Aceptan las FARC un canje sin zona despejada

El grupo insurgente anunció que devolverá el cuerpo de un rehén militar y a cambio pide los cuerpos de los jefes rebeldes Reyes y Ríos. El gobierno respondió con una negativa. Organizaciones y familiares de secuestrados mantienen la esperanza.
Las FARC abrieron una puerta para el intercambio humanitario. Anunciaron que van a devolver el cuerpo de un rehén militar que murió en cautiverio en 2006 y dejaron claro que están listos para comenzar un acuerdo para el canje de prisioneros con el gobierno. Para empezar, renuncian a la exigencia de que el gobierno retire la fuerza pública de una región al sur del país, pero también piden garantías para sus voceros y solicitan la devolución de los cadáveres de dos de sus comandantes asesinados el año pasado. Pese al optimismo generado con el anuncio, el presidente Uribe respondió que no está interesado. "Negociamos con la democracia, no con terroristas", dijo.

Pese a la negativa de Bogotá, organizaciones y familiares de secuestrados mantienen la esperanza. Gobierno y guerrilla se han mostrado intransigentes en el tema del canje durante los últimos años. Ninguno de los dos cedía sus radicales posiciones, hasta que este fin de semana la guerrilla aseguró que no exige más que el gobierno retire las fuerzas públicas en una región montañosa de 780 kilómetros cuadrados, en el sudoeste del país, para establecer una zona de negociación o "despeje", como la que hubo en 2001, cuando se produjo el único canje de prisioneros.

Ese año, el entonces mandatario, Andrés Pastrana, permitió que varios guerrilleros de menor jerarquía salieran de las cárceles y regresaran a las filas rebeldes, y las FARC liberaron 242 soldados y policías.

Desde entonces, la libertad de los secuestrados ha llegado por las liberaciones unilaterales de la guerrilla, por el rescate militar o a causa de la muerte de los rehenes que, como en el caso del mayor Guevara, regresará con sus familiares, pero sin vida. "Los restos del mayor Guevara serán entregados a su madre en fecha y lugar que indicaremos más adelante cuando la situación de orden público lo permita", dice la carta que los rebeldes enviaron a Colombianos y Colombianas por la Paz, grupo de representantes de la sociedad civil que, a la cabeza de la senadora opositora Piedad Córdoba, mantiene un diálogo epistolar con la guerrilla para conseguir la libertad de los rehenes.

En la misiva, la guerrilla afirma que "estamos listos para el canje de prisioneros de guerra y en disposición de no hacer del lugar de diálogo un obstáculo insalvable, privilegiando la libertad de los prisioneros en poder de las partes contendientes". Y agregan que "elevamos la solicitud a Colombianas y Colombianos por la Paz a exigir del gobierno nacional la entrega de los cadáveres de los comandantes Raúl Reyes e Iván Ríos a sus familiares". Reyes, el número dos de las FARC, fue asesinado en medio de bombardeos de militares colombianos en territorio de Ecuador, hace un año, y su cuerpo fue trasladado a Bogotá para ser entregado a su esposa. Sin embargo, el trámite nunca llegó a su fin y hoy el cadáver sigue en poder del Estado colombiano, así como el de Ríos, asesinado tras la muerte de Reyes por uno de sus escoltas, quien entregó una mano de la víctima al ejército para cobrar la millonaria recompensa. Sobre el tema, el gobierno colombiano no se pronunció ayer, pero de todas formas el ambiente no es alentador tras la negativa de Uribe sobre un canje.

De todas formas, los anuncios del fin de semana reactivan las posibilidades de que se consiga la libertad de 22 policías y militares que siguen secuestrados en las selvas. Según se comprometió la guerrilla en la carta, se recibirán pruebas de vida en los próximos días. Para Iván Cepeda, de Colombianas y Colombianos por la Paz, "la carta abre una puerta que estaba cerrada. La posibilidad de un acuerdo había sido siempre obstaculizado por los planteamientos inamovibles de las partes, es decir, el despeje de Florida y Pradera en el Valle". Por su parte, la familia del mayor Guevara, pese a las circunstancias de dolor por la muerte del hombre, recibió la noticia de la entrega de su cuerpo con satisfacción. Desde 2006, cuando se enteraron de que estaba muerto, exigen a la guerrilla el cadáver de quien estuvo secuestrado por más de siete años.

Para los civiles que también continúan en cautiverio, con la carta de las FARC también asoma una posibilidad de libertad, aunque desmienten que sean más de tres mil. En la misiva aseguran que "hemos consultado con todas nuestras estructuras político-militares desplegadas en el territorio nacional y podemos informar que a la fecha, bajo responsabilidad de las FARC-EP, sólo existen 9 retenidos".

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