"Acceder al agua es democracia y todo un derecho universal"

Dos días después de que el V Foro Mundial del Agua reunido en Estambul le retaceara el rango de derecho humano a este elemento y al saneamiento asociado con su uso, el italiano Ricardo Petrella selló en Rosario un desafío. Viajó desde Bruselas para habilitar la primera cátedra libre del agua de Latinoamérica, que funcionará en la UNR. Un espacio para generar conciencia, fusionar saberes y defender convicciones, "porque saciar la sed y tener algo más que una letrina no puede ser una moneda de cambio. El agua es democracia, cooperación y un derecho universal" enunció el catedrático.
—Los recursos naturales son elementos disponibles en la naturaleza. ¿Qué significa que el agua sea uno de ellos?

—Significa que son esenciales e insustituibles para la vida biológica del hombre, como los árboles, el aire, el sol y la tierra; son objetos de grandes disputas. Otros recursos como el petróleo y los minerales tienen que ver con la producción.

—¿Por qué el agua no pudo convertirse en un derecho humano en el foro de Estambul?

—Porque allí la idea dominante fue la teoría del costo para toda actividad humana, entendida ésta como utilidad individual que responde a una necesidad. ¿Cuál es la falacia de esta concepción? Que el agua no tiene utilidad individual de opciones, no puedo elegir dejar de tomar agua, es esencial, por eso su utilidad es colectiva.

—¿Cuántas personas en el mundo no tienen acceso al agua y al saneamiento?

—La estadística oficial dice mil millones sin agua potable y seis mil millones sin cloacas. Pero esto no es real, porque la definición dice que uno no tiene agua si vive a más de un kilómetro de la provisión, el que vive a 80 metros no entra en la estadística. Otra cosa, la estadística acepta la definición de agua potable de cada país y sabemos que no siempre es así. Nuestros cálculos son superiores a esas cifras, pero hay algo escandaloso: el 80 por ciento de quienes no tienen agua potable no es porque falta ese recurso, sino porque son pobres.

—¿Con qué fundamento se mercantiliza el agua?

—Porque el principio inspirador de nuestra sociedad es el poder de compra. Esto significa que el acceso a la vida tiene un costo y hay que pagar por ello. El costo hace que todos los bienes se consideren como mercancía y cuanto más importante es el bien más interés despierta en los inversores.

—¿Hay presiones internacionales para que los países privaticen los sectores de la actividad pública?

—Hay dos procesos complementarios. Uno es el auge conservador de la economía mundial desde fines de los años 60, cuando se impuso la concepción de incrementar las ganancias de los capitales. Esto impulsó la privatización de ferrocarriles, bancos, telecomunicaciones y otros. Esto se complementó cuando se aceptó la idea de que era necesario incorporar la iniciativa privada por sobre el Estado. Así se inició la mercantilización del agua, es decir de la vida. Esto convierte a lo que es un derecho en una necesidad. ¿Por qué? Porque las necesidades son individuales y los derechos son universales. Se puede comercializar la necesidad, no se puede comercializar un derecho. Por eso el agua no aparece como derecho. Hoy no tenemos derecho al trabajo, tenemos la necesidad de trabajar.

—¿Quién está detrás del Foro Mundial del Agua?

—Es una iniciativa del Concejo Mundial del Agua que se creó en 1995 a propuesta de compañías multinacionales privadas del agua, con asociaciones de científicos y profesionales que reciben financiación de esas compañías. El objetivo es promover la mercantilización del agua y la sumisión del papel del Estado a la iniciativa privada.

Perfil de un experto

1- Economista y politólogo. Fue director de la Comisión de la Unión Europea y es profesor de globalización y sociedad de la información en la Universidad de Lovaina, Bélgica.

2- Es uno de los pilares del Comité Internacional por un Contrato Mundial del Agua y autor del “Manifiesto del Agua”, que desde su aparición en 1996 fue traducido a 11 idiomas.

3- Escribió “Los límites de la competitividad: cómo se debe gestionar la aldea global”, “El Bien Común” , “El derecho a soñar” y “Propuesta para una sociedad más humana”.

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