"Se acabó la cara de culo".

El jefe de Gobierno porteño se quejó de la mala onda kirchnerista. Los publicistas le piden que haga su propio aporte a la campaña.
"Se acabó el ciclo kirchnerista y la Argentina de la agresión y la cara de culo". Por un momento, ayer, Mauricio Macri se sumó a la campaña contra los "caracúlicos" que muchos años atrás inauguró Raul Portal. Así, el jefe de Gobierno porteño que aspira a ser presidente en 2011 se sacó el traje de "político moderado" y se puso el otro, el que usará de cara a las elecciones legislativas del 28 de junio. Con esa declaración radial, Macri empezó su campaña con una estrategia basada en las "caras" –y gestos– de la política. Y mientras él propone volver a sonreír, los especialistas en campaña y asesores de imagen sostienen que eso no es lo importante y en algunos casos puede ser contraproducente.

Para el publicista argentino especializado en campañas electorales que hoy integra el equipo de comunicación de Francisco de Narváez, Carlos Souto, la cara y los gestos de un político en campaña no se pueden establecer "por decreto" sino que deben responder al contexto en el que se desarrolla, "para conservar la honestidad del mensaje". "Si la situación del país es seria, los políticos deben tener un gesto adusto, hay momentos que no son para reírse, no puede haber gestos que parezcan descontextualizados", explicó en diálogo con Crítica de la Argentina. Sin embargo, agregó que "eso no quiere decir que dejen de mostrar optimismo y autoconfianza".

Desde la otra vereda, el sociólogo y encuestador con buena llegada al gobierno Artemio López señaló que "las caras influyen poco en una campaña electorar" y después hasta se permitió bromear: "Las caras importan poco, pero los culos mucho". En cuanto a la expresión que utilizó Macri, el director de la consultora Equis señaló que "la cara de culo es una innovación del marketing del PRO que tendremos que probar para ver cuáles son su resultados".

Souto también arriesgó una respuesta para el jefe de Gobierno porteño: "Comparto su expresión de deseo. De todas formas, si Macri quiere que las caras cambien, necesita hacer su aporte. Tiene que empezar por él", dijo.

El publicista Fernando Braga Menéndez, quien relizó entre otras campañas la presidencial de Néstor Kicrhner y la de Daniel Scioli como gobernador de la Provincia, el tema de los gestos no es simplificable a "cambiar las caras de culo". Luego de repasar las caras de la política, Menéndez señaló que "a los que no tienen caras beneficiosas la sonrisa no les queda bien" y "que una mala cara es un problema insuperable". En ese sentido, señaló que hay quienes construyen imágenes en torno a su sonrisa "como (Marcelo) Tinelli o (Mariana) Fabbiani, que viven de sus sonrisas espléndidas" y otros que tienen una sonrisa "contradictora" como "De Narváez que frunce la cara y, en lugar de lograr una expresión plena, logra una impostada".

"Se acabó el ciclo de la cara de culo", dijo Macri y dejó sembrada la incógnita: ¿qué cara viene ahora?

Ranking político, según las caras

"Hay políticos cuyos rasgos o gestos típicos no los favorecen", dijo el publicista político Fernando Braga Menéndez. Y después, en diálogo con este diario, redobló la apuesta: enumeró a cinco políticos "cuyas caras los favorece" y cinco a los que "no".

¿Qué transmiten los rostros de los "favorecidos"?

•Felipe Solá: Optimismo ingenuo.

•Margarita Stolbizer: Buena leche.

•Julio Cobos: Ingenuidad y candor.

•Gabriela Michetti: Sencillez.

•Martín Sabbatella: Honestidad.

¿Y los "no favorecidos"?

•Francisco de Narváez: Frunce la cara al sonreír. No es una expresión plena. Es una sonrisa contradictoria, tensa, impostada.

•Elisa Carrió: Mezquindad y cálculo.

•Patricia Bullrich: Poco vuelo.

•Mauricio Macri: Galancete pasado de moda.

•Alberto Rodríguez Saá: Es la expresión del realismo mágico.

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