"El PJ no va a aceptar a Macri como candidato"

Encabezó un acto en Luján para lanzar su nueva corriente. Ratificó su candidatura presidencial y dijo que hay que peronizar la política. Además, les mandó un mensaje a sus aliados: "No vinimos a fundar la nueva derecha".
Felipe Solá exteriorizó su ambición presidencial con un acto peronista en Luján. No lanzó su candidatura, pero casi. Lo anunciaron los carteles "Felipe-2011", lo corearon los 500 militantes justicialistas y lo confirmaron sus dirigentes más leales. Solá conceptualizó así el objetivo del evento: "Me ubiqué en la marquesina de los presidenciables".

En el galpón de los municipales de Luján, Solá se desquitó del perfil que, en línea con la estrategia light de Mauricio Macri y Francisco de Narváez, diluyó de simbología justicialista la última campaña electoral. Ayer, el ex gobernador bonaerense peronizó el acto en las formas y en el fondo. Cantó la marcha entera y sobre la versión de Hugo del Carril; regaló dedos en V al auditorio y arrancó su discurso con un par de preguntas retóricas: "¿Hay algún peronista en la casa? ¿Hay alguien que crea que hay que desperonizar?". La militancia felipista, por si las dudas, respondió que "¡nooo!".

Entre la audiencia, más escasa de lo que soñaban los felipistas, se notó el faltazo de Gerónimo "Momo" Venegas, jefe del gremio de trabajadores rurales y toda una garantía en términos de convocatoria. Antes de las elecciones, Venegas estuvo en cada uno de los actos proselitistas de Unión PRO. Ahora apura una ruptura con Macri a favor de una construcción más justicialista. En situación similar, tampoco estuvo el diputado Jorge Sarghini, enemistado con De Narváez y Macri. El duhaldismo duro, encarnado en Carlos Brown, presidente del Movimiento Productivo Argentino del ex presidente Duhalde, también se perdió la performance felipista.

El concepto global del acto se verbalizó en las banderas: "Felipe Solá presidente. De Narváez gobernador"; "Solá presidente 2011", entre otras, firmadas por dirigentes pejotistas del conurbano como el matancero Juan Carlos Piriz.

Ni Macri ni De Narváez fueron invitados al acto. El Colorado mandó una carta, algo fría, que leyó el locutor: "Ratifico la voluntad de convertir a Unión PRO, junto a vos, Felipe, y a Mauricio en un proyecto con auténtica vocación de poder para transformar la provincia y el país".

Macri, potencial competidor de Solá por la presidencia, no fue ni escribió cartita. Una vez que terminó su discurso de más de media hora, Solá le dijo a este diario que "veo difícil que el peronismo acepte a Macri como candidato a presidente". En su discurso, incluso, Solá sugirió cierto contraste con el jefe de Gobierno porteño. "¡No vinimos a refundar la nueva derecha en la política argentina!", arengó.

Desde la mañana, en Luján, los dirigentes felipistas se dividieron en mesas de trabajo para consensuar propuestas sobre "política, economía, cuestión social y campo". Presumiblemente, el documento final concluyó que "es necesario que el próximo presidente sea peronista". Y remató "nuestro candidato debe ser Felipe Solá".

La estrella de la mañana fue el ex ministro de Economía Martín Lousteau, quien, en la mesa sobre el campo, afirmó que "hay que aplicar retenciones gradualmente" y confesó que "en el Gobierno no me dejaron hacer lo que quería". Lousteau fue presidente del Banco Provincia durante la gobernación de Solá. Paradójicamente, su proyecto de la 125 determinó la ruptura de Solá con el kirchnerismo.

Al final del evento, ya como presidenciable, Solá se fue a la carpa vip de su acto. Se sentó en un sillón blanco junto a su mujer, María Helena Chávez. Le dio la mano y se agrandó: "Las encuestas me dan bien. Ya van a ver".

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