Las acciones de Piñera se disparan y la Bolsa suspende las operaciones

Desde que ganó la elección, los papeles de LAN, su empresa, subieron 21%. Temen un conflicto de intereses.
La fortuna de Sebastián Piñera comenzó a jugarle en contra. En lo que aparece como una gran contradicción, el presidente electo de Chile sigue sumando ceros a sus cuentas. Pero esto conspira contra la transparencia que piden los por ahora oficialistas políticos de la Concertación y también algunos de sus compañeros de la Coalición por el Cambio, quienes le exigen que se desprenda de paquetes accionarios para evitar choques de intereses entre sus negocios y la función pública. Ayer, la Bolsa de Santiago debió suspender la venta de acciones de Axxion, la firma a través de la cual Piñera es propietario del 20% de LAN. En el marco del triunfo de Piñera el domingo, esos papeles habían subido más de 9% el lunes y ayer a las 3 de la tarde trepaban al récord de 21,3% cuando la Bolsa ordenó la suspensión. Es algo que ocurre por ley, cada vez que las acciones superan el 20% de alza, como para permitir averiguar el por qué de esa suba.

La fortuna de Piñera, estimada por la revista Forbes como la número 701 del mundo, consta de entre 1.200 y 2.000 millones de dólares. El dinero está invertido en negocios de todo tipo, pero entre lo cuantificable destaca, junto con la línea aérea LAN, el flamante campeón del fútbol chileno Colo Colo y el canal Chilevisión. Otra de sus propiedades, menos conocidas en el extranjero pero muy importante aquí en Chile, es la sofisticada Clínica Las Condes.

El origen de la cuantiosa fortuna de Piñera es opaco y se vincula con el negocio de las tarjetas de crédito a principios de los 80, en plena dictadura militar, con las firmas Bancard, que vendió en 1993 por US$ 60 millones al Banco Santander y Fincard, vendida en 14 millones al Transbank. Una de las mayores manchas en su legajo económico es la quiebra fraudulenta del Banco de Talca, del cual era gerente general, en 1982 y que le valió cárcel a varios de los involucrados, pero no a él. También fue muy cuestionado cuando en 2007 debió pagar más de US$ 700 mil por usar información privilegiada en la compra de acciones de LAN.

En Chile no existe una ley que obligue a un mandatario (en rigor, a ningún funcionario público) a desprenderse de empresas o paquetes accionarios. El año pasado, precisamente por la aparición de un candidato dueño de un patrimonio de magnitud inédita, estuvo a punto de salir una legislación de fideicomiso ciego, conocida como "Ley Piñera", un mecanismo que permitiría a toda persona ceder la administración de sus bienes a un tercero, ignorando su manejo posterior al acceder a un cargo público. La ley no salió. Y Piñera, en su afán de que su multimillonaria fortuna no le impidiera seguir en carrera, decidió en abril pasado ceder varios de sus paquetes a cuatro administradoras de fondos de inversiones. Entonces se comprometió a desprenderse de LAN cuando fuera presidente y anunció que iba a quedarse con Colo Colo y Chilevisión, que también acaba de jugarle una mala pasada.

Fue en las primeras entrevistas que concedió en calidad de presidente electo el lunes, cuando -al parecer- la prensa fue advertida de que no debía preguntar por el tema de la venta de las acciones de LAN. Varios periodistas aceptaron. Pero Iván Ríos, de su propio canal -y quien ya le había preguntado por el tema en el último debate-, se negó a hacerlo. La emisora envió a otra periodista en su lugar, que sí aceptó las reglas.

En rigor, Piñera había dicho que pensaba salir del directorio de Chilevisión, aunque no vender su propiedad. También había dicho que una alternativa era cederlo a una fundación, pero un experto consultado por Clarín explicó que no podrá hacerlo, ya que las leyes le impedirían recuperarlo una vez que haya abandonado el poder. Ayer este diario pudo hablar con integrantes del personal del canal, que señalaban su inquietud por tener que trabajar en una señal cuyo dueño es el presidente de la República. "Va a tener que hacer algo para generar condiciones de independencia. Una opción sería convocar por 4 años a figuras de todo el espectro político para que integren el directorio y darle autonomía", dijeron a este diario en la emisora.

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