Abuchearon a Zapatero en un desfile en España

Cientos de personas expresaron su descontento por la crítica situación económica y social
MADRID.- José Luis Rodríguez Zapatero percibió ayer la impopularidad de su política económica y social como nunca antes en sus cinco años de mandato: con el estruendoso abucheo del público en un acto oficial.

La manifestación de desaprobación a la figura del presidente español, que entremezcló silbatinas con duros cánticos de pedido de renuncia, comenzó con la llegada del mandatario a la plaza Lima de esta ciudad, poco antes de iniciarse el tradicional desfile militar por el Día de la Hispanidad.

Al ser reconocido, y mientras se aprestaba a saludar a las autoridades municipales y a la familia real, Zapatero debió soportar una estentórea serie de consignas reprobatorias por parte del público que, detrás de numerosas vallas de seguridad a ambos lados del Paseo de la Castellana y bajo la atenta supervisión de la Guardia Civil, sólo dejó de manifestarse luego de que el presidente dejó el lugar, tras una hora y media de desfile.

"¡Zapatero, dimisión!" y el ya clásico "¡Zapatero embustero!" fueron dos de las frases más coreadas por la multitud, integrada por familias enteras con niños y abuelos y, por lo tanto, alejada del perfil sectorizado de detractores crónicos del presidente socialista, que solían autoconvocarse de este acto oficial, uno de los más importantes del calendario nacional.

Además, entre los cánticos se destacó uno con una fuerte impronta de actualidad: "¡Zapatero, vete con Obama!", una referencia irónica al encuentro que el presidente español mantendrá hoy con su par de Estados Unidos.

Más allá de que en ocasiones anteriores Zapatero hizo caso omiso de los abucheos, la persistencia e intensidad de los gritos y silbidos hicieron que, esta vez, no pudiese ignorarlos.

La actitud nerviosa y perturbada del mandatario pudo apreciarse con claridad en la transmisión televisiva del desfile realizada por la emisora oficial TVE, donde se le pudo escuchar decir que los abucheos "forman parte del rito", en un intento de minimizar la espontánea manifestación. Ante su declaración, el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, se solidarizó con Zapatero y calificó los cánticos como "una falta de respeto".

Las demostraciones de rechazo de Ruiz Gallardón hacia la actitud del público continuaron después del desfile y de la transmisión de TVE, que por la disposición elegida previamente para sus micrófonos no pudo evitar que la difusión de los abucheos llegase a todo el país.

Ya en el Palacio de Oriente, durante la recepción ofrecida por la familia real, el alcalde madrileño, una de las figuras del opositor Partido Popular (PP) con mejor imagen, consideró que ese tipo de manifestaciones "podrían darse en un acto político", pero que "no deben producirse en un acto de Estado".

No obstante, el presidente no fue el único abucheado: a su arribo, y por primera vez en su gestión, también fue destinataria de gritos de reprobación la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega. Dueña de un estilo duro, la funcionaria, que ayer también sorprendió por asistir al desfile con un estridente trajecito fucsia, vio comprometida su popularidad tras profundizar su apoyo a controvertidas iniciativas oficiales, como el proyecto de ley de aborto libre y la ley de memoria histórica.

Además del presidente y sus principales ministros, al desfile asistieron el rey Juan Carlos I y la reina Sofía, el príncipe Felipe y el líder del PP, Mariano Rajoy. Sin embargo, los cánticos y silbatinas apuntaron exclusivamente a los más altos funcionarios del gobierno socialista, que aún no ha podido dar señales claras sobre la muchas veces anunciada inminencia del fin de la crisis.

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