Las Abuelas hallaron a la nieta 97.

Las Abuelas hallaron a la nieta 97.
La verdad tardó 32 años, pero llegó. La búsqueda de las Abuelas de Plaza de Mayo y el amor incondicional de Juliana García Recchia por una hermana que no conocía terminaron con una historia de mentiras que había dibujado la última dictadura militar.
Ayer, Juliana pudo contarle al mundo que encontró a su hermana, la hija de Antonio García y Beatriz Recchia, que había nacido en cautiverio en mayo de 1977, en Campo de Mayo.

“Mi hermana nació hoy, cuando supo quiénes eran sus padres. Fue un embarazo de 32 años y fuimos varios los parteros”, dijo Juliana durante la conferencia de prensa que brindó acompañada de la titular de las Abuelas, Estela de Carlotto, y el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, entre otros. Irradiaba emoción. Desde hace más de diez años trabaja junto a las Abuelas buscando a los hijos y nietos cuyas identidades fueron robadas. Y ya anunció que seguirá en la búsqueda, que ayer le dio a la agrupación su alegría número 97. “Quedan muchos más chicos y a veces me desespera porque parece que estamos jugando a las escondidas”, lamentó.

Juliana (35) tenía apenas tres años cuando un escuadrón de efectivos del ejército vestido de civil irrumpió en su casa para llevarse a sus padres Antonio y Beatriz, dos militantes de Montoneros que se habían conocido en un taller de historia. Durante el operativo asesinaron a su padre y se llevaron a su madre embarazada de cinco meses. A Juliana la dejaron con su abuela materna.

Al día siguiente, Antonio fue enterrado como NN en el cementerio de Boulogne, hasta que en 1978 la policía bonaerense confirmó a la familia el destino de los restos. A Beatriz la habían llevado a Campo de Mayo. Tanto ella como sus familiares y amigos creyeron que llevaba en su panza a un niño a quien llamaría Ignacio, hasta aquel día de mayo de 1977 que dio a luz a una nena en una sala de parto clandestina a cargo del mayor médico Norberto Bianco, actualmente detenido –y a la espera de su extradición– en Paraguay. No se supo más nada de Recchia.

El “nacimiento”, como denominó Juliana el hecho de haber encontrado a su hermana, lo había confirmado el jueves por la noche el Juzgado Federal Nº 1 de San Isidro, a cargo de Sandra Arroyo Salgado, donde hace más de dos años las Abuelas habían presentado una denuncia por el secuestro de Beatriz Recchia.

Durante la conferencia de prensa en la que Juliana anunció la noticia, prefirió no dar a conocer detalles del encuentro con su hermana, ni dar datos de sus apropiadores. Y explicó el por qué: “Es todo muy privado y hay cosas que quedan entre nosotras. Algunos medios publicaron de manera canallesca el nombre y me parece una falta de respeto hacia ella. Durante 32 años no se la protegió. Hoy soy una leona defendiendo a mi hermana”.

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