"Me aburre el fútbol de acá... hago zapping".

Pastore, estrella del Globito que divierte incluso a los hinchas de otros equipos, se entretiene más con partidos de Europa. Dice que Cappa "es un genio" y que su ídolo es Riquelme.
Joven, talentoso, enganche, goleador, sorpresa de un fútbol que reverencia el artístico juego de Huracán, ¿se puede saber por qué no tenés el codificado para mirar los partidos?

-Y... (se ríe) la cosa es que... no... (mira hacia el televisor) no veo mucho los partidos, la verdad. Y menos un domingo. Y menos, mucho menos, después de haber jugado un sábado. Ni hablar, no...

-Encima te levantamos de la siesta, parece.

-(se revuelve, siempre sonriendo, los pelos) Estuve tirado un poquitito, sí, bueno... Qué, ¿se nota?

La ciudad nos saluda detrás del ventanal. También parece, así de tenue, de serena, dormir la siesta, descansar en esta tarde de resaca. Sentado a la moderna mesa de un living moderno, escuchando y relojeando el moderno plasma que relata bajito los partidos del domingo, la famosa radio que no es, Javier Pastore charla mirando a Villa Urquiza. Charla, este atorrante cordobés, aún sin entender lo que es un día después, sobre los desaforados ecos de la goleada a River, su divino doblete, el ahora verosímil sueño de gritar campeón. Eso sí: fútbol no mira. Somos nosotros, los embobados, los que lo miramos, gozosos, a él. "En las concentraciones quizá miro algún partido, sí, pero es cierto que lo hago porque tampoco me queda otra -esa risa, su risa, otra vez-. Lo que más me gusta, en realidad, es el fútbol europeo. No me llama la atención el de acá, nunca me voy a poner a planificar para ver un partido, hacerme de una tarde, no, no, la verdad que no. Por eso, entre otras cosas, me gustaría que Huracán siga jugando así, con este fútbol, así cambiamos algo. Yo quiero que la cosa cambie, que los otros equipos empiecen a animarse a jugar lo que Angel (Cappa) plantea; lo que Huracán está haciendo es fundamental para que la Argentina vuelva a tener el fútbol que se veía antes".

-O sea que, con éste, te aburrís...

-Sí. Con el Manchester, el Barcelona, el Milan, me engancho, a ésos sí los tenés que ver, tienen otro nivel de juego, otras ideas, otra velocidad. Pero decirte que miro un partido completo de los de acá, no, ahí te estaría mintiendo, no, no puedo hacerlo. A veces quizá veo un rato pero al toque me aburro, hago zapping, lo cambio. Ponete a mirar cualquier partido, cualquiera: hacen tres pases y ya le meten un pelotazo al nueve. Si yo te cuento esto que me pasa es porque acá no se juega tanto al fútbol.

-¿Tres pases y un pelotazo al nueve porque el técnico lo ordena, porque el jugador no se rebela, por los nervios?

-Los jugadores obedecemos a los técnicos porque son los que nos ponen el fin de semana. A mí me ponían de volante por izquierda, que no es lo mío, pero bueno, me ponían ahí y ahí tenía que jugar. El esquema, la idea, eran otras, y me la tenía que comer. Me decían que hiciera la banda, que volviera, y yo quería romperme para andar bien y que entonces vuelvan a confiar en mí para el otro domingo. Es así, te la tenés que comer.

-¿Entonces qué pensaste, cómo te sentías?

-Incómodo, ¿cómo me iba a sentir? En Talleres, salvo cuando jugué cinco partidos en Primera y después Gareca no me volvió a convocar, casi siempre fui titular, y siempre, entonces, me divertí. Cuando no jugaba era porque me decían que era flaco, que no corría, que no entraba en el sistema, y la verdad es que todo eso te jode, pero ¿qué puedo hacer que no sea seguir? Antes de que llegara Angel, con Defederico no jugábamos ni en Reserva, estábamos re mal, y miranos ahora. Por eso, ¿viste?, hay que seguir. Uno trabaja de esto, ¿no?

-Fijate la diferencia: cuando hay que esforzarse hablás de trabajar, y cuando hablás de jugar, Javier, decís: "Divertirse".

-Porque es así. Yo no creo que River se divierta en la cancha, hoy lo debe tomar como un trabajo, mientras que lo de Huracán es al revés: nosotros nos divertimos, lo tomamos como un juego.

-El efecto Cappa...

-Cuando llegó (se ríe) yo no lo tenía, me tuve que poner al tanto de quién era... Ni idea, yo... Ya en la primera práctica me agarró aparte y me dijo que iba a jugar. En la pretemporada fue cuando cambiamos totalmente. Escuchá: hacíamos fútbol a la mañana, reducido a la tarde y amistoso al otro día. "No se preocupen, chicos, que físicamente no se van a caer", nos tranquilizaba, y tuvo razón. Hubo un ejercicio en el que había que jugar a un toque; una hora duraba. Cuando te querés dar cuenta corriste diez kilómetros, y todo con pelota. Yo no puedo creer la precisión que tenemos. Si hoy erramos tres pases cada uno es mucho. El torneo pasado pifiábamos 20 por cabeza...

-¿Huracán es el que mejor juega?

-Sin dudas. Vélez y Lanús son más regulares, pero en cuanto al juego colectivo, sí, somos el mejor de todos. A mí me han parado en la calle para decirme: "Yo soy de Boca, pibe, pero miro a Huracán...".

-¿Sería un acto de justicia, entonces, que sean campeones?

-(silencio largo) No, no sé, justicia no sé, porque Vélez entonces podría decir lo mismo, si recién esta fecha perdió el invicto.

-Pero sí sienten que pueden ser campeones.

-Obvio, ¿cómo que no? Que podemos salir campeones no hay dudas. Huracán ha jugado bien hasta perdiendo. El quiebre, creo yo, fue cuando nos ganó Gimnasia. Después de que nos metió los dos goles yo veía que nosotros seguíamos jugando igual, siempre a lo mismo, que hasta el final tocamos la pelota con una serenidad que asombraba. Ahí me avivé de que podíamos pelear el título. Y no creo que ningún otro equipo juegue así. Hasta a Lanús lo he visto tirar centros de área a área cuando pierde. Y es una lástima que San Martín (T) y Godoy Cruz peleen abajo, porque si no jugarían mucho mejor. Los equipos chicos juegan mejor que los grandes.

-¿Te asombró River?

-Sí, obvio. Sorprende que, con esos jugadores, no funcione como equipo. En el 1-0 no me salió nadie, ya estaba ahí del área, ¿qué iba a hacer? Era arco o tribuna, otras no quedaban. River siempre te daba vuelta el resultado, Boca también, pero ahora...

-¿Fue tu mejor partido?

-Sin dudas. Es River, lo goleamos... Mirá cómo tengo las patas (se ríe), todas hinchadas... Pero me gusta que me peguen, me agranda. En Talleres me decían que era una gacela, por cómo las saltaba.

"Y los técnicos te comparaban con Enzo, Javi, ¿te acordás?", se entusiasma, la sonrisa enorme, Patricia, su mamá. "En Talleres, ma... -asiente Pastore-. Me decían que les recordaba a Francescoli. Mi apodo es Huesito, pero..."

"Y le decían que se parecía a Riquelme -Patricia, claro, otra vez-. Contales, contales...".

-Contanos, Javier.

-Sí, lo que pasa es que antes jugaba más de enganche, mucha pisadita, la tocaba para los costados. Ahora, en cambio, voy más para adelante.

-Riquelme, agradecido.

-No, che, por favor... Si es mi ídolo, Riquelme. El y Kaká. No me hagás pelear con nadie, venimos de un 4-0, estamos bien...

-¿Al fin vienen de un 4-0? ¿Te acordás cuando Cappa dijo que eran Los Chicos de la Angustia?

-Ah, sí, sí... Bueno, antes tuve que preguntar qué era eso (se ríe)... Recién después de que me contaron me di cuenta de que Angel tenía razón... Si hubiéramos hecho el 2% de los goles errados seríamos punteros, no hay dudas.

-¿Les dejamos Los Chicos de la Angustia?

-Y... no, ¿no? Busquemos otro, mejor. También goleamos mucho, che.

-Busquemos, entonces.

-No, pero qué sé yo... No sé... ¿Cómo le podemos poner?

-¿Algo con Angel, Globo? Vos elegís.

-(piensa) Con Angel puede ser, sí. Angel, los Angeles... A ver...

-Los Angeles de Cappa.

-(se ríe) ¡Sí! Está bueno ése... Los Angeles de Cappa... Dejá ése, sí, sí...

-Cómo les cambió el panorama su llegada.

-Un genio, Angel. Siempre me apoya, me habla, y siempre, también, me dice una frase que me va a seguir siempre: "En la mitad de la cancha, Javier, tenés que ser uno más. Pero en tres cuartos, no, ya no: ahí, ahí sé Pastore".

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