"Abril fue menos malo, pero no hay que ser optimista aún"

"Abril fue menos malo, pero no hay que ser optimista aún"
• Abel Viglione, de FIEL, pronostica un dólar más alto ($ 4,3) desde el 29
«Las familias se desendeudan en los períodos recesivos, no demandan créditos. Por eso todos los programas oficiales de créditos a vehículos, electrodomésticos, bicicletas, que ofrecen pesos a las familias para que se endeuden, son inocuos». Así opinó Abel Viglione, economista de FIEL.

Con respecto a la situación fiscal, Viglione anticipó a este diario un deterioro en la recaudación que comprometerá el financiamiento de las provincias. «Subir los impuestos sobre familias y empresas parece difícil con el actual nivel de presión tributaria. Alguna podría emitir moneda propia en julio, pero no pueden esperar ayuda del Gobierno federal. La otra opción es financiarse con mayor inflación, a través del 'impuesto inflacionario', porque las posibilidades de emitir deuda son cero», indicó.

A continuación, se detallan los puntos destacados de su diálogo con Ámbito Financiero.

Periodista: Según informes privados recientes, la producción volvió a caer en abril, pero en relación con marzo habría signos de una estabilización en la caída. ¿Ya pasó lo peor?

Abel Viglione: Tanto los números de la UIA, como de Orlando Ferreres y FIEL muestran caídas en la producción industrial y el PBI muy superiores que las indicadas por las estadísticas públicas. Todos coinciden en que en marzo pasado la caída fue menor porque la comparación es contra marzo de 2008, en medio del paro agropecuario. Las cifras privadas de abril son menos malas que las de marzo, pero todavía hay que esperar para ser optimistas. ¿Se trata de un tobogán de agua o uno de plaza? ¿Habrá una caída adicional? En tiempos de la crisis del 29 hubo cuatro raídes de precios hacia arriba y frenos en la caída de la actividad. Podría ser algo de eso, pero no se puede proyectar aún.

Afectados

P.: ¿Cuál fue la evolución de los distintos sectores?

A.V.: En la medida en que en la recesión aumenta el ahorro de las familias, esto afecta al sector productor de bienes durables, que baja automáticamente el nivel de producción. Luego, se retrae el nivel de inversión, por lo que cae la demanda de bienes de capital y su producción. Estos son los sectores más ligados al ciclo. Los que están mejor son los productores de bienes no durables, que son alimentos, bebidas y tabaco, porque la gente no deja de consumirlos. Un tercer gran sector es el de bienes intermedios (que comprende el 50% de la producción). Existen grandes diferencias en su interior: se perjudicaron el acero, los laminados y plásticos, por ejemplo, porque no pueden exportar; otros se ven afectados por la caída de la demanda interna, como el cemento, al caer la construcción; sin embargo, otros brillan, como los agroquímicos, porque bajaron las importaciones y pueden vender al mercado interno.

P.: ¿Cómo se puede enfrentar este panorama?

A.V.: Las familias se desendeudan en los períodos recesivos, no demandan créditos. Por eso todos los programas oficiales de créditos a vehículos, electrodomésticos, bicicletas, que ofrecen pesos a las familias para que se endeuden, son inocuos desde ese punto de vista. Este aumento del ahorro de las familias, que bajan el consumo presente, puede determinar la segunda etapa de caída en el tobogán del período recesivo.

Excepto que cambie la confianza del consumidor, su percepción de que no perderá su trabajo, de que crecerán sus ingresos o conseguirá empleo; si cambia esa percepción, empieza a gastar.

P.: ¿Qué podría cambiar después del 28 de junio?

A.V.: Cuando nos despertemos el 29, se determinarán ganador y perdedor; esto podría afectar positiva o negativamente lo que piensan las familias sobre el futuro. Todos descuentan que el oficialismo perderá bancas, pero no habrá cambios muy abruptos.

P.: ¿Se puede esperar un salto en el dólar?

A.V.: El dólar está anclado hasta el 28 y probablemente el 29. De allí en más, uno debería esperar tipo de cambio más alto. Para volver al promedio de 2003-2008, debería andar en $ 4,3.

P.: ¿Cuáles son sus proyecciones sobre la situación fiscal?

A.V.: Se espera un deterioro en la recaudación, menor superávit fiscal para la nación, y más déficit para las provincias. ¿Cómo financiar, entonces, a las provincias? Mayores impuestos provinciales están descartados. Subir los impuestos sobre familias y empresas parece difícil con el actual nivel de presión tributaria. Deberán endeudarse más, alguna podría emitir moneda propia en julio, pero no pueden esperar ayuda del Gobierno federal. La otra opción es financiarse con mayor inflación, a través del «impuesto inflacionario», porque las posibilidades de emitir deuda son cero.

Comentá la nota