Acorralado por la crisis, el Citigroup decidió dividirse en dos entidades

Una se dedicará a la actividad bancaria y tarjetas. La otra, a la operación bursátil.
En setiembre del año pasado, cuando el sistema financiero estadounidense comenzó a colapsar los ejecutivos del Citigroup tuvieron una reunión clave. Preocupado por las turbulencias que se observaban en Wall Street debido a la explosión de la burbuja inmobiliaria, el presidente del banco Charles O Prince III, le preguntó al director del Departamento de Trading, Thomas Maheras si todo estaba bajo control.

Pese a que a esa altura el Citi ya tenía una deuda de US$ 43.000 millones relacionada con activos inmobiliarios, muy seguro de sí mismo Maheras le respondió que no preveía grandes pérdidas, algo que venía diciendo internamente desde hacía ya varias semanas. Ese día, sin embargo, Prince decidió investigar y muy rápido descubrió que ya era demasiado tarde. A las pocas semanas el Citigroup se vio obligado a anunciar pérdidas multimillonarias que han puesto fin a su poderoso reinado no sólo sobre el sistema bancario estadounidense sino también a nivel mundial.

El gerente del Citi Vikram Pandit confirmó ayer que el hasta ahora banco número uno de EE.UU. deberá dividirse en dos en dos: Citicorp será un "banco global" que se dedicará a la actividad bancaria, como también al negocio con las tarjetas de crédito. Mientras, el Citi Holdings se dedicará a las operaciones bursátiles y a la administración de fondos. A la división se suma la venta/fusión de una de sus joyas: Smith Barney con Morgan Stanley anunciada la semana pasada.

¿Cómo es posible que el Citi haya colapsado de esa manera? ¿Por qué hasta último momento Maheras siguió diciendo que todo estaba bajo control cuando en realidad el buque ya estaba haciendo agua? En general, todos los bancos cometieron el mismo pecado. Se llama codicia.

Los bancos estaban ganando mucho dinero con la compra y venta de las hipotecas y nadie quería ser el primero en arruinar el negocio y menos los multimillonarios "bonus" de fin de año que estaban recibiendo los ejecutivos y los operadores. De hecho, el desmembramiento del Citigroup es un indicador más de la severa crisis por la que atraviesa el sistema bancario estadounidense en su conjunto, debido fundamentalmente a la irresponsabilidad y los abusos de sus ejecutivos.

A esta altura ya está demostrado que fue la manera en que la liquidez fue manejada, la irresponsabilidad de los operadores como la de sus jefes y la falta de regulaciones que pusiera freno a esa irresponsabilidad por parte del Estado lo que desató este desastre. Para evitar un colapso semejante al del Citi, el Tesoro le acaba de otorgar al Bank of America 25.000 millones de dólares que se suman a los 25.000 millones ya recibidos.

"La economía y los mercados crediticios se dieron literalmente contra una pared en septiembre y así quedaron hasta finales de diciembre, provocando el mayor impacto que he visto en mis casi 40 años en la banca", aseguró Ken Lewis de Bank of America.

Según Lewis, "nadie que opere en los mercados crediticios minoristas y de capitales ha sido inmune" a esa escasez de crédito, y aunque el banco consiguió cerrar en positivo 2008, registró pérdidas de 10.000 millones de dólares en el mercado de capitales y hasta 27.000 millones en créditos. "De hecho la delicada situación de los bancos representa un enorme desafío para Barack Obama. Muchos analistas consideran que los 700.000 millones de dólares aprobados por el Congreso no será suficientes. Si bien a cinco días de su asunción logro la autorización legislativa para que la segunda mitad de esos fondos puedan ser desembolsados, el anuncio de que el Deutsche Bank y el HSBC registraron pérdidas mayores a las esperadas fue un nuevo llamado de atención.

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