"Las acciones del Gobierno no responden a un modelo sino a lo peor de la política"

"Las acciones del Gobierno no responden a un modelo sino a lo peor de la política"
El ex titular del BCRA, Javier González Fraga, afirma que el PBI caerá entre 3 y 4 por ciento en 2009 y que la Argentina deberá volver al FMI para financiarse. Dice que Cristina está a tiempo de dar un golpe de timón.
5 PM, un martes soleado de mayo. La nota con Javier González Fraga comienza en punto, grabador de por medio. "No hablo off ni con mi mujer por consejo de un amigo", aclara. Gira su mirada, está vez el guiño es para la fotógrafa. "No me gusta posar", agrega con una sonrisa. Tras la seguidilla de "no", se distiende. Para empezar reconoce "cierta frustración" por no haber podido encolumnarse con ninguno de los partidos para las elecciones de junio. "Conozco mucho a Gabriela Michetti, a Alfonso Prat Gay y a Gil Lavedra, no me veía discutiendo frente a uno u otro", justifica con pena.

González Fraga se graduó de licenciado en Economía con diploma de honor en la UCA, universidad en la que además de profesor es candidato doctoral. Fue presidente en dos oportunidades del Banco Central, entre 1989 y 1991. También ocupó la vicepresidencia de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. Mientras, piloteaba La Salamandra, la empresa que fundó e hizo famoso al dulce de leche artesanal y que lo galardonó con diferentes condecoraciones. Sobre fines de los ‘90, obtuvo el Konex al mejor empresario pyme de la década. El economista, que trabajó en la candidatura del ex ministro de Economía Roberto Lavagna, tuvo su tiempo de "noviazgo" con los K, que incluso lo tentaron a para formar parte del "equipo". Entre las propuestas, le ofrecieron hacerse cargo del Fondo Nacional de la Artes junto a Nacha Guevara. A fines de 2004, cuando se fue Alfonso Prat Gay del Banco Central, también para ocupar el lugar de Martín Redrado en Cancillería. Ese fue el último ofrecimiento. "Ahí corté relación. Me di cuenta de que era un estilo imposible de tolerar", aclara. De fondo, descontractura la entrevista la voz de Esmeralda una de sus cuatro nietos de casi cuatro años, la misma que olvidó la mochila rosa de Barbie casi en la puerta del estudio de "Papo", como lo llama a su abuelo. Es que González Fraga trabaja en su propia casa.

Por el hall también pasa su hijo Maciel -el nombre en honor a su abuelo paterno- un adolescente de 14 años, y el menor de los siete hijos "entre tuyos, míos y nuestros, producto de dos matrimonios". Antes de abocarse de lleno a la charla, Javier González Fraga pregunta la hora. "En 40 minutos tengo la reunión de padres en el colegio", alerta y empieza sin filtros. "Los problemas de la Argentina de hoy son producto del agotamiento, no del modelo. No lo llamo así porque quienes pasamos por la Universidad llamamos modelo a algo racional y lo que se ha hecho en los últimos años en la economía no es muy lógico".

¿Cuáles fueron los errores?

- Se montó una estructura de subsidios, compensaciones, injerencias en los mercados agropecuarios arriba de una macro que se apoyaba en las virtudes de 2002 y que tuvo vigencia hasta fines de 2005 de la mano de Roberto Lavagna. Lo que tenemos hoy no responde a un modelo sino a lo peor de la política.

¿Cómo se corrige?

- Reencauzar, reordenar a la economía no es un tema demasiado complicado si hay voluntad política. Alcanzaría con poner en orden el Indec, restablecer los incentivos para invertir no solo en el sector agropecuario sino también en el industrial y en servicios. Eliminar algunas distorsiones generadas por la excesiva intervención estatal. No digo dar marcha atrás con la nacionalización de las AFJP, pero sí hacer más transparente la ANSeS y que esos fondos se asignen de manera racional y preservando el capital que van a tener que pagar las futuras jubilaciones. También habrá que tomar alguna medida de ajuste fiscal, eliminación de subsidios, pero nada comparable con ‘99 y 2000. Existe una razonable posibilidad de que, si se aplica una política lógica, la Argentina puede retomar en 2010 un sendero de suave crecimiento.

Cuesta imaginarse un golpe de timón por parte del Gobierno.

- La que planteo es una apuesta racional. Creo que a lo mejor Cristina Fernández tuvo la voluntad y no la posibilidad de hacerlo. Cuando convocó a Martín Lousteau, cuando hablaba de la agro industria, de parecerse a Alemania en su campaña de 2007, demostraba conocer el tema.

Y entonces, ¿qué pasó?

- Pasó algo que se llama Néstor Kirchner y que le ha impedido llevar su política.

¿Y cuáles serán las consecuencias? ¿Qué puede pasar?

- Una de las alternativas es que el Gobierno reciba el mensaje de que este estilo de política patoteril, agresivo, arcaico está agotado. De hecho, ellos parecen estar aceptando esto porque cambiaron la campaña. Cuando veo a Néstor Kirchner suave no sólo pienso que está fingiendo sino que entendió que si seguía de la otra manera no lo votaba nadie. Si Cristina da muestras de que ha recibido este mensaje, creo que existe alguna probabilidad de que siga los consejos que me imagino le están dando Martín Redrado, Mercedes Marcó del Pont, Beatriz Nofal, Débora Giorgi. Todos economistas muy sensatos que seguramente están viendo esto que yo analizo desde afuera. Creo que se puede cambiar. Entonces, sí le pongo una ficha a que Cristina puede reencauzar a la economía.

Y sin mea culpa, ¿cuál es el escenario?

- Si ganan claramente las elecciones y se les ocurre decir que no necesitan hacer esta admisión de culpa, o pierden y deciden patear el tablero, entramos en un análisis de incertidumbre muy grande. Pero insisto en que aún en el marco de continuidad de Cristina, que no todo el mundo está seguro de ello, creo que hay espacio para la modificación de las políticas económicas hacia una mayor racionalidad. Estamos a tiempo de evitar catástrofes. Es evitable un default, no hay posibilidad de corralito ni medidas extremas. Ni siquiera hace falta una maxidevaluación porque Martín Redrado ha tenido el acierto y lo acompañó la coyuntura internacional para demostrar de que no era necesario seguir al Real cuando llegó a 2,50, de la misma manera que no hay que dejar caer al dólar porque el real haya caído 20% y esté más cerca de 2,10. Puede haber cierto atraso cambiario, pero no es enorme.

¿En cuánto estima al dólar a fin de año?

- Si sigue el ritmo de devaluación de los últimos cinco meses hasta fin de año, llegará a $ 4,30 y si le suma un 10% de recupero podría llegar a $ 4,80. Este es el rango en el que debería estar. Además, las tasas de interés van a subir un poco, no demasiado.

¿No hay riesgo de default para 2010?

- Creo que el Gobierno ha ido recomprando una parte importante de los cupones de vencimiento de deuda. No creo que un país que tiene u$s 47 mil millones de reservas brutas o u$s 41 mil millones netas vaya a defoltear por u$s 5 mil millones. Es absurdo. Si las cosas se hacen bien con el Indec, el ONCA y la ANSeS, la Argentina califica para acceder a un auxilio del FMI, que hoy está ansioso por ayudar a países como la Argentina. En algún momento el Gobierno va a tener que optar por conseguir un financiamiento de esta clase que es más conveniente que financiarse con Chávez.

¿Y la fuga de capitales?

- Está motivada por Néstor Kirchner. Superada la instancia política no debería haber más fuga y no porque las tasas de interés sean espectaculares. Tampoco hay mucho más, ya está dolarizado el grueso de los portafolios. Además, a diferencia de 2001, tenemos enormes mecanismos de política económica. Antes devaluar significaba la caída de un gobierno y además atropellar una ley. Ahora lo podés hacer. Vos decís el problema son u$s 4000 millones, que devalúen el 10% y ya tiene u$s 4000 millones de reservas de libre disponibilidad. No creo que todo el Gobierno sea calamitoso y no tengo empacho en decirlo. Tenés islas de buena performance como es el BCRA. Carlos Fernández no es un ministro de Economía, es un excelente secretario de Hacienda. No estamos en un festival de bonos o incurriendo en groseros endeudamientos. El nivel de endeudamiento comparado con el producto es recontra aceptable, la liquidez de los bancos te impide que haya alguna entidad con problemas. Es un tema de expectativas fácilmente controlable.

¿Y el tema fiscal?

- Se ha deteriorado mucho, pero no es caótico. Tenemos un pico de gasto público discrecional que es típico de las campañas electorales, que también ocurrió en otros gobiernos, que es lo que genera el estrés en las provincias. Pero, superada la elección, se bajarán estos gastos discrecionales y se volverá a coparticipar más con las provincias. Hay pronósticos apocalípticos con ganas de que esto explote para que haya cambios políticos. Yo estoy a favor de los cambios, pero pensando en los que menos tienen no me gustaría que ocurra con una explosión tipo 2001.

¿Cuál es la proyección de la inflación y el PBI para fin de año?

- Estamos en una inflación que está bajando por la recesión, de un nivel que llegó en 2007 y 2008 al 20% anual y hoy está más cerca del 10% y terminará el año en 12%. Vamos a tener tasas de interés por encima de esos valores pero no tremendamente positivas y creo que terminaremos el año con una caída del PBI de entre 3 y 4%. Una desaceleración que viene desde 2007, si uno mide correctamente el crecimiento de 2008, te da menos del 4%, provocada por la crisis internacional. No te da la cifra del Gobierno. Pero si se hacen las cosas como se deben podemos romper la tendencia negativa en 2010, en el que podría estar en un 1%.

¿En cuánto estima al desempleo?

- Orillará el 10, 11% porque hay una cantidad de desempleados, disimulados como suspendidos, y que van a empezar a ser desempleados entre agosto y septiembre. Va a sufrir mucho la industria automotriz, la metalmecánica y la siderúrgica.

¿Se está secando la caja de la ANSeS?

- Está al servicio de la política. Hay poca plata para lo que tiene que hacer la ANSeS que es financiar a la actividad privada, mantener todo lo que financiaba las AFJP, los proyectos, los fideicomisos. La caja se está destinando a obras públicas en provincias afines y probablemente con gastos tremendamente abultados. No diría que se está secando, se está reorientando por una condicionalidad política. Tras las elecciones, en julio debería volver a la normalidad.

Ante un mal resultado, ¿pueden patear el tablero?

- No deseo que ocurra, pero no se puede descartar porque la rectificación que recomiendo implicaría admitir el error de que Néstor Kirchner asumiera el control del Ministerio de Economía en noviembre de 2005.

Entonces...

- Estamos en una niebla provocada por una incertidumbre política. Pero el viento de cola aún está ahí. No podemos proyectar solo tendencias negativas. Si las cosas van mal será corto. Habiendo perdido en el Congreso se comenzarán a dar vuelta una cantidad de diputados, jueces. Estamos en el final del régimen kirchnerista, lo que no significa el final del gobierno de Cristina, que tendrá que gobernar tal vez como lo sabe hacer ella y no él.

Después de las elecciones, ¿qué?

Habrá una mejora cualita

tiva del Congreso. Hoy contás con los dedos de una mano los que saben de empresas: De Narváez, Urquía, Reutemann, pero en el próximo se incorporarán al menos 15 que saben de economía real. No hay que ser ansioso, pero un mejoramiento en la política te llevará a un mejoramiento en la economía. z we

La pobreza, su asignatura pendiente

Casi como una paradoja, el día de González Fraga está lejos de los fríos números, cálculos, tasas y políticas monetarias que analizó y reanalizó durante largos años de su vida. Hoy reparte su tiempo entre su campo - cría y engorda búfalos, tiene 550 animales y un tambo-, los deportes -juega al tenis y al golf-, la asesoría económica y el análisis de la pobreza y la desigualdad. Su biblioteca colmada de libros y papers sobre el tema, son prueba de su obsesión por esa cuestión. "Es el gran fracaso de nuestras generaciones. Cuando nos graduamos en 1974, la relación entre el 10 por ciento más rico y el 10 por ciento más pobre era de ocho veces. Hoy es de 35 veces. Una Argentina tremendamente desigual, y en el medio vimos cómo crecieron fortunas en general con negocios vinculados a especulaciones financieras, no tremendamente productivos ", relata el economista que trabaja en un seminario sobre la pobreza y prepara su tesis doctoral. "Es un tema que me angustia y me ocupa", concluye.

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