Uso abusivo de agroquímicos

Jorge Kaczewer es el médico autor de un informe publicado por la Universidad de Buenos Aires donde se denuncian los efectos nocivos que genera el uso masivo de pesticidas en una zona de producción sojera del sur cordobés y norte de La Pampa
Entrevistado por Radio Noticias, el profesional dijo que el trabajo publicado "no es para asustar ni para llamar la atención, es para que se tome conciencia de la realidad" ya que "con el tema de los pesticidas, en ningún lugar del mundo intervienen en las pruebas de evaluación de riesgos, estudios sobre disrupción hormonal y toxicidad sobre el neuro-desarrollo".

"Estamos poniendo en juego la indemnidad neurológico y hormonal de las generaciones venideras, y desde hace décadas. Eso es el caos ecotoxicológico", alertó.

-¿Cómo llega a estas conclusiones?

-Como cofundador en los años 80 del Movimiento Orgánico en la Argentina. Llevo tres décadas presenciando y estudiando el fenómeno. Hacía periodismo alternativo y ya recibido de médico, entrenado para acceder a la información y procesarla, hice estudios sobre la toxicología de los pesticidas que acompañan a los transgénicos.

-¿Qué tarea realiza para prevenir esto?

-En julio del año pasado presentamos dos libros con el Grupo de Reflexión Rural y uno personal ("Amenaza transgénica" y "Pueblos fumigados"), donde hablamos de esto, que es una especie de "ecocidio" porque es alarmante la cantidad de casos de múltiples patologías en los pueblos que están rodeados de mares de plantaciones (de soja), han subido las tasas de cáncer, de patologías respiratorias y reproductivas (abortos prematuros). Todo esto se puede bajar de la página del Grupo de Reflexión Rural.

-¿Hay un estudio específico a nivel sanitario?

-Están, pero son insuficientes, porque no hay muchos médicos que tengan la valentía de precisar, en la historia clínica, que la sintomatología sea por intoxicación crónica por agroquímicos, porque hay cierto miedo. Tampoco hay mucho entrenamiento entre los profesionales para detectarlo y lo que se ve es la punta del iceberg.

-¿Cuál es el panorama en Rancul y Realicó?

-Lamentablemente, no conozco específicamente (esos casos), pero tengo entendido que hay mucha soja transgénica allí y por lo tanto las fumigaciones periurbanas van teniendo su impacto de largo plazo. Nuestro país no tiene un monitoreo preciso, como otros países, donde se toman las alfombras del zaguán de la casa que está al borde de un pueblo para buscar el pesticida. Tanto los trabajadores rurales que llegan a sus casas con las ropas impregnadas, como por la deriva (generada por el viendo del plaguicida fumigado) en el piso de las casas del borde del pueblo, donde juegan los chicos que se llevan las manos a la boca. Esas pequeñas dosis de pesticida a largo plazo van a producir su impacto y no se sabe, no hay estudios en la evaluación del pesticida, que puedan prevenirnos de que no vaya a tener un impacto hormonal a largo plazo (cáncer) o que produzca una generación de tarados, de chicos que no pueden sumar o restar porque no les funciona bien el cerebro; chicos que en su adolescencia comienzan a tener problemas de violencia. Esto se ve cada vez más.

-¿Estamos lejos de poder ponerle freno a todo esto?

-Hay pueblos que ya han legislado que los aviones (fumigadores) no pueden pasar a menos de dos kilómetros (del casco urbano), y aunque es insuficiente, es un adelanto. En la mayoría los mosquitos circulan por el pueblo, dejando pequeños vestigios de pesticida, los aviones pasan por encima de las escuelas rurales, en plena tarea escolar. Esto es un caos.

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