Acosado por las denuncias y su salud, Julio de Vido "quiere irse"

El ministro confirmó en una cena con Peralta y Rudy Ulloa, en Santa Cruz, que iría por la gobernación en 2011. "Está cansado y pretende un cambio".
Julio de Vido espera. Cuando hace un año la respuesta era segura, ahora es dubitativa. En su entorno íntimo la pregunta es obligada: "¿Seguís?", pero el ministro de Planificación ya no se apura. Ya no habla del proyecto, de la oportunidad, ni del compromiso. Asegura que tiene "que hablar con el Ruso" y que "hay que esperar". El Ruso es Néstor Kirchner, claro.

¿No va más? Los que conocen a De Vido y caminan día a día por los pasillos de Planificación, aseguran que el ministro "quiere irse", que cree "que ya cumplió un ciclo" y que está convencido que su salida es necesaria para "oxigenar" el gabinete, de cara a las presidenciales de 2011. Pero, dentro o fuera del Gobierno, el futuro de De Vido no será el descanso en su fastuosa chacra de Puerto Panal, en la localidad de Zarate.

El mismo mensaje corrió por los tribunales de Comodoro Py. Un juez que maneja un par de causas sensibles para el actual funcionario, aseguró a PERFIL, que hombres cercanos a De Vido le aseguraron que la estrategia sería abandonar el Gobierno, de cara a una posible profundización de las investigaciones en su contra. En la última semana, la Justicia avanzó sobre una causa que investiga el presunto desvio de fondos de Planificación a la campaña electoral del 2005.

El fin de semana del 21 de noviembre, De Vido viajó a Río Gallegos. La excusa era el cumpleaños de 15 de su nieta. Sin embargo, el mandamás de la obra pública tuvo tiempo para asistir a un asado clave. El de la militancia, organizado por el histórico operador y puntero, Rudy Fernando Ulloa.

Sentado en la misma mesa que el gobernador Daniel Peralta, De Vido dejó en claro sus intenciones: la gobernación santacruceña. Peralta puso su mejor sonrisa. Rudy palmeó a De Vido, como sinónimo de una reconciliación que tardó más de diez años en llegar y la orden se bajó a las bases. En el 2011, De Vido correrá con el caballo del comisario. Ese es el deseo de Néstor y del pingüinismo duro. En esa misma cena, De Vido evitó asegurar su futuro en el ministerio y se animó a jugar con un 2010 distinto. "Se lo nota cansado. No oculta que quiere un cambio", dijo ayer a PERFIL un integrante de esa mesa. Incluso, un desmejoramiento en la salud del ministro sería un dato más a la hora de decidir su continuidad.

Pero, con o sin el traje de ministro, De Vido es fundamental para el diálogo con intendentes y gobernadores, de cara a la candidatura presidencial del ex presidente. Según las aspiraciones del actual diputado nacional, "es clave" que De Vido "recupere el papel predominante en el armado", como lo tuvo en la campaña del 2003. La estrategia apunta que es el único que puede bajar el discurso político a intendentes y empresarios. En el mundillo empresarial, ante los rumores de la posible renuncia del ministro, no son para nada optimistas: "Con el único que hablamos es con De Vido. Si se va, no hay quién agarre ese papel".

En Quinta de Olivos saben eso, pero al mismo tiempo aseguran que no es necesario que De Vido siga en el Gabinete para realizar esa función. Incluso, el actual ministro ya habría decidido que su reemplazante natural no sería otro que José López, el actual secretario de Obras Públicas, de excelente diálogo con Cristina Kirchner. Así, De Vido dejaría de llevar el peso sobre sus espaldas, pero conduciría el ministerio desde las sombras, no tan oscuras.

Comentá la nota