Bilbao y apareció ante los periodistas para hacer una declaración. "Garantizo que las obras del tren de alta velocidad en el País Vasco se van a terminar porque son el fruto de la voluntad democrática. Es la obra más importante para el futuro de Euskadi, de Euskadi con el conjunto de España y de Euskadi hacia Europa".

Mirando fijamente a la cámara, el jefe del Ejecutivo afirmó que se va a perseguir sin descanso a los asesinos. "Los terroristas saben que correrán la misma suerte que los terroristas que los han precedido: pasar el resto de sus vidas en la cárcel". El presidente del gobierno vasco, Juan José Ibarretxe, afirmó que hay que perseguir y juzgar a los terroristas. "ETA nos está torturando a todos pero no olvidaremos nunca sus atroces asesinatos. Está asesinando a los hijos del pueblo vasco".

La de ayer es la cuarta víctima mortal de ETA este año y la primera que se produce tras la detención, el pasado 17 de noviembre, del considerado máximo dirigente de la banda, Garikoitz Aspiazu, "Txeroki". Este año los terroristas atacaron tres veces a empresas que trabajan en el tren de alta velocidad de Euskadi. Esta iniciativa, que está bastante avanzada, conectará a las tres capitales vascas (Bilbao, San Sebastián y Alava) con las redes española y francesa y con Navarra. ETA acusa al gobierno vasco de consolidar con la obra la dependencia de Euskadi de España.

Con éxito, los terroristas perpetraron asesinatos y atentados contra la central nuclear de Lemoniz y lograron que se la clausurara antes de comenzar a funcionar. Entre 1978 y 1982, ETA asesinó a tres trabajadores de las obras de Lemoniz y dos ingenieros. También murió un niño alcanzado por un explosivo que ETA colocó en una sucursal de Iberduero, propietaria de la central atómica. Lo mismo sucedió con la autovía de Leizarán, que debió cambiar su trazado después de dos centenares de atentados que causaron grandes daños, dos empresarios y dos policías asesinados y numerosos heridos.

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