No aclaren que oscurece

Por: Ricardo Kirschbaum

Si el fallo del juez Oyarbide ya había despertado muchas suspicacias y críticas, la inacción de uno de los fiscales en el caso de la denuncia por enriquecimiento ilícito del matrimonio Kirchner ha dejado una estela de sospechas imposibles de disipar. Los fiscales están para promover la acción pública, investigar y apelar. Por eso, la no apelación del fallo resulta sorprendente porque si no lo hace hoy el otro fiscal Noailles, la causa quedará cerrada. Anoche había versiones que Noailles tampoco apelaría.

La UCR y la Coalición Cívica están impulsando una presentación ante el Procurador General de la Nación, Esteban Righi, por la decisión de Taiano, aunque este procedimiento recién podrá concretarse en febrero. Righi es el jefe de los fiscales y se supone que no ha sido ajeno a la decisión de no apelar ante el juez. Si el recurso no es aceptado por el Procurador, se recurriría en queja ante el Tribunal de Enjuiciamiento, creado por la ley de Ministerio Público.

Se abre así otro costado polémico por el contenido de esta causa en la que el juez ha considerado, teniendo en cuenta la opinión de peritos de la Corte y del propio contador de los Kirchner, que el súbito enriquecimiento del patrimonio de la pareja es compatible con los datos aportados. Así, Oyarbide falló diciendo que el aumento patrimonial ha sido lícito. Otras opiniones de especialistas, en cambio, que no han sido aceptadas por el juez para participar en la pericia, consideran que existen inconsistencias y falta de documentos de respaldo en la declaración jurada.

Sea como fuere, está claro que este súbito final no sólo no aporta claridad sino que opaca aún más un caso en el que el Gobierno debiera ser el principal interesado en despejar todas las dudas y sospechas existentes.

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