La acción de bomberos y vecinos permitió dominar un incendio y preservar un barrio.

Durante la tarde de ayer, vecinos del barrio Universitario trabajaron junto a los bomberos para evitar que un incendio de pastizales afectara a las viviendas. Hubo escenas de solidaridad.
Un siniestro, que también abarcó el cerro posterior a la cancha del club La Movediza, tuvo como uno de sus límites los predios linderos al barrio Universitario, cuyos vecinos encararon, junto a los bomberos, una denodada lucha para sofocarlo.

La espesa vegetación del lugar y las irregularidades del terreno serrano fueron factores que se mancomunaron para dificultar la agitada labor de los servidores públicos.

Una de las vecinas comentó a Multimedios El Eco la angustia vivida dado que el fuego “estaba a metros del barrio”, cuyos integrantes prontamente se organizaron para colaborar con los bomberos.

Es que las altas llamas llegaron muy cerca de uno de los extremos del barrio, generando la lógica conmoción, además del riesgo provocado por alimañas y ofidios que huían del foco.

Densas columnas de humo claro –producto de la quemazón de pastizales- se mezclaban con otras oscuras que provenían de basurales que se forman en el extenso terreno.

El trabajo de los bomberos se extendió durante varias horas y básicamente se realizó con la utilización de mochilas y látigos en aquellos sectores en los que lo permitían los pastizales, que llegaron a medir más de un metro y medio de altura.

Durante el incendio, uno de los residentes en la barriada destacaba ante la prensa la solidaridad que caracteriza a los vecinos y ponía como ejemplo el trabajo del casi medio centenar que formaba un extenso pasamanos de baldes y ropa mojada que se utilizaba a modo de látigo para combatir el fuego.

Esa acción contribuyó a sofocar un cordón lindero al barrio, muy cerca de las viviendas.

Otra vecina –Laura- indicó que fue alertada por sus hijos, que estaban en una pileta, y acotó que los siniestros ocurren con frecuencia. Cuestionó que en el barrio “no hay mucha presión de agua y los bomberos tienen que llegar caminando hasta el foco”.

Añadió que si bien el incendio dejaba “una situación muy angustiante, la solidaridad que vemos hace que ésta sea menor”.

Mientras tanto, los bomberos tandilenses centraron su esfuerzo en garantizar la seguridad de las casas, actuando con serenidad y atendiendo a determinados focos que podían volverse peligrosos.

El trabajo en las sierras

Al atardecer, durante el programa “Regreso 104” de Tandil FM, el jefe del Cuartel de Bomberos, teniente primero José María Tellechea, indicó que entre la jornada del jueves y del viernes se registró una veintena de siniestros.

Por otra parte, explicó que en los incendios en la zona serrana resulta imposible el trabajo de los servidores con un “equipo estructural completo”.

Tal equipamiento, de peso importante, se utiliza para otro tipo de siniestros, en tanto que los incendios de pastos en las sierras demandan muchas horas de trabajo y una movilidad permanente del personal.

Para tales casos no es necesario usar máscara, sacos, guantes, cascos y equipos de respiración como en otros siniestros.

Finalmente, Tellechea reiteró el pedido a la población para que no encienda fuegos dadas las elevadas temperaturas y la intensa sequía que afecta a la región.

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