Hay un acelerado crecimiento de las villas de emergencia

Las que fue­ron erra­di­ca­das vol­vie­ron a re­sur­gir y las tra­di­cio­na­les se es­tán ex­pan­dien­do de manera exponencial. En dos años se du­pli­ca­ron las cons­truc­cio­nes pre­ca­rias en el ba­rrio Las De­li­cias
A pe­sar de que hay 30 mil rio­cuar­ten­ses que re­ci­ben ayu­da ali­men­ta­ria y 48 mil asis­ten­cia pú­bli­ca de sa­lud, le­jos se es­tá de com­ba­tir el fla­ge­lo de la mi­se­ria, re­fle­ja­da en el ha­ci­na­mien­to, la pre­ca­rie­dad de las cons­truc­cio­nes y la fal­ta de vi­vien­das dig­nas, que se ve en las vi­llas de emer­gen­cia de la ciu­dad, que en al­gu­nos sec­to­res se han du­pli­ca­do en los úl­ti­mos dos años y me­dio.

Mu­chos de es­tos ve­ci­nos, atra­ve­sa­dos por la de­so­cu­pa­ción, el su­bem­pleo, las chan­gas o cuen­ta­pro­pis­mo, es­tán ex­pues­tos a con­traer en­fer­me­da­des, por­que sus ca­sas se en­cuen­tran en me­dio de ba­su­ra­les y no tie­nen agua, ni ba­ños.

Prue­ba de la ace­le­ra­da ex­pan­sión de es­te fe­nó­me­no es que, por ejem­plo, des­de el 2006 a es­ta par­te, se mul­ti­pli­ca­ron por dos las cons­truc­cio­nes pre­ca­rias en el ba­rrio Las De­li­cias.

Si bien el Mu­ni­ci­pio es­tá in­ter­vi­nien­do en es­tos es­pa­cios, la de­man­da es por le­jos su­pe­rior y la ten­den­cia es que ca­da vez hay más fa­mi­lias que im­pro­vi­san vi­vien­das in­for­ma­les en es­te ti­po de asen­ta­mien­tos, al­gu­nos de los cua­les son des­co­no­ci­dos pa­ra la ma­yo­ría, co­mo es el ca­so de la Vi­lla Tru­-la-­lá, ubi­ca­da cru­zan­do la ru­ta 8, pa­san­do el ba­rrio Al­ber­di, don­de vi­ven en pé­si­mas con­di­cio­nes 19 fa­mi­lias, cu­yos pa­tios es­tán pla­ga­dos de bol­sas de re­si­duos y va­ria­dos ele­men­tos de de­se­cho.

Es­te cre­cien­te pro­ce­so de ocu­pa­ción fa­mi­liar tie­ne su epi­cen­tro en las cos­tas del río, don­de los te­rre­nos va­cia­dos, con las re­lo­ca­li­za­cio­nes y pos­te­rior des­truc­ción de vi­vien­das, es­tán sien­do nue­va­men­te ocu­pa­dos: los hi­jos de los re­lo­ca­li­za­dos, que en­ton­ces eran ado­les­cen­tes y aho­ra son pa­dres de fa­mi­lia, im­po­si­bi­li­ta­dos de pa­gar un al­qui­ler o com­prar un te­rre­no, vol­vie­ron al lu­gar de ori­gen y cons­tru­ye­ron sus ca­sas, dan­do vi­da a nue­vas ge­ne­ra­cio­nes de ba­rrios mar­gi­na­les.

Es el peor re­fle­jo de la si­tua­ción de cri­sis que vi­ven los sec­to­res más pos­ter­ga­dos de Río Cuar­to, don­de se­gún el in­for­me de ges­tión, da­do a co­no­cer es­ta se­ma­na an­te el Con­ce­jo De­li­be­ran­te por el se­cre­ta­rio de De­sa­rro­llo So­cial, Gui­ller­mo Aón, hay 12.000 per­so­nas en si­tua­ción de vul­ne­ra­bi­li­dad; 1.200 han re­ci­bi­do in­ter­ven­ción por la emer­gen­cia ha­bi­ta­cio­nal y 124 chi­cos en si­tua­ción de ca­lle es­tán sien­do asis­ti­dos. Se agre­ga que exis­ten 3 mil jó­ve­nes de en­tre 18 y 24 años, que no han ter­mi­na­do el co­le­gio.

Hijos de relocalizados que volvieron a construir a la orilla del río

Da­ya­na Pe­troff (17) se crió a la ori­lla del río, has­ta que por el plan de re­lo­ca­li­za­ción su fa­mi­lia fue tras­la­da­da a las 130 vi­vien­das. Pe­ro, no du­ró mu­cho allí, por­que pron­to hi­zo su pro­pia fa­mi­lia y de­ci­dió vol­ver a cons­truir don­de fue de­mo­li­da su ori­gi­na­ria ca­sa pa­ter­na, en la ca­lle Ran­que­les.

Su es­po­so, Da­mián Gior­da­no (22), que es peón de al­ba­ñil, fue el en­car­ga­do de ha­cer en una se­ma­na una pie­za, don­de vi­ven con su hi­ji­ta de 2 años.

Es­tán en­gan­cha­dos de la luz, que pa­sa por la es­qui­na, y sa­can agua de un ca­ño que han lle­va­do has­ta la ve­re­da. La chi­ca di­jo: "No­so­tros no te­nía­mos a dón­de vi­vir y los de Vi­vien­da -Di­rec­ción Mu­ni­ci­pal- nos de­ja­ron ve­nir acá. Aho­ra que­re­mos ha­cer­nos una co­ci­ni­ta. To­do es­te te­rre­no era de no­so­tros".

"El problema supera las posibilidades del Municipio"

"La emer­gen­cia ha­bi­ta­cio­nal es un pro­ble­ma que su­pe­ra las po­si­bi­li­da­des que tie­ne el Mu­ni­ci­pio pa­ra dar res­pues­tas", di­jo el se­cre­ta­rio de De­sa­rro­llo So­cial, Gui­ller­mo Aón. Y ejem­pli­fi­có: "En Las De­li­cias la can­ti­dad de ca­sas pre­ca­rias cons­trui­das de ma­ne­ra in­for­mal en 2006 era la mi­tad de las que hay hoy". El fun­cio­na­rio tam­bién se mos­tró preo­cu­pa­do por el cre­ci­mien­to de los con­ven­ti­llos.

Y sos­tu­vo: "El Go­bier­no lo­cal tie­ne 1.800 te­rre­nos que ha pues­to a dis­po­si­ción de la Pro­vin­cia pa­ra la cons­truc­ción de pla­nes de vi­vien­das, pe­ro no ha sa­li­do na­da. Y el fe­nó­me­no si­gue en ex­pan­sión. Es una pro­ble­má­ti­ca que pa­ra es­ta ges­tión es cen­tral, por­que sa­be­mos que hay mu­cha gen­te que su­fre". Agre­gó que en lo que va de se­tiem­bre la re­par­ti­ción a su car­go aten­dió a dos mil per­so­nas que lle­ga­ron en bus­ca de ayu­da so­cial.

Aón apun­tó que 7.718 fa­mi­lias son be­ne­fi­cia­rias del pro­gra­ma na­cio­nal El ham­bre más ur­gen­te, por el que re­ci­ben un bol­són de 36 pe­sos, de los cua­les un 20 por cien­to es apor­ta­do por el Mu­ni­ci­pio, que ade­más des­ti­na 400 mil pe­sos men­sua­les en in­su­mos fres­cos, pa­ra que 1.700 fa­mi­lias ten­gan bol­so­nes; 2.200 se lle­ven vian­das o co­man en los co­me­do­res co­mu­ni­ta­rios y se en­tre­guen 3 mil ra­cio­nes de le­che. Di­jo que en el úl­ti­mo cua­tri­mes­tre au­men­tó un 8,3 por cien­to la de­man­da de ali­men­tos, que se tra­du­ce en 1.700 fa­mi­lias más.

Se sienten olvidados en el Paso del Indio

Car­men Za­ba­la (45) des­de ha­ce 8 años vi­ve en la Vi­lla del Pa­so del In­dio, al fi­nal de la ca­lle Tu­cu­mán, y di­ce que allí se sien­ten ol­vi­da­dos.

Ase­gu­ra que nun­ca tu­vo luz, has­ta que ha­ce po­co lo­gró que le co­lo­ca­rán un me­di­dor.

Pe­ro, no pu­do pa­gar la pri­me­ra fac­tu­ra, por­que fue de 600 pe­sos. Lue­go de re­cla­mar, la se­gun­da lle­gó de 200.

Tie­nen una so­la ca­ni­lla, que es­tá en el pa­tio y ca­lien­tan agua en un ta­rro pa­ra ba­ñar­se en un es­cu­sa­do.

La mu­jer cría po­llos y cer­dos, jun­to con su ma­ri­do, que es chan­ga­rín. Y de no­che sa­len a ci­ru­jear pa­ra jun­tar co­mi­da pa­ra los ani­ma­les.

Casas con riesgos de incendios

Dante Deniz, coordinador del Programa Hábitat Social del Municipio, se quejó por el tipo de viviendas que se hacen en el marco de Un techo para mi país. Sostiene que "reproducen la probreza", porque hacen que la gente se asiente en lugares usurpados, sin las condiciones mínimas de salubridad. "No les hacen baños, no se aseguran que tengan agua y luz, y son casas de madera que corren riesgos de incendios", dijo.

Lim­pian pa­ra ha­cer una can­cha de fút­bol

Mar­ga­ri­ta Ji­mé­nez (48) vi­ve des­de ha­ce 22 años al fon­do de Las De­li­cias, en la ter­mi­na­ción de la ca­lle Fal­cón, jus­to en­fren­te de don­de aho­ra es­tá el country Ri­ver­si­de. Ase­gu­ra que cuan­do hi­zo su ca­sa "no ha­bía na­da, más que yu­yos". "La gen­te se fue vi­nien­do a vi­vir acá, por­que na­die pue­de com­prar un te­rre­no o pa­gar un al­qui­ler. En es­tos úl­ti­mos años se lle­nó de ca­si­tas", di­jo.

La mu­jer lla­mó a la Mu­ni­ci­pa­li­dad pa­ra que lim­pien el te­rre­no con­ti­guo a su ca­sa, para "ha­cer una can­chi­ta de fút­bol pa­ra los chi­cos, que ca­da vez son más".

Un techo para mi país

Raúl So­sa (34) y su es­po­sa Li­lia­na Be­ce­rra (26) des­de abril del año pa­sa­do so­lu­cio­na­ron en par­te su pro­ble­ma ha­bi­ta­cio­nal. Tie­nen cua­tro chi­cos -de 10, 9 y 4 años, y un be­bé de 5 me­ses-, fue­ron be­ne­fi­cia­dos con el Pro­gra­ma Un te­cho pa­ra mi país y tie­nen una de esas ca­si­tas de ma­de­ra, que le­van­ta­ron en un te­rre­no usur­pa­do del barrio Las Delicias, en me­dio de una man­za­na re­ple­ta de vi­vien­das pre­ca­rias, que se fue­ron cons­tru­yen­do en el lu­gar. Un pri­mo les pa­sa un ca­ble con luz y un ve­ci­no una man­gue­ra con agua. Duer­men to­dos en tres ca­mas y usan una le­tri­na, he­cha de car­to­nes y bol­sas de plás­ti­co. Aho­ra quie­ren ha­cer­se un ba­ño y una co­ci­na, por­que la es­truc­tu­ra de ma­de­ra no les per­mi­te te­ner ca­le­fac­ción y el es­pa­cio les re­sul­ta pe­que­ño.

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