"Se acostumbran a perder".

SAN LORENZO: Así explica el presidente el momento de San Lorenzo. "Tiene que ser anímico, antes se habían acostumbrado a ganar", amplía. Y confía en que el Cholo "cambie la mentalidad".
Qué rachita Rafael, ¡Qué racha!". El pasajero del avión le pone énfasis excesivo a sus palabras mientras estrecha la mano del presidente de San Lorenzo. Savino acepta la sentencia con una sonrisa sin fermentar. Luego, busca hundirse en el asiento, entorna los ojos pero el sueño se declara en huelga, se moja los labios, resignado, con el jugo de naranjas que, a partir del episodio cardíaco que lo afectó en febrero, reemplazó al antiguamente fiel café. No, tanta turbulencia en San Lorenzo no es, justamente, recomendable para su salud. "El médico me dijo que me tengo que tomar licencia, pero a mí no me gusta abandonar el barco en los momentos difíciles. Quizá, cuando todo se calme, me vaya diez o quince días porque la pasé bastante brava. Yo ahora estoy hablando con vos, pero el 11 de febrero volví a nacer. No era mi día. Son cosas que pasan. Y te amargás, lo llevás encima, estás todo el día pensando en esto que pasa en el club", le dice a Olé. Esto que pasa es un cóctel explosivo, como se descolgaría el Bambino Veira. Con el presente en el pozo, los hinchas de espaldas a lo ofrecido por los jugadores, varios integrantes del plantel con intenciones de emigrar, un técnico que agarra hoy el timón e incertidumbre... "Acá se magnifica todo, explota una cosa y viste. Explota todo junto, no es que es un foco acá, un foco allá. Es un club muy especial", instruye.

-¿Qué causas le encontrás a este momento?

-La verdad. Mirá que me rompo la cabeza pensando dónde fallamos... En traer jugadores de más, quizás en que el DT tiene un plantel muy grande y a veces en el momento de elegir. Viste, son todos jugadores que cualquier equipo quisiera, entonces no sé. Para mí tiene que ser todo anímico. Se acostumbran a perder, como también te acostumbrás a ganar.

-¿Cómo se sale?

-Estando todos juntos, jugadores, dirigentes, la hinchada, los socios; alentando, por ahí me equivoco, pero en la mayoría de estos momentos difíciles la salida es tirar todos juntos para adelante.

-¿Qué hablás con los jugadores?

-Les pregunto qué es lo que les está pasando. Porque si uno ve que hay grupos enojados uno con el otro, pero no, lo poco que está uno conviviendo con ellos no lo ve, no veo nada. Si no, lo digo. Si hubiera división sería un motivo para el bajón. Pero no.

-¿Tu relación cercana, casi paternalista con ellos, es algo que abonó a este momento?

-No, porque cuando salimos campeones la relación era la misma. Y cuando el torneo pasado sacamos ocho puntos, también. Pasa que yo soy una persona a la que le gusta buscar el diálogo, no confrontar. Soy más de cambiar opiniones. Yo nunca digo hacé esto, digo: "Yo haría esto". Después cada uno hace lo que piensa, es libre. Soy un convencido de que la mejor manera de lograr cosas es estar bien con la gente.

-Más allá de que es tu estilo de conducción, ¿no evaluaste otro tipo de límites en los casos más polémicos, como el de las expulsiones reiteradas o las ausencias sin aviso de Silvera?

-Lo de las expulsiones lo hablamos, primero entre nosotros (los directivos), después con Miguel (Russo). Le planteamos a ver cómo lo encauzaba o íbamos a tener que poner alguna sanción. Pero se habló. Y lo del Cuqui. Hablamos del Cuqui pero hay muchos en la misma situación, están mal anímicamente, por ahí están pensando en cuándo se termina este campeonato. Y falta mucho, y hay que sacar puntos para entrar a la Sudamericana y ver si se puede también a la Libertadores, no se pueden perder más partidos. San Lorenzo es grande y tiene que jugar todas las copas, la podés ganar, la podés perder, pero estoy convencido de que, si la jugás continuamente, algún día se va a dar. Si la jugás cada cuatro o cinco años es más difícil.

-¿Cuántos están en la situación del Cuqui?

-Y, hay algunos jugadores que se quieren ir. Es contradictorio, porque recién te dije que falta mucho para el final del torneo y se hace duro, pero también es bueno, porque el nuevo DT puede levantar esto. Hablando el otro día con Simeone, me decía que en River encontró igual al plantel, y lo cambió hasta llevarlo a campeón. Yo no digo que va a salir campeón, pero sí sumar para entrar a las copas.

-¿Cuánto se descapitalizó San Lorenzo con esto?

-Y, bastante. San Lorenzo ha perdido dinero con esto, por eso hay que bajar el presupuesto a uno acorde al fútbol local, si no esto es un coche que va a 180 kilómetros por hora y te vas a estrellar. Hay que bajarlo.

-¿Cómo van a bajarlo sin que el plantel pierda jerarquía?

-Si tenés un jugador que gana u$s 400.000, vas a traer dos o tres por ese valor. Quizá no tenga la jerarquía o el nombre de estos jugadores, pero vos no sabés si te va a rendir más o menos. A veces, con la motivación, un jugador te rinde más de lo que aparentemente puede dar.

-¿Va a haber achique o limpieza? ¿Aún confiás en los jugadores?

-Sí, yo creo en ellos. Lo que pasa es que a muchos se les vence el préstamo y no puedo extenderlos porque son caros, y no estamos en condiciones de comprarlos. En el último tiempo la única operación que hicimos fue el préstamo de Acevedo a Ucrania. Con eso no te podés mantener, estamos mal financieramente. Hay que achicar y vender.

-Ahora, vos mismo decís que muchos no van a seguir. ¿Es igual el compromiso de ellos sabiendo que si San Lorenzo se clasifica, no van a estar en la Sudamericana?

-Eso es verdad. Pero no me puedo meter en la cabeza de los jugadores. Yo no puedo creer que el jugador salga a la cancha sin querer ganar.

-¿Cuál es la deuda? ¿Creció tanto en estas últimas temporadas?

-San Lorenzo tiene entre 45 y 50 millones de pesos. No es todo exigible. Exigible, desde agosto de 2008 hasta junio, de primas, u$s 1.800.000.

-¿Finalmente te corriste un poco del centro de la escena a la hora de la toma de decisiones?

-Sí, se quedó en eso para que no caiga todo sobre mí. Armamos el Consejo de Fútbol, están los vices Zoppi e Incera, el tesorero Di Meglio, el secretario José Capria, Voy tratando de delegar. Lo tomé bien, más por mi salud.

-¿Te cuesta?

-Capaz es por mi forma de ser que quiero estar encima de todo. Yo pongo la cara, enfrento los problemas, por eso me cuesta no ir a alguna reunión.

-¿Cómo quedó tu relación con Marcelo Tinelli?

-Bien. He hablado con él, va a continuar con el marketing, encabezando la obra de la pensión, aunque quizá no pueda por su ocupación estar en el día a día. Más allá de todo, yo soy un agradecido de que Marcelo esté en San Lorenzo. Insisto con que él tiene que ser el presidente que me suceda. Lo fui a buscar en el 2004 y le dije que vaya armando su estructura. Es una persona con tanto éxito, honesta, decente, qué mejor presidente para el club.

-¿No quedaron resquemores luego de que primara tu posición de que siguiera Russo?

-Hay cambio de opiniones. Pero cuando se decidió que Miguel siguiera, hubo un consenso. Sabíamos que si Miguel no se clasificaba en México se iba a retirar.

-¿Y no se te ocurrió que un cambio de aire en ese momento podía llevar al equipo a clasificarse?

-¿Y quién me lo garantizaba? Fue más prolijo lo que hicimos. Terminamos un proceso y empezamos otro. Con Miguel terminé bien, es mi amigo, me llama, lo llamo. Con ningún técnico terminé mal, hasta Ramón (Díaz) me llamó para saber de mi salud.

-¿Qué va a cambiar con Simeone?

-La mentalidad del jugador. Hará un click en la cabeza, para que se den cuenta de que son los mismos que pelearon el Apertura 08.

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