Abuelas de Plaza de Mayo cerraría el año anunciando otro nieto recuperado

Si todo sale como está planeado, las Abuelas de Plaza de Mayo podrán darse el gusto de anunciar la identificación del nieto número 100 en los próximos días, como "broche" de oro del año.
Según trascendió, se trata del caso de un joven que fue recuperado en condiciones "muy especiales", aunque como siempre las Abuelas quieren ser "respetuosas" para el anuncio y lograr primero el "consentimiento total de él y su familia".

"Va a ser un lindo cierre de año, como un broche de oro pero sin mayor estruendo", confirmó la titular de Abuelas, Estela Carlotto.

Negó así que vaya a prepararse algún acto especial para la ocasión, diferente a los anuncios que vienen realizando todos los años como fruto de la tarea que llevan adelante desde la última dictadura para identificar a los hijos de desaparecidos que no fueron devueltos por los militares a sus familiares biológicos.

El último caso difundido, el de la nieta 99, no tuvo final feliz: se trató de la identificación de los restos de Mónica Graciela Santucho, desaparecida en diciembre de 1976 junto a sus padres cuando tenía catorce años, e inhumada como NN en una fosa común del cementerio de Avellaneda.

Por iniciativa de las Abuelas de Plaza de Mayo, miles de jóvenes con dudas acerca de su identidad acudieron a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI) para investigar su procedencia, debido a que se calcula que unos 500 bebés fueron robados a sus padres y apropiados durante la dictadura militar.

La franja de nacimientos o inscripciones realizadas desde 1975 a 1980 es el que está bajo sospecha, aunque la búsqueda no resulta fácil, ya que la mayoría de la documentación que llevan los jóvenes -ya adultos- se encuentra falsificada.

Es por ello que a través de la CONADI, dependiente del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, pueden solicitar documentación a las sedes que intervinieron para la inscripción de dicho bebé y, si es necesario, ordenar los análisis de sangre en el Banco Nacional de Datos Genéticos.

Para esta tarea fue un importante paso adelante la aprobación de la ley que autoriza a la Justicia ordenar la obtención de ADN de imputados o víctimas más allá de sus voluntades cuando ello fuera necesario "para su identificación o para la constatación de circunstancias de importancia para la investigación".

Eso se logra a través de mínimas extracciones de sangre, saliva, piel o cabello o bien con el secuestro de objetos que contengan células ya desprendidas del cuerpo, para lo cual pueden ordenarse medidas como el registro domiciliario o la requisa personal.

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