Se acabó el misterio, comenzó la batalla

Por Jorge Rosales

Se terminó el misterio. El tiempo de las especulaciones ha quedado atrás, como las aspiraciones de muchos dirigentes que pretendían ocupar un espacio destacado en las listas y terminaron relegados.

Otra vez, la batalla mayor será en 24 partidos del Gran Buenos Aires, donde se concentra el 20 % del padrón electoral del país y alberga las mayores desigualdades sociales de la Argentina. Un combo que convierte al conurbano en un polvorín durante todo el año y en un bien a conquistar durante las campañas electorales.

Néstor Kirchner, Francisco de Narváez y Margarita Stolbizer corren el riesgo de cruzarse algún día en sus recorridas y actos por las calles del conurbano. Si Kirchner cumple su sueño, en el tiempo que resta para las elecciones del 28 de junio irá 62 veces al conurbano. Y sólo faltan siete semanas para el comicio. Seis de cada diez votos que se cuenten ese día se habrán emitido en el Gran Buenos Aires. Si al ex presidente le van tan mal como dicen las encuestas en el interior provincial pero saca una buena ventaja en el GBA, podría imponerse finalmente en la provincia de Buenos Aires. Hasta ahora, son sólo hipótesis.

El resto del país existe y la concentración del esfuerzo kirchnerista en el territorio gobernado por Daniel Scioli no debería hacer perder de vista a la Argentina. En las otras provincias densamente pobladas, como Córdoba, Santa Fe y Mendoza, el oficialismo cuenta una derrota segura. No tienen el peso de Buenos Aires, pero allí el kirchnerismo queda muy relegado en intención de votos. En esos distritos germina el poskirchnerismo observando de reojo los pasos de Carlos Reutemann.

Pero no le será simple al Gobierno y a Néstor Kirchner provocar un cambio en el humor social de la clase media. El ex presidente estrenó un discurso moderado en una entrevista, la semana pasada, en televisión. Fue el preludio de lo que veremos en los próximos días: un Kirchner haciendo esfuerzos por mostrarse menos combativo y desmesurado que dos semanas atrás, cuando inauguró la estrategia de "yo o el caos" advirtiendo que la Argentina desembocará en una crisis similar a la de 2001 si el oficialismo pierde el control parlamentario. Esto no ayuda entre los sectores medios de la población. Y provoca saturación en otros, los más pobres de la sociedad, los primeros en recibir el impacto de la crisis económica internacional.

En la vereda de enfrente intentan cerrar las heridas abiertas durante el tenso cierre de listas. Cobos no irá mañana a la presentación de las listas del Encuentro Cívico y Social, un paraguas que cobija a los radicales de todas las extracciones. Allí, Elisa Carrió tendrá, el escenario libre para exhibirse como la líder de la coalición opositora no peronista. Y por qué no, en soñar en ser la candidata presidencial de un radicalismo unificado.

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