El achique político es casi imperceptible

Tras el conflicto con el Suoem, Giacomino anunció una poda de 40 funcionarios y el consecuente ahorro de 500 mil pesos. Sin embargo, en agosto se pagaron sólo nueve sueldos menos que en julio, y el ahorro total fue de 53 mil pesos.
En medio de la larga pulseada que mantuvo meses atrás con el Suoem (gremio de municipales), el intendente de Córdoba, Daniel Giacomino, anunció un nuevo recorte en su equipo de funcionarios, que luego se tradujo en replanteos en la orgánica del Ejecutivo, con el desembarco de hombres del kirchnerismo en el manejo de la obra pública como dato político saliente.

Giacomino prometió entonces achicar su plantel en al menos 40 cargos y producir así un ahorro mensual del orden de los 500 mil pesos.

En la marea que representa el gasto salarial total del municipio (se lleva siete de cada 10 pesos que ingresan), esa decisión que tocaba a los rangos jerárquicos tenía mucho de gesto político en medio del conflicto y poco de impacto económico concreto.

Aún así, las planillas salariales de agosto pasado revelan que no es mucho lo que cambió con estos anuncios, ni en lo que se refiere a la cantidad de cargos, ni en el correlato económico de los mismos.

La última liquidación muestra que en el municipio cobran, en todo concepto, 423 funcionarios, mientras que en julio pasado, el plantel ascendía a 432. Vale decir que hubo sólo nueve bajas.

El impacto tampoco es significativo desde lo monetario, ya que en agosto se gastaron 2.933.872 pesos, lo que representa 53 mil pesos menos que en el mes anterior, cuando la planilla acusó 2.987.035 pesos.

Meses atrás. Tampoco hay diferencias sustanciales si el contraste se plantea entre agosto y meses anteriores: en mayo cobraron 426 funcionarios y en junio (el mes de las últimas elecciones legislativas), 435.

Por otra parte, el ahorro que surge de comparar el gasto salarial en planta política entre mayo y agosto pasados asciende a 212 mil pesos, lo que implica menos de la mitad de la cifra que había sido anunciada por Giacomino.

Por otra parte, la falta de correspondencia entre la mínima disminución en la cantidad de sueldos liquidados y el achique (proporcionalmente mayor) en los fondos destinados a ese fin, se debería a que hay más o menos la misma cantidad de funcionarios, pero con menos sueldos.

Sería la situación, por ejemplo, de quienes no figuran como funcionarios en el organigrama, pero sí en las planillas salariales, por lo cual cobran como asesores.

Historia repetida. Este intento de Giacomino, cumplido sólo a medias, de achicar el gasto político municipal, reconoce ya un antecedente de junio de 2008.

En aquella ocasión, el intendente capitalino anunció, también con mucha pompa, la reducción de 66 cargos del organigrama como una forma de colaboración del Ejecutivo para afrontar la crisis económica, que ya golpeaba a la caja municipal.

En esa oportunidad también las planillas terminaron desmintiendo a los anuncios oficiales.

En junio de 2008, el municipio les pagó a 429 funcionarios de planta política. Esa cifra, en julio del mismo año, bajó a 398 (31 cargos menos, contra 66 bajas que se habían anunciado).

Sin embargo, en los meses subsiguientes volvió a trepar de manera ininterrumpida, hasta tocar uno de sus puntos máximos en marzo de este año, con 434 cargos políticos.

En alguna oportunidad, el actual intendente endosó al Concejo Deliberante la responsabilidad por el crecimiento de la planta política, al quejarse de la decisión de ese cuerpo de reponer los tres asesores por cada edil que él mismo, cuando fue viceintendente entre 2003 y 2005, había logrado reducir a tan sólo uno.

Pero si se desagregaran de la nómina actual de 423 funcionarios los correspondientes al Concejo (181), al Tribunal de Faltas (2) y al Tribunal de Cuentas (12), de igual manera el Ejecutivo registraría una planta de 228 hombres.

Esa cifra aún está bastante lejos del esquema que el propio Daniel Giacomino anunciaba en su campaña electoral por la intendencia, cuando, citando la gestión del radical Rubén Martí, prometía que él también se iba a manejar con "no más de 150 funcionarios".

¿Atrapado? Así como su antecesor en el cargo, Luis Juez, loteó el empleo municipal entre sus adherentes políticos con varios miles de nombramientos a planta permanente, Giacomino ahora parece haber quedado atrapado en una lógica similar, aunque en una escala un poco menor.

En todo caso, la sucesión de aumentos y bajas en la cantidad de agentes de la planta política se ha convertido en la mejor radiografía de su carencia de apoyo político. Una carencia que no le ayudará de ninguna manera a cumplir con esa promesa de achicar su plantel en al menos 40 cargos y ahorrar así 500 mil pesos por mes.

Cuando Giacomino necesitó engordar su espacio Convergencia, incorporó una decena de sellos y agrupaciones que después tuvieron reflejo directo en cargos políticos.

Ahora, pasadas las elecciones, el intendente desanda en parte ese camino, pero lo mismo la estructura de su gabinete sigue estando lejos de lo que le había prometido a quienes lo votaron.

El papel del Concejo

Acusación. Giacomino endosó en alguna oportunidad al Concejo Deliberante la responsabilidad por el crecimiento de la planta política, al quejarse de la decisión de ese cuerpo de reponer los tres asesores por cada edil. Cuando él fue viceintendente, entre 2003 y 2005, había logrado reducirlo a tan sólo uno.

Sumas y restas. Si se desagregaran de la nómina actual de 423 funcionarios los correspondientes al Concejo (181), al Tribunal de Faltas (2) y al Tribunal de Cuentas (12), de igual manera el Ejecutivo registraría una planta de 228 personas.

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