El acelerador pisado a fondo

Luis Juez está acelerado. Si es bueno o malo para su candidatura o bueno o malo para la política cordobesa, el tiempo lo dirá.
Es el único candidato ya lanzado, con la singular marca de que hace un año y medio que está en campaña. Por ahora, le viene saliendo todo según sus planes, pero va tan rápido que el riesgo de derrape siempre está presente a la vuelta de la esquina.

Ayer, le cerró las puertas al radicalismo y lanzó uno de los ejes de campaña, repetido en la elección de 2007: denunciar que la UCR lleva lista propia porque es prohijada y financiada desde la Casa de las Tejas y la Casa Rosada. El detalle es que su acusación fue ahora tomada, casi de modo textual, nada menos que por el presidente del radicalismo nacional, Gerardo Morales.

Así, los candidatos radicales deberán, antes que explicar sus propuestas, empezar contestando tamaña acusación y fundamentar cada peso que gasten, sin contar la cicatrización de las heridas internas.

Los radicales aliancistas no descartan que pueda haber un acuerdo de última hora o el salto de alguno/s a la lista de Juez, con la red que parece tenderle la instrucción del Comité Nacional.

Mario Negri mandó a decir que se decide en 48 horas y apagó su celular. Oscar Aguad, un aliancista que es aliado interno del principal antialiancista (Ramón Mestre) cree que puede haber algún viraje pero también apagó el teléfono.

Juez dice que les cerró las puertas a todos y que no repartirá ganancias con pedazos del radicalismo. "No quiero que se sigan colgando de mí", repite.

El que deberá enfrentar la embestida juecista es Mestre, quien también sufrirá una ristra de reproches internos. El hijo del ex gobernador asegura tener cartas secretas para jugar contra Juez, al que acusa de intolerante por descalificar a los que no piensan como él.

El concejal dice a quien quiera oírlo que se está quedando con el radicalismo, en esa posición de liderazgo partidario que nunca pudo tener su padre. Mestre también maneja como Juez, con el acelerador pisado a fondo. En su partido suele haber manchas de aceite como para derrapar.

Mientras, Juez, en su clásica apuesta a todo o nada, hasta se permite especular con piruetas electorales, como decir que puede ser segundo candidato a senador nacional, para demostrar que está seguro de sobra de su triunfo (ingresan dos senadores por el primero y uno por el segundo).

Asegura que le conviene que haya varias listas (la de él, la radical, la del PJ, la K) y hasta usa razonamientos que coinciden con los de su ex jefe político, José Manuel de la Sota: que la oposición vaya dividida, conviene al oficialismo, pero si hay mucha dispersión, le hacen el juego al mejor posicionado.

En medio del vendaval por la no consumación del matrimonio Juez-UCR, De la Sota mandó anoche un mensaje contundente: no se va a reunir con Juan Schiaretti por la lista del PJ. Le deja toda la responsabilidad al gobernador, al que seguramente le reprochará el mismo 28 de junio a la noche que cuando él gobernaba, el peronismo ganaba.

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